«Si no sabes quién eres, ¿cómo te vas a dar? Es imposible ser generoso sin entender que son un mismo don el amor y la libertad» —la expresión «darse» está usada de forma vaga o poético-teológica, sin un complemento claro («darse a los demás»).
También: «España no somos nada. Es imposible que nos podamos defender porque no sabemos quién somos» —salto abrupto de persona gramatical («España» [3.ª persona] a «no somos» [1.ª persona del plural]), un anacoluto común en el lenguaje oral o retórico, pero gramaticalmente incorrecto. Además, usas «quién» en lugar de «quiénes» («quiénes somos»). Etcétera, etcétera.
Querido Sostres, eres muy inteligente: un escritor con un punto de vista original sobre el mundo y la voluntad férrea de defenderlo. Eso te convierte, potencialmente, en un grande. Pero, querido colega: orden mental.
Por un lado afirmas que el español actual «no cree en nada», que es «un extraño respecto de lo que le sostiene» y que carece de identidad. Por otro lado aseguras que «jamás un español, en el fondo de su corazón, entenderá como un problema que los que pasan hambre vengan a buscar pan». Si el español ha perdido su brújula moral y no sabe quién es, ¿de dónde surge esa esencia compasiva e inmutable «en el fondo de su corazón»?
Nota, además, que las naciones e identidades son construcciones dinámicas y heterogéneas, no sustancias metafísicas estáticas. En fin, no serías tú sin un sinfín de afirmaciones dogmáticas sin evidencia.
Frege (a quien te recomiendo leer y estudiar, y no solo a Valentí Puig y De Maistre) criticaría que llenaras tu texto de palabras sin una referencia clara en el mundo real. Términos como «la nada», «el peso de la Cruz», «nuestra disolución espiritual» o «el vínculo que nos identifica» son para Frege meras representaciones subjetivas o impresiones poéticas, no conceptos con valor de verdad lógico. Concluiría mi maestro Frege que el artículo no busca enunciar verdades evaluables, sino despertar emociones o actitudes morales mediante el uso persuasivo del lenguaje. Algo típico de un literato, conste, y completamente respetable.
Carnap sería durísimo contigo. Clasificaría la mayor parte de tu artículo como pseudoproposiciones carentes de sentido empírico. Para Carnap, una frase solo tiene sentido si es analítica (lógica/matemática) o sintética (verificable mediante la experiencia). Frases como «El problema nunca será en qué crean los demás sino que nosotros no creamos en nada» o «Lo ideológico ha sustituido a lo natural» serían calificadas por Carnap como la expresión de una actitud ante la vida (similar a la música), pero sin valor cognoscitivo. Carnap te diría que confundes la lírica con la teoría política o la sociología.
Pero eres esencialmente un poeta. Un moralista provocador y emotivo, y nunca un lógico. O lo tomas o lo dejas. A mí me gustas así. De veras.
