Charles 110

“Entre todos los instrumentos que la civilización ha inventado para resistir la barbarie, el libro sigue siendo el más humilde y el más poderoso. Un libro es un objeto silencioso, una pequeña caja de papel y tinta, pero dentro de él habita una voz humana capaz de atravesar siglos. Cuando leemos no estamos simplemente absorbiendo información: estamos entrando en conversación con una mente que ha vivido en otro tiempo y en otro lugar. La lectura es una forma de amistad con los muertos”, Auden.

“Leer es una de las pocas actividades en las que el individuo queda completamente a solas con una inteligencia que no es la suya. La experiencia es radicalmente distinta de escuchar discursos o ver imágenes. Un libro exige concentración, lentitud, paciencia. Por eso mismo transforma a quien lo lee. El lector no recibe simplemente ideas: se ve obligado a reorganizar su propia mente”, Cristopher Caldwell.

“Cuando abrimos a Homero o a Sófocles no estamos visitando un museo. Estamos entrando en una conversación que comenzó hace miles de años y que todavía continúa. Los libros de la antigüedad son documentos de la experiencia humana. Nos enseñan que los hombres de hace veinticinco siglos amaban, sufrían, luchaban y pensaban con una intensidad que sigue siendo reconocible para nosotros”, Bernard Knox.

“Leer poesía es una forma de atención extrema. El poema no se abre a la prisa. Exige una concentración casi física, como si las palabras fueran objetos delicados que deben ser tocados con cuidado. La lectura profunda no consiste en comprender inmediatamente, sino en habitar durante un tiempo dentro de la música de las palabras”, Anne Stevenson.

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