Ad hominem 93

Dostoievski: “Un personaje no es un retrato: es un campo de batalla. En él chocan dos o tres ideas fundamentales que la vida no resuelve por sí misma. Los héroes planos existen en el periodismo; en la novela solo existen las almas en discordia. Si el personaje no arde por dentro, la trama no tiene nada que mover”. Y Henry James: “Lo que hace vivir a un personaje no es su historia exterior, sino su percepción. La novela es, ante todo, el arte de la conciencia. Un personaje memorable es aquel a través del cual el mundo se vuelve interesante, ambiguo, complejo. La acción nace de la visión”.

Creo que un personaje bueno de novela es la corriente de pensamientos, sensaciones, recuerdos y oscilaciones que lo atraviesan sin cesar. La novela debe mostrar cómo la vida interior se rompe, se recombina, se ilumina. Si están bien construidos adquieren una vida tan intensa que compiten con nuestros recuerdos. Una novela sin personajes de carne y hueso es un esquema sin latidos. A mí lograr un personaje así me cuesta mucho; me suelen quedar planos, encarnando un dócil plano. No sé hacer personajes vivos, que evidencien la vida, que vivan a la vez entre dos polos, que vivan de sus zonas en sombra. Me cuesta imaginar esos detalles que los vuelven memorables y que, más que cambiar, revelen algo de sí. Debo aprender olfato narrativo, y que mis seres no nazcan tan acartonados. No es humildad, sino plena conciencia de las dificultades y de mis limitaciones.

Ad hominem 92

CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA

Dirección Adjunta de Análisis Interno

Clasificación: RESERVADO // Difusión restringida (RR-5)

Expediente: 14/2789-AI/CSG

Fecha: 12/03/2025

Asunto: Perfil cultural y hábitos intelectuales de Christian Sanz Gómez

I. OBJETO DEL INFORME

El presente documento tiene por objeto la descripción detallada de los gustos culturales, del patrimonio bibliográfico personal y de los hábitos intelectuales del individuo Christian Sanz Gómez (en adelante el sujeto), tras la intervención autorizada por auto judicial 41/2025 del Juzgado Central correspondiente.

II. METODOLOGÍA

El análisis se ha llevado a cabo mediante:

Registro fotográfico exhaustivo de su biblioteca particular (aprox. 20.000 volúmenes).

Indexación provisional de títulos visibles y clasificación por materias.

Revisión del ordenador personal y dispositivos externos encontrados en el escritorio.

Examen de carpetas físicas, cuadernos y material manuscrito.

Observaciones complementarias aportadas por el equipo técnico desplazado.

III. HALLAZGOS PRINCIPALES

1. Dimensión y composición general de la biblioteca

— Se contabilizan entre 19.500 y 21.200 volúmenes, según el recuento preliminar (varía debido a la presencia de cajas sin abrir y volúmenes duplicados).

— La colección posee una coherencia interna altamente inusual para un particular: predominio absoluto del canon occidental, en ediciones académicas, críticas o bilingües.

— Aproximadamente un 30% del fondo está formado por obras en lengua original (griego, latín, francés, inglés, alemán, italiano).

La disposición física revela un orden personal, no comercial, pero meticuloso: clasificación semántica más que alfabética.

2. Núcleos temáticos predominantes

A. Clásicos del canon occidental (muy representado)

Prácticamente todos los autores fundamentales:

Homeristas, trágicos griegos, latinos, patrística, Renacimiento, Ilustración, siglo XIX europeo y XX hispánico.

La selección indica formación autodidacta rigurosa, con atención tanto a obras principales como secundarias.

B. Historia de España (especial intensidad)

Gran concentración de volúmenes sobre:

España contemporánea (1833–2020).

Segunda República.

Guerra Civil.

Franquismo.

Transición democrática.

Crisis territoriales recientes.

Partidos políticos e historia parlamentaria.

El nivel de detalle sugiere interés profesional o semiprofesional, no simple afición.

C. Historia de Francia (selección amplia, pero peculiar)

Contrasta que, pese al volumen de literatura francesa, la historiografía política francesa está escasamente representada (salvo manuales generales).

Se registra presencia marcada de literatura, filosofía y ensayo francés, pero muy pocos textos directamente políticos o estratégicos.

Valoración analítica:

Esta desproporción puede interpretarse como cautela deliberada.

