A veces Europa, y sobre todo la izquierda española en particular, se autoabsuelven de sus deberes con la OTAN y vierten culpas sobre el gran chivo expiatorio que es América o Israel.
El antiamericanismo funciona como anestesia moral: desplaza la conversación desde qué hace el régimen agresor a qué hace EE. UU. (el chivo expiatorio), y así “limpia” culpas y confusiones propias. En España, esto puede tomar una forma política muy directa (negar uso de bases, negar apoyo logístico, las condenas irracionales y enfáticas), y de hecho España se ha desmarcado irresponsablemente de sus socios europeos respecto al apoyo militar y logístico al conflicto.
A mi juicio, el conflicto representa una causa muy justa: existe una injuria grave o amenaza inminente (ataques/terror/amenaza nuclear/misiles) Aquí reside el corazón fáctico del asunto. También creo recta la intención, pues el objetivo principal es la seguridad y el fin de la amenaza, no el castigo vengativo, ni la dominación territorial.
La autodefensa (o autodefensa preventiva por amenaza “inminente”) es un argumento muy convincente en el conflicto con la teocracia iraní. Hay amenaza inmediata (misiles, ataques planificados, escalada regional), por eso, si se invoca la autodefensa, me parece una razón más que perfectamente legítima.
Además si Irán golpea a Israel, o a fuerzas y aliados en la región, se justificaría la intervención como defensa colectiva.
También se justifica plenamente para cortar los tentáculos de las operaciones terroristas iraníes o de su soporte habitual a redes armadas terroristas que merecen ser neutralizadas.
Asimismo es un deber evitar que un régimen tan hostil, violento y antidemocrático alcance una terrorífica y desastrosa capacidad nuclear.
Por último, señalar que Irán es una teocracia terrorista que masacra a su pueblo salvajemente. Una posible liberación del pueblo iraní significaría un perfecto efecto secundario a la operación de estadounidenses e israelíes.
