Dormir poco no agota: corroe. El cuerpo sigue funcionando por inercia, pero el pensamiento se vuelve ácido. Todo cansa más cuando no se duerme: la conversación, la comida, incluso el silencio. El insomne no vive más horas; vive horas más densas, más difíciles de atravesar.
Baudelaire: «La noche prolongada es un suplicio lento. El insomne escucha el paso del tiempo como quien oye gotear una herida. Nada avanza, pero todo se consume».
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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