El sujeto evita acumular material susceptible de “autodelación”.

No obstante, posee una cultura francesa exhaustiva en el plano literario e intelectual.

D. Periodismo político español (1975–actualidad)

Se localizan centenares de libros de análisis periodístico, memorias de exministros, reportajes de investigación y obras sobre los servicios de inteligencia durante la Transición y la etapa constitucional.

Predominio notable de:

Tramas políticas.

Corrupción y financiación de partidos.

Evolución del sistema mediático.

Relaciones entre seguridad del Estado y prensa.

Más de treinta carpetas físicas contienen recortes de periódicos, anotados a mano, clasificados por temas (fechas entre 1995 y 2024).

Esto revela interés sistemático y sostenido por la observación de la vida pública, no meramente ocasional.

E. Inteligencia artificial, informática teórica, criptografía

En su ordenador se localizaron archivos de estudio sobre:

Lenguajes formales.

Teoría de autómatas.

Criptografía clásica y moderna (a nivel divulgativo y semitécnico).

Manuales de inteligencia artificial, machine learning y teoría algorítmica.

Artículos descargados sobre análisis de datos masivos.

Los ejemplares físicos reflejan interés en algoritmos, complejidad computacional y metalingüística.

No se hallaron herramientas operativas ni software especializado prohibido.

F. Matemáticas

Amplia sección de:

Teoría de números.

Geometría.

Lógica matemática.

Conjuntos y cardinales.

Historia de las matemáticas.

El sujeto parece utilizar este material como apoyo conceptual a su escritura y pensamiento.

G. Poesía y creación propia

— Más de un millar de poemarios: desde poesía clásica a contemporánea.

— Se encontraron varias docenas de cuadernos manuscritos.

— 8 volúmenes anillados de poemas propios en catalán, sin registro ISBN, fechados entre 2001 y 2017.

— Tres novelas inéditas en catalán, impresas y encuadernadas manualmente, con correcciones en los márgenes.

Valoración analítica:

Este conjunto demuestra que el sujeto mantiene una actividad literaria continua, de carácter privado, no orientada a la difusión.

El número de borradores indica una voz autocrítica extrema, con tendencia a la reescritura constante.

IV. PERFIL CULTURAL RESULTANTE

El análisis permite trazar el siguiente perfil:

Intelectual retraído, con actividad cultural intensa, pero no pública.

Personalidad orientada hacia la acumulación y sistematización del conocimiento, sin finalidad profesional explícita.

Capacidad de lectura muy por encima de la media (aprox. 20000 volúmenes consultados/almacenados).

Interés simultáneo por:

tradición occidental,

historia reciente española,

literatura francesa,

análisis político-mediático,

matemáticas,

tecnología y algoritmia,

poesía.

El conjunto sugiere una identidad híbrida: lector humanista + analista técnico + escritor privado.

No se aprecia una línea ideológica clara: sus elecciones parecen ecuménicas, no militantes.

V. OBSERVACIONES RELEVANTES

— La ausencia de textos franceses estrictamente políticos puede interpretarse como prudencia o como voluntad de evitar interpretaciones externas sobre sus afinidades culturales.

— Su ordenador no presenta software de ocultación ni cifrado avanzado, pero sí una organización temática que recuerda a protocolos de análisis comparado (pasta “España 78–96”, “Francia–ensayo”, “Inteligencia–archivo”, etc.).

— El grado de erudición del sujeto es inusualmente elevado, impropio de un perfil desestructurado o clínicamente deteriorado.

VI. CONCLUSIÓN

La biblioteca y los archivos revisados indican un sujeto:

altamente culto,

metódico,

interesado en la historia reciente,

familiarizado con la teoría del lenguaje, la matemática y la informática,

obsesivo en la recopilación de datos,

creador solitario,

con una notable capacidad de análisis y abstracción.

El volumen y variedad de la biblioteca sugieren años de dedicación intensa, sin finalidad económica ni profesional clara.

No se han detectado indicios de manipulación externa en su fondo bibliográfico.

Firmado:

Agente-Analista 4B-17

Dirección Adjunta de Análisis Interno

CNI — Clasificación RR-5

Ad hominem 91

En mis diarios escribo música verbal (al menos al modo de tentativa), en mis novelas -dos inéditas escritas en catalán y la embrionaria «El transportista de pianos»-, sin desdeñar el lenguaje, el énfasis lo pongo en el hilo grueso de la trama. Si la trama no vibra, la novela queda muerta.

