Charles 123

(El racionalista mágico)

Presumo que lo saben, ladies and gentlemen. Por mi mente corren pájaros en una pajarera, por mi mente pasan ondas continuas. No puedo detenerlas. A veces son suaves, otras veces violentas. Vivo en esa descarga: entre la claridad más fina y una sombra que avanza lentamente ¿Saben? No estoy enfermo: estoy incendiado. Mi pensamiento no discurre, estalla. Y no sigue una línea: se desgarra. Vomito en el lenguaje de los tranquilos. Vivo en un mundo que se ha vuelto demasiado intenso para los hombres ordinarios. Las cosas hablan, los árboles tienen voz, el cielo pesa sobre mí con una gravedad casi celestial.

Pero, señoras y señores, esa es la mitad de la verdad. Mi tarea no es inventar, sino comprender. No busco brillar, sino aclarar. Escucho la historia que arrastra la erudición. Domino emociones para no traicionar los hechos. Comprender es descomponer. Dirimo, pondero, infiero, deduzco. Cribo, tamizo, diluyo espectroscópicamente la luz.

Soy análisis, método, claridad, y soy inestable, excesivo, alguien roto. Un místico y un lógico a la vez. El matemático de la morgue.

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