Charles 38

Mi vida consiste en una habitación, una mesa, una lámpara, el ordenador, la locura y el miedo. Pasé toda mi vida encerrado entre cuatro paredes, como un preso en su celda, o como un cerdo en su cuadra. Se me cerraron las puertas a la jarana, a la pandilla y a la alegría. He pasado mi vida sentado en una silla.

Un ermitaño, un muerto viviendo su sueño profundo. Toda la existencia como un encerramiento atroz, rumiendo mis inútiles obsesiones. Gran parte de mi vida (o toda) enfermo, en sanatorios o en casas aisladas, consumiéndome en estudios que me han robado la juventud y la madurez. Avanzaba y avanzaba, y de pronto llegué a un abismo y vi claramente que delante no había nada más que la muerte. Todo lo que he hecho me parece completamente inútil. Años sin ver la luz del día más que unos pocos minutos. Nacer es entrar en una cárcel.

Desdichado y desconocido, mi vida fue un fracaso.

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