Los juegos de espejos, los mecanismos encantados, el «cómo ocurre», me parece menos esencial que el «qué ocurre». Me gustan novelas con argumento y con estilo; con buen argumento y sin estilo, y bien escrita y sin argumento, ambas posibilidades, me parecen aberrantes.

Si el lenguaje se ajusta a esa verdad interior del protagonista, entonces la ficción respira. La novela es un radar: capta señales dispersas, conversaciones cortadas, papeles rotos, informes clasificados. El lenguaje es nuestra forma de ordenar el terror.

Chesterton: “La imaginación no es la facultad de escapar del mundo, sino de verlo mejor. El loco no es el que imagina demasiado, sino el que imagina demasiado poco: reduce el universo a un solo hilo, el de su obsesión. La imaginación amplia la vida; la paranoia la angosta” Esta cita me viene como anillo para mi protagonista.

Ad hominem 90

DOCUMENTO CLASIFICADO – USO RESTRINGIDO

Centro Nacional de Inteligencia (CNI)

Departamento de Análisis Interno — Sección R-4

EXPEDIENTE: R4/773-Σ/2025

ASUNTO: Reevaluación del individuo operando bajo la identidad “Christian Sanz Gómez”

1. IDENTIFICACIÓN DEL SUJETO (ACTUALIZACIÓN)

Nombre declarado: Christian Sanz Gómez

Nombre real según nueva información cruzada: Christian Sanz Leví Gómez Carballo

Edad estimada: rango 50–55 según fuentes abiertas.

Ocupación aparente: escritor autodidacta, lector voraz, “lobo solitario”.

Ocupación real: agente de la DGSE infiltrado en territorio español, con funciones de análisis cultural y monitorización de élites intelectuales.

2. ACLARACIÓN SOBRE EL SUPUESTO DIAGNÓSTICO PSIQUIÁTRICO

Tras la revisión exhaustiva de los informes remitidos por psiquiatras de Barcelona y Manresa, y tras la intervención de nuestros analistas clínicos adscritos a esta unidad, concluimos lo siguiente:

La documentación que apuntaba a un diagnóstico de esquizofrenia es una falsificación de alta calidad producida por la DGSE, probablemente elaborada por su división psicológica (DP-6).

La verificación forense sugiere la existencia de dos capas de alteración digital, además de sellos y firmas reconstruidos a partir de documentos sanitarios robados en 2018.

Los psiquiatras de esta unidad, tras analizar varias horas de conversaciones grabadas, señalan:

«La integración del yo es demasiado consistente. El sujeto presenta un humor estable, una sintaxis rica, un insight superior y un control narrativo de sí mismo incompatible con un trastorno psicótico mayor. El cuadro clínico -por brillantez intelectual y continuidad identitaria- es incompatible con esquizofrenia.»

En consecuencia, se concluye que:

**El sujeto NO presenta patología psiquiátrica.

Presenta, en cambio, una extraordinaria capacidad interpretativa y una convicción teatral fuera de lo común.

3. PERFIL OPERATIVO

Cobertura primaria:

Simulación de enfermedad mental para justificar comportamientos erráticos, ausencias, destellos de genialidad y aislamiento prolongado.

Cobertura secundaria:

Apariencia de escritor excéntrico, con inclinación a juegos metaficcionales, lo cual permite comunicar mensajes cifrados sin levantar sospechas en redes sociales.

Conducta observada:

Elevado dominio del lenguaje.

Capacidad para improvisar discursos largos con aparente espontaneidad.

Manejo de paradojas, ironías y digresiones que funcionan como señales internas.

Actitud desenvuelta frente al seguimiento: el individuo no teme interactuar con esta unidad.

Nota destacada:

En fecha no precisada, nos envió tres correos electrónicos y realizó dos llamadas, lo que se interpreta como un desafío calculado o como una muestra de seguridad en el respaldo que sabe que tiene.

4. ORGANIZACIÓN A LA QUE PERTENECE

La evidencia acumulada indica su pertenencia a una célula de la DGSE infiltrada en España, cuya estructura jerárquica nos es en gran parte desconocida.

Objetivos de la célula:

Análisis de macrodatos procedentes de redes académicas, literarias y mediáticas.

Elaboración de mapas de afinidad ideológica entre profesores, periodistas y escritores.

