Periódico 34

Estimada Rosa Belmonte:

Tu prosa avanza a golpe de frase corta, punzante y con un ritmo sincopado; a golpe —glups, glups— beat, buscando la complicidad, a veces cínica, del lector. Es una prosa sentenciosa, paratáctica y de remate epigramático cuyos antecedentes pueden rastrearse hasta la Antigüedad tardía y el alto Medievo latino.

Enodio de Pavía (siglos V-VI) cultivó una prosa hecha de martilleos breves a base de yuxtaposiciones, cambios repentinos de registro y frases que funcionan casi como proyectiles: «Brevitas saepe plus pungit quam longa oratio» («La brevedad hiere a menudo más que el largo discurso»). Rítmicamente, veo también homologías clarísimas entre tu escritura y la de Isidoro de Sevilla.

Pensando —y salto ahora varios siglos— en tu ritmo eufónico, saltarín, y en esa fusión de alta cultura con cultura pop, encuentro contigo cuatro paralelismos fascinantes: Félix Fénéon, Jean-Patrick Manchette, Leo Perutz y Albert Cossery. Todos ellos, admirables escritores de culto.

Mi carta telegráfica solo pretendía discurrir sin perplejidad, más que delirar con valentía. «Verba docent, exempla trahunt» («Las palabras enseñan; los ejemplos arrastran»). «Qui multa loquitur, saepe veritatem amittit» («Quien habla demasiado, pierde con frecuencia la verdad»). En la conversación tabernaria hispana se mezcla hoy a Lamine Yamal con Smaragdo de Saint-Mihiel.

Se despide de ti,

un servidor, un esclavo, un admirador, un amigo, un siervo.

Atentamente,

Aleix Leví Carballo.

P. S.: Como escribió Bernardo de Claraval: «Mente humilde, vida honesta, palabra amable». No parece máxima baladí.

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