Pasan las horas iguales, monótonas y gemelas. Estiro las piernas, leo, escucho un poco de música, veo algo de cine; ningún amigo y ningún amor. La ginebra en la petaca, bien fría, y el sabor mielado y sutilmente aromático del Marlboro que fumo en la estación de Pontevedra. Soporto mis malas horas como piedras sin desbastar. La desdicha no es necesario cultivarla: se encuentra sola. La gente me decepciona. ¿Salir por ahí? Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen.
Nada es premium.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ver todas las entradas de christiansanz71