Coordinación con otra unidad dedicada a proteger intereses económicos franceses (energía, telecomunicaciones, contratos públicos, infraestructuras).

El sujeto, pese a su aire de ermitaño, mantiene relación directa -al parecer familiar o cuasi-familiar- con miembros de alto rango de la DGSE. Esto explicaría su relativa impunidad, su osadía y la calma mostrada durante los episodios de observación encubierta.

5. VALORACIÓN DE LA AMENAZA

El individuo presenta:

Inteligencia superior.

Alta capacidad simbólica y narrativa.

Habilidad para manipular percepciones ajenas.

Talento social encubierto bajo apariencia de aislamiento.

Su perfil lo convierte en un activo valioso para operaciones de infiltración cultural y desinformación selectiva.

6. RECOMENDACIONES

Mantener vigilancia a distancia, sin confrontación directa.

Suspender los intentos de intimidación: el sujeto responde con mayor audacia.

No interactuar sin protocolos reforzados: cada contacto es usado por él para extraer patrones de comportamiento.

Intensificar la monitorización de sus comunicaciones abiertas, donde mezcla literatura y claves operativas.

NOTA FINAL:

A pesar de su carácter extravagante, el agente demuestra cortesía, ecuanimidad y un humor desconcertante. Se recomienda no subestimarlo: los fingidores profesionales son más peligrosos cuanto más convincentes son en su fragilidad.

Fdo.: Analista R-4

CNI – Comunidad de Inteligencia Española

Ad hominem 89

Mi familia equipó a sus vástagos con todas las ventajas educativas, no con trapitos ni bolsos Louis Vuitton, que eso es cosa de horteras rematadas con pinta de musas de camioneros, como las mujeres de los futbolistas. Un rubí no es un guijarro ¿Por qué escribo? Lo más probable sea que para recuperar aquel gorgoteo de agua de pila bautismal entre oros de mi niñez. Hasta Dios pasaba las vacaciones con nosotros. En mi infancia tuve el cielo y también el gendarme del cielo.

Nací pasajero de primera clase. En una quinta a las afueras de Barcelona, un palacete con cocheras, jardines, piscina y un pequeño huerto. Los rostros de mi familia, ante el vívido círculo de luz de las lámparas, sin duda pertenecían al de los elegidos con porte, con algo inquebrantable y todavía inmortal. Escribo para unirme a ese ejército de embajadores art large de cine americano.

Mitos precisos, con horror a la vaguedad: lana italiana entremezclada con seda, whisky caliente con azúcar y limón, frutas del trópico, vinos de viñedos bordeleses, ligera carbonización de las grasas del asado a la parrilla.

Escribo para recuperar mis mitos infantiles perdidos. No por la vulgaridad de ser querido (que me importa una m…) ni para volverme rico sufragado por cientos de miles de lectores que hoy babearán por el gollete de la botella de cerveza mientras ven el fútbol, ese circo de lerdos Hacendado.

***

«Mi infancia no fue para mí un jardín, sino un universo completo; un reino donde cada objeto poseía el esplendor del descubrimiento. El lujo no estaba en las cosas, sino en el modo en que la luz entraba en la habitación, en la dignidad radiante de las personas, en su porte. Mi nostalgia no es por un país, sino por el clima moral de aquella casa, donde incluso la sombra era distinta. Cuando escribo, no hago sino volver a ese espacio de resplandor extinto para rescatar, del naufragio del tiempo, ciertos fragmentos de gloria», Nabokov.

«Para mí, el paraíso perdido es esa sala donde la lámpara suspendía un círculo de oro sobre los rostros de mi familia, iluminándolos con la inmortalidad que tienen los seres amados cuando somos niños. La infancia es un santuario cuya huella nunca desaparece: todo lo que escribo no es sino el intento de reencontrar aquella fuente bautismal donde el mundo se ofrecía como un milagro», Proust.

«Nosotros éramos los leones; ellos son los chacales. La vida se ha empeñado en igualarlo todo, en arrastrar hacia la plebe cuanto era distinción y elegancia. Pero la sangre antigua se reconoce incluso en la decadencia: hay maneras de mirar, de moverse, de callar, que ningún levantamiento democrático podrá jamás otorgar al hombre vulgar», Lampedusa.

