(Leer II)
Peter Handke
«Cuando no leo, el mundo se vuelve opaco. Los objetos pierden contorno. Leer no me aleja de las cosas: me las devuelve. Después de una buena lectura, una calle, una mesa, una tarde adquieren una nitidez que antes no tenían».
Fernando Pessoa
«Leo como quien se disuelve. El libro me ofrece una conciencia suplementaria, un modo de sentir que no es el mío y, sin embargo, me pertenece mientras leo. No busco en los libros una doctrina, sino una forma alternativa de estar cansado».
Witold Gombrowicz
«La lectura obligatoria mata el libro. Cuando un texto se vuelve respetable, deja de ser legible. Leo para discutir, para burlarme, para resistirme. El lector demasiado respetuoso no lee: se arrodilla».
Sándor Márai
«Con los años he aprendido a leer más despacio y menos libros. Antes quería absorber; ahora quiero acompañar. Un libro leído en el momento justo vale más que cien leídos a destiempo».
Natalia Ginzburg
«Leo sin pensar que estoy haciendo algo importante. Tal vez por eso algunos libros me han marcado para siempre. La lectura solemne me deja indiferente; la lectura distraída, a veces, me transforma».
Julien Green
«Leer es entrar en una habitación cerrada al ruido. No importa lo que el libro diga: importa el silencio que lo rodea. En ese silencio, el alma se ordena sin darse cuenta».
E. M. Cioran
«He leído demasiado y, sin embargo, no podría dejar de leer. Los libros no nos salvan: nos contaminan. Pero esa contaminación es preferible a la higiene del espíritu. Leer es aceptar una fiebre lenta».
Christian Bobin
«Leer es prestar atención a lo frágil. Un libro no grita: espera. El lector verdadero no conquista el texto; se inclina sobre él».
Alejandra Pizarnik
«Leo para no caer del todo. El libro no me sostiene, pero me da algo a lo que agarrarme mientras dura la caída. Leer es una forma de aplazar el silencio».
