¿Es legítimo que una televisión pública emita crónica rosa?
Mi respuesta corta sería: legal, sí; legítimo, solo de manera muy limitada; deseable, no.
Una televisión pública —en el caso español, RTVE— no es una empresa privada que compite únicamente por la audiencia. Está financiada por todos, incluso por quienes detestan activamente este contenido. Eso introduce una obligación específica: servicio público, no mera entretenimiento.
¿Qué ve la gente en Hola, Lecturas, los programas del corazón?
Aquí conviene ser menos moralista y más antropológico. La gente no es idiota: obtiene algo. La cuestión es qué obtiene. Propongo hipótesis acumulativas: vivir otras vidas cuando la propia se percibe como estrecha, repetitiva o frustrante, un patio de vecinos o corrala ampliada, la igualación por degradación (la crónica rosa rebaja al famoso mostrándolo frágil, ridículo, infiel, torpe, vulgar), una anestesia cognitiva (no exige memoria: puedes entrar a mitad y no perder nada) y un moralismo de baja intensidad (la crónica rosa permite juzgar sin riesgo infidelidades, divorcios etcétera)
A mi juicio el cotilleo, replegarse sobre personas, anécdotas, vida privada, es una forma degradada de curiosidad. Este -sedado- país nuestro gusta más de personas que de obras, más de vidas que de ideas. El chisme es la metafísica de los mediocres, recuerdo que dijo Cioran. George Steiner: «Las culturas que abandonan el esfuerzo de la lectura profunda tienden a reemplazarlo por narraciones de fácil consumo, centradas en la intimidad ajena. El escándalo es la parodia moderna de la tragedia».
Una sociedad que convierte la vida privada en espectáculo permanente renuncia poco a poco a la vida interior y a la conversación exigente. La corrala no es el problema. El problema es cuando ya no existe nada fuera de ella.
España ha discutido históricamente de personas y bandos, y muy poco de ideas, estructuras y conceptos.
Cuando no se discuten ideas, se vigilan vidas.
NOTA BENE: Ideas que se me ocurrieron al ver, mientras comía, el programa de RTVE «Decorazón», copresentado por la pánfila Anne Igartiburu y el chispeante influencer Javier de Hoyos.