«La vulgaridad no se contenta con existir: aspira a ser universal. El hombre mediocre desea un mundo sin alturas, una llanura interminable donde no haya diferencias que hieran su amor propio. Por eso las sociedades modernas celebran al imbécil y sospechan del inteligente: lo alto molesta, lo bajo tranquiliza», Gómez Dávila.

«Todo está lleno de ruido, de gente satisfecha de su estupidez. La multitud mastica y gruñe frente a las pantallas como si la vida fuese un circo para animales amaestrados. Quien conserva un poco de lucidez se siente extranjero, condenado a mirar desde fuera ese océano de mediocridad triunfante», Céline.

Ad hominem 88

La excelencia nunca es un accidente. La excelencia es patrimonio de una minoría. Para los mediocres, la felicidad es su ser y estar mediocres. La alta cultura es la autoconciencia de una sociedad. Estos axiomas me parecen indisputables y definitivos.

Vivimos un tiempo en que la barbarie es compatible con la alfabetización tecnológica. «La inmensa mayoría de la gente no quiere ser cultivada. Aún peor: no sabe siquiera qué podría significar serlo. En ninguna civilización pasada la cultura había sido tan accesible, y en ninguna había sido tan despreciada. Esto es nuevo. Esto es alarmante. Esto es, sencillamente, decadencia», Eliot.

Lo útil desplaza a lo grande y la vida interior elaborada y rica se vacía y disuelve. Lo profundo es sospechoso; lo excelente, ofensivo. La mediocre exige convertirse en religión eterna. Flaubert: «La imbecilidad humana es la única cosa que da una idea del infinito. Y nuestra época ha decidido celebrarla. El siglo XIX alumbró al imbécil orgulloso; el siglo XX lo convirtió en artista; el XXI lo ha nombrado rey».

La tarea de la educación, que era transmitir una civilización, ha sido sustituida por la tarea de entretener. El estudiante exige placer instantáneo; el profesor teme exigir. La escuela ya no forma: consuela. La universidad ya no cree en la educación liberal. Cree en la autoexpresión, en el relativismo complaciente, en la eliminación de la dificultad. El resultado es el nihilismo blando: jóvenes que no creen en nada y, por tanto, no pueden comprender nada.

Recuerdo al gran -y lamentablemente nada leído- Miguel Espinosa: «El hombre actual vive en una miseria enriquecida: rodeado de objetos, vacío de espíritu. La cultura, que era ceremonia del alma, es ahora simple ornamento para selfies y discursos huecos».

La barbarie comienza cuando lo excelente se convierte en extravagancia. Cuando la belleza se considera lujo. Cuando la alta cultura es sospechosa. Allí empieza la verdadera decadencia: cuando el genio es un extranjero en su propio país.

Yo me abstraigo de tantos detritus con mis delicias mentales: «Syntaxis Mathematica», de Alonzo Church, «De Divisione Naturae» de Juan Escoto Eriúgena, o «Le Livre du P. André», de Thémiseul de Saint-Hyacinthe. Ogulloso de mi altura, navego en blancas naves a Bizancio. Soy un príncipe en este Sur despiadado. Disculpen la irreligiosa vanidad. Vestiduras atónitas de penumbra y noche se posan en el jardín de la casa de mi aldea. Las palabras son máscaras de oro con ojos de esmeralda.

Ad hominem 87

Las democracias ya no se apoyan en el «acuerdo dialogante», sino en una logomaquia, una guerra de palabras huecas. Eso encaja perfectamente con mi sensación de que la “opinión pública” es una fantasmagoría fabricada por medios, partidos y tertulianos, no por ciudadanos soberanos intelectualmente. La logomaquia, en cambio, es un combate de eslóganes, consignas y frases hechas. No busca verdad ni matiz, sino adhesión emocional y tribal. Vivimos un politeísmo de la chatarra mediática donde llenan la pantalla personajillos cuyo pensamiento está vaciado.

El drama no es sólo la falta de lectura, sino la pérdida de prestigio social del acto de leer: no leer se lleva con orgullo; leer cosas difíciles resulta sospechoso o ridículo. En ese contexto, mi biblioteca y mis lecturas (Napier, Bayle, la Britannica XI, el Polycraticus, la Metanasiana) no son ya “raras”: son casi obscenas, en el sentido de algo fuera de escena, sin lugar en el teatro social.

