Eliot 123

Ya puestos a soñar, me gustaría ver representados los rostros de Gödel, Frege, Tarski o Wittgenstein. O el de la menos conocida Émilie du Châtelet —traductora y comentarista al francés de los Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton—. Su traducción no fue una mera versión literal: añadió extensas notas aclaratorias, precisiones y desarrollos matemáticos que contribuyeron decisivamente a difundir el pensamiento de Newton por la Europa continental. Además, desempeñó un papel fundamental en la defensa y el desarrollo de la teoría de la vis viva, antecedente del concepto moderno de energía cinética.

También propondría a la inmensa Emmy Noether, «el genio matemático más significativo producido desde que comenzó la educación superior para las mujeres», en palabras de Einstein. Revolucionó el álgebra abstracta —anillos noetherianos, teoría de ideales— y formuló el célebre Teorema de Noether, uno de los pilares de la física teórica, al establecer la conexión entre las simetrías de la naturaleza y las leyes de conservación, como las de la energía o el momento.

Y, puesto que en ningún billete debería faltar un poeta, propongo a Gil de Biedma, Philip Larkin o Cavafis.

P. S.: Una modesta propuesta entre miles de nombres posibles.

NOTA BENE: Las biografías de Châtelet y Noether están extractadas de MacTutor History of Mathematics Archive, el recurso en línea más completo y famoso del mundo dedicado exclusivamente a la biografía de matemáticos. Recomiendo intensamente consultarlo.

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