Cuando escribes o preparas una intervención puedes ordenar ideas, eliminar repeticiones, corregir frases, ajustar el ritmo. En la radio improvisada todo ocurre simultáneamente: pensar la idea y elegir las palabras, vigilar la sintaxis y controlar el tono y gestionar el tiempo. Esa multitarea cognitiva es muy exigente. El resultado suele ser frases rotas o torpes. Muchos hablan para descubrir lo que piensan. Pero el buen orador hace lo contrario: piensa primero y habla después.
Aquí está escrita mi intervención de hoy en el programa «La noche con Esther» de Radio Voz.
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El velo integral no es solo una prenda religiosa, sino un símbolo de subordinación femenina. El burka no es una expresión inocente de religiosidad, sino la manifestación visible de una cultura que reduce a la mujer a la invisibilidad y la relega a una condición inferior.
El rostro visible es parte de la vida cívica moderna. Una sociedad democrática y abierta se basa en ciudadanos visibles, identificables, capaces de mirarse unos a otros en el espacio público. El velo integral rompe el principio de reconocimiento mutuo.
El multiculturalismo no debe justificar prácticas opresivas. El antirracismo contemporáneo ha terminado justificando prácticas que contradicen la emancipación femenina. No podemos aceptar cualquier práctica en nombre de la tolerancia (por ejemplo la ablación del clítoris o el canibalismo) El respeto a la diversidad cultural no puede convertirse en coartada para tolerar costumbres que vulneran derechos fundamentales.
Muchísimas mujeres no eligen libremente ni el niqab ni el burka. Son obligadas a llevarlo por coerción y presión social. Decir que el burka es una elección personal ignora la presión familiar, social o religiosa que pesa sobre muchas de esas mujeres.
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Alain Finkielkraut ha sido uno de los críticos más persistentes del velo integral en Francia, especialmente durante el debate de la ley francesa de 2010 que prohibió cubrirse completamente el rostro en espacios públicos.
Finkielkraut insiste en una idea antropológica y filosófica: la civilización europea se basa en la visibilidad del rostro. “El rostro es lo que hace posible la relación humana. El velo integral no oculta solo a la mujer: oculta la humanidad”. Según el filósofo, la República francesa se basa en ciudadanos iguales y visibles. “La República no reconoce comunidades cerradas, sino individuos que participan en el espacio común”. El velo integral sería un signo de separación comunitaria.
En síntesis, si queremos defender a la civilización occidental no debemos admitir estas prácticas oprobiosas.