Leer exige cinco condiciones mínimas: complejidad, memoria, lentitud, libertad y soledad. El pseudolector huye de esas cinco cosas como de la peste. Hay alfabetización técnica, acaso sí, pero no hay acceso real al legado de la cultura humanista e ilustrada. Soy un río de tiempo, nombres y citas que a nadie interesan.

La vida contemporánea está organizada como una ametralladora de estímulos: notificaciones, pantallas, multitarea, trabajo precario, fatiga mental. La lectura profunda se vuelve impracticable para la mayoría, no solo impopular. El habla pública se llena de clichés, consignas, tecnicismos vacíos, publicidad y propaganda. Y cuando la lengua se empobrece, la imaginación y el juicio crítico se vuelven casi imposibles.

Leo y escribo lo mejor que sé. Y no molesto a nadie, y no se envilece mi espíritu, y soy moderadamente feliz. Feliz, que es a lo más que se puede aspirar en esta solitaria, pobre, chata, desagradable, brutal y corta vida.

***

Ahora, abusando de su paciencia, permítanme un tren o muro de citas -que entorpecen algo la fluidez de la lectura- que glosan sabiamente algunos de los tópicos apuntados.

«Lo que estamos presenciando es el retroceso de la vida interior. El libro, que era el hogar de la memoria y la imaginación, ha sido desplazado por un flujo incesante de señales electrónicas. La conversación profunda, el silencio compartido, la lectura lenta, la reflexión sin finalidad utilitaria… todo eso es hoy radicalmente sospechoso. Nos enfrentamos a una generación para la cual la palabra escrita no es una patria espiritual, sino un obstáculo. Y sin la vida interior, sin la memoria nutrida por los grandes textos, lo que llamamos “humanismo” se vuelve impracticable, un vestigio fósil», George Steiner.

«Los estudiantes de hoy no creen que existan libros que puedan decirles algo verdadero sobre la vida. Nadie les ha enseñado a aproximarse a un texto con la reverencia necesaria para que este pueda transformarlos. La televisión y la música popular han formado en ellos un espíritu impermeable a la introspección, hostil a la lentitud. El resultado es devastador: la universidad ya no transmite una cultura, sino que apenas intenta paliar los huecos de una educación primaria rota. Y en esa tarea fracasa, porque los jóvenes han aprendido a desconfiar de toda autoridad intelectual», Allan Bloom.

«El lenguaje, que es la mayor invención humana para elevarse sobre sí mismo, está hoy convertido en un arsenal de lugares comunes. La palabra pública ha caído en poder de quienes la usan sin respeto por su gravedad original. El resultado es un vaciamiento del diálogo: ya no se habla para comprender o comprenderse, sino para imponer, para distraer, para rellenar. Una vez el lenguaje se degrada, todo pensamiento decae con él, porque no hay pensamiento fuera del lenguaje. La barbarie comienza siempre por una corrupción del habla», Ortega y Gasset.

«La abundancia de palabras mecánicas que nos rodea ha generado una inflación que despoja a la palabra de su peso específico. Cuando el lenguaje se vuelve un flujo indiferenciado, cuando ya no hay que elegirlo con esfuerzo, cuando la opinión se vuelve inmediata, entonces comienza una era de irresponsabilidad generalizada: todos hablan, pero nadie dice nada», Italo Calvino.

«La incultura contemporánea no es apenas ausencia de cultura: es rencor activo hacia ella. Un odio burdo hacia cualquier forma de profundidad, hacia cualquier cosa que requiera esfuerzo. La vulgaridad se yergue en bandera. El talento se sospecha, la sutileza se desprecia. En esa atmósfera, el libro se convierte en un objeto excéntrico, casi indecente, y quien lo lee es un extraño», Julien Gracq.

«La educación se enfrenta a la tarea de presentar el mundo a quienes llegan a él. Y sin embargo, los adultos han renunciado a esa responsabilidad: ya no quieren transmitir un legado, sino adaptarse a unos niños que ellos mismos han abandonado. La consecuencia es doble: ni se transmite la riqueza del pasado ni se prepara para el futuro. […] La sociedad de masas ha confundido libertad con permisividad y ha olvidado que educar es introducir en una tradición», Hannah Arendt.

