Funciones clave del sueño según la divulgación médica: (1) Restauración cerebral: durante el sueño, el cerebro elimina desechos metabólicos y regenera funciones cognitivas esenciales (memoria, atención, resolución de problemas) (2) Regulación emocional: dormir ayuda a procesar experiencias afectivas y a regular el ánimo. Un mal sueño crónico se asocia a mayor irritabilidad, ansiedad y depresión (3) Función fisiológica: reposición energética, regulación hormonal, reparación de tejidos y fortalecimiento del sistema inmune (4) Ciclo circadiano: nuestro cuerpo funciona con ritmos de ~24 horas llamados ritmos circadianos. Están regulados por el reloj interno y por señales externas como la luz solar. Están profundamente relacionados con el sueño y la vigilia.
Algunas personas son más activas por la mañana (“larks” o alondras) y otras somos más activas por la noche (“night owls” o noctámbulos) El sueño y las alteraciones del sueño están profundamente relacionados con las enfermedades mentales. En trastornos como la bipolaridad y los trastornos del espectro de la esquizofrenia, las alteraciones del sueño son extremadamente frecuentes y no accidentales. Mi cronotipo nocturno no favorece precisamente una muy necesaria higiene del sueño.
Puedo decir, aproximadamente, con Jules Renard, que me acuesto cansado y me levanto cansado. Entre ambos cansancios hay algo que llaman sueño. No me ha curado, pero me ha suspendido. Dormir no me mejora: me interrumpe.
Durante el sueño, el yo se disuelve; no decide, no juzga, no elige. Tal vez por eso algunos temen dormir: porque no soportan esa pérdida momentánea de soberanía, esa sombra plenipotenciaria de la muerte.
De día uno se defiende. De noche no. El sueño es la frontera última: o consigues cruzarla, o te quedas a solas con todo lo que no resolviste. El insomnio no inventa nada; simplemente no permite olvidar. Esto define mis muy habituales «noches tenebrosas». El insomnio no es pensar demasiado, sino pensar sin fruto. El pensamiento nocturno gira como una rueda sin eje. Dormir sería aceptar que no todo pensamiento merece continuación.
Recuerdo, ya para concluir, unas palabras parafraseadas de Joseph Joubert: «El insomnio no es pensar demasiado, sino pensar sin fruto. Dormir sería aceptar que no todo pensamiento merece continuación».
