Charles 96

Los libros no están hechos para ser venerados como reliquias, sino para ser abiertos, discutidos y puestos en cuestión. Para ser habitados, es decir, subrayados, pintarrajeados, dobladas sus páginas, escritos en los márgenes. Son una isla con un mapa secreto donde, para encontrar el tesoro, debemos arremangarnos y enfangarnos. Leer es un viaje sin equipaje. Basta abrir un libro para atravesar continentes de imaginación, ideas y sensibilidad. Un continente que hemos de explorar traicionando la noción neurótica del libro impoluto e intonso. Quien ama los libros vive rodeado de las tachaduras que hace en ellos. Los libros son testimonios manchados con nuestro diálogo, o anuencia o discrepancia. Los libros vivos tienen el sudor de los dedos del lector impregnados en ellos.

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