Recuerdo la tesis de Nicholas Carr sobre que Internet no nos vuelve estúpidos, pero sí nos vuelve impacientes. Reconfigura nuestro cerebro para procesar información de manera rápida y superficial. Cuanto más usamos la Red, más difícil se vuelve concentrarnos, leer de forma profunda o sostener una idea compleja sin distracciones.
Estamos cada vez más conectados y cada vez más solos. Las redes prometen compañía sin las exigencias de la intimidad. Ofrecen la ilusión de relación sin vulnerabilidad. Pero la conversación real —lenta, incómoda, imprevisible— es insustituible, y estamos perdiendo la capacidad de sostenerla.
Vivimos rodeados de dispositivos diseñados para interrumpirnos. Defender la atención hoy es un acto moral. Es la defensa de la posibilidad misma de una vida interior. La incapacidad para la contemplación es una de las enfermedades fundamentales de la época moderna. El hombre que no puede demorarse, que no puede permanecer atento sin un estímulo inmediato, se vuelve incapaz de comprender la realidad en su profundidad. La distracción permanente no es ocio: es una forma refinada de esclavitud.
Las relaciones digitales son fáciles de establecer y fáciles de abandonar. No requieren compromiso ni paciencia. Precisamente por eso educan en la fragilidad emocional. Acostumbran a conexiones reversibles, a vínculos sin peso. La soledad contemporánea no es ausencia de contacto, sino ausencia de profundidad.
Hemos entregado a los adolescentes un dispositivo que altera el sueño, fragmenta la atención y amplifica la comparación social constante, y luego nos sorprendemos de que aumenten la ansiedad y la depresión. No es una crisis individual: es un experimento social a gran escala cuyos efectos apenas empezamos a comprender.
NOTA BENE: Media de tiempo en redes: 4,8 horas al día en adolescentes estadounidenses (Gallup, datos citados en 2023). Eso equivale a ~33,6 horas/semana y a ~73 días completos al año dedicados solo a redes sociales. A nivel global, el “usuario típico” pasa ~2 h 21 min al día en redes sociales (GWI / DataReportal, 2025). Eso son ~36 días completos al año.
