Cyril 156

El antintelectualismo no es simplemente ignorancia ni ausencia de educación formal. Es, más bien, hostilidad activa hacia las formas complejas del pensamiento, desconfianza hacia la mediación intelectual y rechazo emocional de todo aquello que exige demora, abstracción o esfuerzo interpretativo.

No consiste en “no saber”, sino en considerar sospechoso el saber cuando no es inmediatamente utilitario, rentable o entretenido. El antiintelectualismo es un rasgo cultural de la cultura moderna. El antintelectualismo moderno no dice: “No entiendo”, sino: “Eso no sirve, eso es pedantería, eso es inútil, eso es sospechoso”. Ideal implícito: “Nadie debe saber demasiado; nadie debe complicar las cosas”.

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Richard Hofstadter

«El antiintelectualismo ha sido una corriente constante en la vida estadounidense, alimentada por la sospecha hacia la vida de la mente y por la tendencia a equiparar la inteligencia con la falta de virilidad, de fe o de sentido práctico. El intelectual es percibido como alguien que habla en lugar de actuar, que problematiza en lugar de resolver, que duda cuando se espera obediencia. En una cultura orientada al éxito inmediato, el pensamiento crítico parece una forma de estorbo. No se odia tanto al intelecto por lo que dice como por lo que representa: una interrupción del consenso emocional».

George Orwell

«Existe una hostilidad generalizada hacia la vida intelectual, una convicción difusa de que pensar es una actividad sospechosa. El pensamiento independiente se considera antisocial, y el escritor o el intelectual son vistos como alguien que se sitúa fuera del rebaño. En tiempos de presión ideológica, no se necesita quemar libros: basta con desacreditar la inteligencia misma, convertir la complejidad en un vicio moral y la simplificación en una virtud patriótica».

Isaiah Berlin

«El antiintelectualismo surge cuando se confunde la claridad con la simplificación, y la energía moral con la negación de la duda. Allí donde se exige acción inmediata, la reflexión se percibe como cobardía; allí donde se glorifica la unanimidad, el pensamiento crítico aparece como traición. Las sociedades que desconfían de sus intelectuales suelen acabar entregándose a profetas más simples, más ruidosos y, por ello mismo, más peligrosos».

Susan Sontag

«Nuestra cultura está cada vez más orientada hacia una aversión al pensamiento. Se sospecha de la interpretación, se desprecia la teoría, se ridiculiza la abstracción. El antiintelectualismo moderno no se presenta como censura, sino como impaciencia: una alergia a todo lo que exige atención sostenida. La consigna tácita es sentir antes que pensar, reaccionar antes que comprender».

Hannah Arendt

«La hostilidad hacia el pensamiento no siempre adopta la forma de prohibición; con más frecuencia se manifiesta como banalización. Se tolera el pensamiento siempre que no piense demasiado, siempre que no interrumpa el flujo de la vida ordinaria. Pero cuando pensar significa detenerse, juzgar y recordar, entonces se convierte en una amenaza. El antiintelectualismo es, en última instancia, miedo a la responsabilidad que implica comprender».

Neil Postman

«No es necesario prohibir el pensamiento serio cuando se puede ahogarlo en entretenimiento. El antiintelectualismo contemporáneo no se basa en el odio explícito al saber, sino en su irrelevancia práctica. Cuando toda información debe ser entretenida, rápida y emocionalmente satisfactoria, el discurso racional queda automáticamente marginado. La televisión —y sus herederos digitales— no atacan al intelecto: simplemente lo vuelven innecesario».

Theodor W. Adorno

«La aversión al pensamiento complejo es uno de los síntomas más fiables de la regresión cultural. Allí donde el entendimiento exige esfuerzo, se responde con burla; donde se propone reflexión, se exige inmediatez. El antiintelectualismo no es ignorancia pasiva, sino una forma activa de resentimiento contra aquello que recuerda al individuo sus propias limitaciones».

Umberto Eco

«El antiintelectualismo moderno no consiste en negar el saber, sino en simular que todo saber es equivalente. La opinión inmediata se coloca al mismo nivel que el estudio paciente; la ocurrencia sustituye al argumento. De este modo, el intelectual deja de ser una figura incómoda y se convierte en un especialista más, despojado de su función crítica».

Pierre Bourdieu

«La lógica mediática produce un antiintelectualismo estructural: impone la urgencia, penaliza la complejidad y premia la simplificación espectacular. No se censura al intelectual; se le obliga a hablar un lenguaje que ya no le pertenece. El resultado es una desposesión simbólica del pensamiento, reducido a opinión rápida y consumible».

José Ortega y Gasset

«El hombre-masa no necesita argumentos; le basta con sentimientos. Siente que tiene derecho a opinar sin prepararse para ello, y considera ofensiva toda forma de autoridad intelectual. El antiintelectualismo no nace de la ignorancia, sino de la autosuficiencia: de la convicción de que no hay nada que aprender».

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