Charles 107

SÍNTOMAS: Devastación psíquica aplanando mi vida interior. Sentimientos sin volumen, huecos, insoportables. Remordimientos. Ideas suicidas. Desesperanza. Abolición del impulso vital. Agotamiento corporal, moral y cognitivo. Intensa agonía. Pensamientos sombríos. Vida descolorada y aislada. Tormento sin causa visible. Temor continuo. Espíritu deformado. Mudez del yo. Colapso del horizonte.

ESCOLIOS: La depresión no es tristeza vulgar. Es una tormenta cerebral devastadora. En mi caso es como si un vendaval rugiera dentro de mi cabeza, una fuerza destructiva que arrasa todo lo que encuentra a su paso. La energía se extingue, la esperanza desaparece y el mundo entero se vuelve un lugar inhabitable. El dolor es tan intenso que resulta casi imposible explicarlo a quienes nunca lo han experimentado; y sin embargo, desde dentro, uno tiene la certeza terrible de que no terminará nunca.

La mente cae como una casa que se derrumba. Todo lo que antes parecía claro y sólido se vuelve confuso, oscuro. Hay momentos en que siento que la vida se ha vuelto demasiado pesada para sostenerla, como si una ola inmensa se levantara dentro de mí y amenazara con cubrirlo todo.

Hay momentos en que todo se me vuelve absurdo, en que siento que mi vida es un error que alguien cometió al crearme. Me miro vivir como quien contempla desde una ventana una calle vacía. No soy nada, no puedo querer nada, no puedo ser nada.

CITAS: Timothy Bright (1551–1615) «A Treatise of Melancholie»: “La melancolía no consiste solamente en tristeza, sino en una perturbación profunda del juicio y de la imaginación. El enfermo se persuade de cosas que no son, teme males que no existen y pierde el gusto por los placeres ordinarios de la vida. A menudo desea la soledad, evita a los amigos y se entrega a pensamientos que giran continuamente sobre sí mismos».

Kraepelin: “En la depresión profunda el paciente experimenta una inhibición general de la vida psíquica. El pensamiento se vuelve lento y laborioso, la voluntad pierde su fuerza, y las emociones se tornan dolorosas. Incluso los actos más simples requieren un esfuerzo extraordinario. El enfermo siente que su energía vital ha sido extinguida”.

Binswanger: “En la melancolía el horizonte del mundo se estrecha. El paciente ya no puede proyectarse hacia el futuro; vive encerrado en una experiencia del tiempo que parece detenida”.

Andrew Solomon: “La depresión destruye no sólo la capacidad de experimentar placer, sino también la esperanza de que el placer pueda regresar. La enfermedad persuade al paciente de que el dolor es permanente”.

POEMA:

QUERER MORIR

Ya que preguntas, la mayoría de los días no me acuerdo.
Camino con mis vestidos, sin marcas de ese viaje.
Después el deseo casi innombrable regresa.

Ni siquiera entonces tengo algo contra la vida.
Conozco bien las briznas de hierba de las que hablás,
los muebles que pusiste bajo el sol.

Pero los suicidas tienen un lenguaje especial.
Como los carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca se preguntan por qué hacerlo.

Dos veces me dije ingenuamente,
he poseído al enemigo, he devorado al enemigo,
me apropié de su oficio, de su magia.

De esta manera, pesada y pensativa,
más caliente que el agua o el aceite
conseguí dormir hasta babearme.

No pensé en mi cuerpo cuando me pincharon.
Hasta la córnea y los restos de orina se fueron.
Los suicidas ya han traicionado a su cuerpo.

Nacidos muertos, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los chicos mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!,
eso, en sí mismo, se convierte en una pasión.
La muerte es un hueso triste; estropeado, dirías,

y sin embargo me espera, año tras año,
para deshacer tan delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su cruel prisión.

Como equilibristas, los suicidas a veces se encuentran,
furiosos con el fruto, una luna inflada,
dejando el pan que confundieron con un beso.

Anne Sexton.

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