Cyril 118

Trump es el clásico psicópata extremo que no necesita violencia explícita para ejercer destrucción. Su forma de daño es fría, administrativa, sin dramatismo. Cosifica a los demás con la misma facilidad con la que otros cosifican objetos. No se percibe a sí mismo como cruel, porque la crueldad exige conciencia del sufrimiento ajeno, y esa conciencia no está disponible para él. No siente culpa, por lo tanto no se detiene. Vive en una superficie pulida donde la empatía sería una anomalía. Es el ciudadano ideal de un mundo que ha aprendido a funcionar sin sentimientos. Para ellos, el mundo es un tablero y las personas, fichas. No sufre, pero provoca sufrimiento con una constancia impecable.

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