Burton 158

Pasan las horas iguales, monótonas y gemelas. Estiro las piernas, leo, escucho un poco de música, veo algo de cine; ningún amigo y ningún amor. La ginebra en la petaca, bien fría, y el sabor mielado y sutilmente aromático del Marlboro que fumo en la estación de Pontevedra. Soporto mis malas horas como piedras sin desbastar. La desdicha no es necesario cultivarla: se encuentra sola. La gente me decepciona. ¿Salir por ahí? Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen.

Nada es premium.

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