Cyril 123

«Leer no es simplemente adquirir conocimientos, sino aprender a pensar con rigor y a percibir las relaciones entre las ideas. Los libros educan porque obligan a la mente a sostener una atención prolongada, a seguir un razonamiento completo, a respetar la complejidad. Allí donde se prescinde del libro, la educación se empobrece y se vuelve fragmentaria», John Henry Newman.

«Educar es introducir a los jóvenes en un mundo que no han hecho, pero que deberán comprender para poder transformarlo. Los libros son los objetos privilegiados de esa transmisión, porque contienen el pasado de forma estable. Una educación sin libros es una educación sin memoria, y una sociedad sin memoria está condenada a repetir sin comprender», Hannah Arendt.

«Las redes digitales fragmentan la atención y recompensan la reacción inmediata. La lectura de libros, en cambio, cultiva la concentración profunda y la continuidad del pensamiento. No se trata de nostalgia, sino de neurociencia: los hábitos de lectura moldean el cerebro para la reflexión; los hábitos de navegación constante lo moldean para la distracción», Nicholas Carr.

«La lectura profunda que requiere un libro desarrolla procesos cognitivos —empatía, análisis crítico, inferencia— que no se activan en la lectura fragmentada de pantallas. Si la educación abandona los libros, no solo cambia el medio: cambia el tipo de mente que se forma», Maryanne Wolf.

«La verdadera educación consiste en el desarrollo interior del individuo, no en la mera adquisición de habilidades. Los libros son insustituibles porque ponen al lector en relación directa con una mente que piensa con profundidad y coherencia. Ningún otro instrumento logra esa intimidad intelectual», Wilhelm von Humboldt.

«La universidad que abandona los grandes libros abandona la idea misma de educación. Los libros no son información antigua: son conversaciones vivas con las mentes más exigentes de la historia. Ningún sustituto tecnológico puede reemplazar esa experiencia formativa», Allan Bloom.

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