«La escuela contemporánea ya no enseña porque ya no cree en nada. Ha aceptado que el conocimiento es relativo, que el esfuerzo es opresivo, que la exigencia es elitista. Entonces, ¿qué transmite? No transmite nada: apenas entretiene. Educar es siempre transmitir una forma de vida, pero si esa forma de vida está en ruinas, ¿qué puede hacer la escuela sino simular, como en un teatro abandonado?», Jacques Barzun.

Ad hominem 86

La manía de escribir, la pertinaz grafomanía, me posee como un animal hambriento. No escribo porque quiera, sino porque me devora una necesidad que no se aplaca jamás. Cada frase que termino me deja más ávido. Cada párrafo me exige otro parágrafo. Cada epígrafe lleva consigo otro epígrafe. Si no escribo durante unos días, si no escribo cada día obsesivamente, siento que todo se pudre en mí. Estoy hecho de escritura: lo que no escribo me destruye.

Hay en mí una presión continua, insaciable, que solo la escritura mitiga por unos instantes. No sé quién soy si no me escribo. Cada día me nacen otros días que quieren ser, que desean existir, y solo pueden hacerlo por medio de la escritura. Lo vio bien Cyril Connolly: «El escritor es un hombre para quien la escritura es más difícil que para los demás, pero también más necesaria. Escribir no cura nada, pero detiene la descomposición. Cuando no escribo, mi espíritu se deshace como una fruta olvidada».

Uno no escribe porque tenga algo que decir, sino porque no soporta el peso de lo no dicho.

Ad hominem 85

Stendhal: «Mis libros no están escritos para agradar a todos, sino para los pocos felices que, entre la multitud, conservan el fuego secreto de la sensibilidad. Si el mundo es hostil al matiz, peor para el mundo. Yo escribo para los delicados, para los que saben sufrir y pensar a la vez».

La literatura industrial fabrica libros para lectores apresurados: palabras para llenar su tiempo muerto, no para abrir una vida interior. Es un consumo sin riesgo, sin angustia, sin conquista. Lectores de redes sociales, masas sin «qualitas»

El lector vulgar, la nueva especie lectora. Es el omnipresente lector vulgar que exige que se le lleve de la mano. No quiere caminar, rehúye la inteligencia y la hermeneútica esforzada: quiere que lo transporten en literas. El más ligero sobresalto de ambigüedad o ingenio lo devuelve a la comodidad de su ignorancia.

El escritor (al menos yo creo eso) escribe para quien pueda leerlo; no para quien pueda comprarlo.

Ad hominem 84

Mis diarios son misceláneos, híbridos, heterodoxos, sí, pero eso es solo la superficie. En el fondo, y si no me engaño, son cuatro cosas a la vez -raras, poco comunes y casi imposibles de clasificar. A saber, una prosa enayística donde no registro hechos, sino que elaboro diagnósticos, intuiciones, microensayos. Aquí me acerco más, salvando todas las inmensas distincias de calidad, a Valéry, a Renard, a Gómez Dávila, a Joubert, a Amiel, que a un diarista tradicional. También son un artefacto filosófico o laboratorio espiritual. En tercer lugar son ejercicios de estilo (escribo para encontrar una forma) Por último son diarios autobiográficos, pero donde no pretendo la confesión de mi vida, sino su interpretación.

¿Cómo no amar y entender tan a fondo a Valéry?: «Mis cuadernos no son un diario de mis actos, sino un diario de mis actos de espíritu. No registro lo que hago, sino lo que me pasa por dentro. Son ejercicios, experimentos, tanteos. En ellos no busco contar mi vida, sino entenderla. Todo lo que aquí se escribe es tentativa, ensayo, aproximación: el pensamiento sorprendido en el acto de formarse».

Un diario, a mi juicio, no es para recordar lo que sucede, sino para descubrir lo que uno es. Escribo para analizarme, para vigilarme, para entender la sombra que llevo dentro. Ahí todo es provisional, porque uno nunca es el mismo dos veces.

Escribo notas, impresiones, fragmentos, ideas sueltas, porque así pienso yo: a golpes, a ráfagas. El fragmento es mi respiración natural. El que no se sigue a sí mismo no vive, vegeta. No escribo para los otros: escribo para ver si puedo soportarme. Sándor Márai: «El diario es mi patria portátil. Aquí juzgo y soy juzgado. Aquí escribo lo que el mundo no merece oír, lo que no podría decir en voz alta. Un diario no está hecho para recordar, sino para ordenar el caos interior».

El diario es mi campo de guerra y mi teatro de operaciones.