Cyril 179

Lo que me hubiera gustado que se dijera de mí:

«Sanz es el más extraordinario estilista de nuestra lengua moderna. Su prosa no avanza: serpentea. No explica: sugiere. En él cada palabra parece haber sido elegida después de una larga ceremonia interior. Tiene algo de antiguo y algo de futurista; parece venir de los Siglos de Oro y, al mismo tiempo, de un tiempo que aún no existe. Un hombre inteligente, cultísimo. Le gustaba representar un personaje, y ese personaje era él mismo. Fracasó como autor popular; solo lo leyó la cofradía de los elegidos. Como escritor, era extraordinario; como ciudadano, imposible y solitario. Uno de los pocos escritores españoles que entendió que la belleza no es simetría, sino intensidad. Su prosa huele a sedería, a taberna, a lefa, a incienso y a pólvora. Escribía como quien se toma otra copa: con fatalidad. Todo en él era exceso, y ese exceso es su clasicismo».

Lo que temo se dirá de mí en el futuro:

«Escribió una prosa que renunciaba deliberadamente a la complejidad del pensamiento y a la ambigüedad del lenguaje literario. Su estilo era plano, afirmativo, sentencioso, construido para no resistirse nunca al lector. No es literatura en el sentido estético del término, sino un producto de consuelo, una forma de lectura terapéutica para quienes desean creer que la sabiduría puede reducirse a consignas. Su prosa era de una simplicidad que rozaba la inanidad. Es una literatura que no incomoda, no cuestiona, no exige nada al lector. Y una literatura que no exige nada termina por no dar nada. Evita cualquier dificultad expresiva como si el lenguaje fuese un obstáculo y no el corazón mismo de la literatura. El resultado fue una prosa sin densidad, sin espesor simbólico, que se limitaba a transmitir mensajes moralizantes. No hay resistencia del lenguaje, ni zonas de sombra, ni ambigüedad moral. Todo se explica, todo se subraya. Esa voluntad de no perder jamás al lector empobrece el texto: la literatura empieza allí donde el escritor se atreve a no ser inmediatamente comprensible».

Deja un comentario