Oceanografía del tedio 2

SOLAPA INTERIOR A «DIARIO DE AQUITANIA»

Christian Sanz Gómez, nacido en la hortelana Barcelona, criado en Manresa, París, Boston y Orense, se emperró en ver la vida de lejos y no salir de su biblioteca. Lo logró.

Agustín, en “De vera religione” (33), aprueba la concepción de Platón que asegura que la VERDAD no se contempla con los ojos del cuerpo, y que el mayor obstáculo para la misma es una vida entregada al placer.

Pero Christian Sanz, si no verdad, en su biblioteca halló el grado más alto de excelencia humana, EL PLACER, idea que compartieron Vindiciano, Thomas Hardy, Borges, Fírmico Materno, Leonzio Pertusi, George Boole, Borges, Benedicto XVI, Galeazzo II Visconti, Stanisław Leśniewski, Einstein, Jaume Bover Pollol , Rilke, Vargas Llosa, Borís Asafiev ETC… y casi todos que en el mundo han sido.

Parece que en estos tiempos tiernos la nueva insubordinación de la chusma consiste en despreciar a los lectores. La historia puede cambiar en cinco minutos. Habrá otro renacimiento carolingio.

Adiós. Libros, libros y libertad.

Oceanografía del tedio 1

CONTRATAPA A «DIARIO DE AQUITANIA»

En la interesantísima obra de André Fauve-Dorsaz, “Calvin et Loyola: Deux réformes”, Editions Universitaires (Bibliothèque Historique), París, 1951, pág. 117, leemos: “Huyó Calvino con su amigo Nicolás Cop. El discurso, donde defendían manifiestamente la doctrina de la salvación por la fe, causó polémica. No olvidaron los volúmenes de Cicerón”.

El autor desea huir de España, el autor solo tiene fe en su biblioteca, el autor quiere huir de este país de todas las cabras. Ir al Sur, al sol. Levantarse muy de mañana, a la orilla del mar, en un lugar donde los árboles estén bien juntos, sin nadie alrededor, sin que nadie pueda ver nada, y debajo de los árboles, después del baño, secándose en la hierba, cosquilleado y acariciado por la hierba, ponerse a leer a Cicerón.

¿Cómo es el alma del autor? Un cruce de gramínea y Ludovico Sforza. Un alma contemporánea de Taletas de Gortina, Arquíloco, Hesíodo, Homero y Licurgo. El oráculo délfico le anunció una próxima muerte. Deja a sus deudos una formidable LIBERTAD, muy lejos de las actuales costumbres feudales y el universal derecho eclesiástico-internáutico.

El autor leyó mucho. Convirtió sus ojos en una obra de arte. En la pira funeraria quémenlo junto a sus libros.

Trabajos y días 18

«Sobre la especie humana se alza un inmenso y tutelar poder que asume la carga de asegurar las necesidades de la gente y cuidar de su destino y desenvolvimiento. El poder en cuestión es absoluto, minucioso, ordenado, previsor y bondadoso. Equivaldría al amor paterno si su misión fuera educar a los hombres en tanto alcanzan la edad adulta; pero, contrariamente, lo que pretende es mantenerlos en una infancia perpetua; es partidario de que el pueblo viva placenteramente a condición de que sólo piense en regocijarse. Convertido en el árbitro y origen de la felicidad de los humanos, el gobernante, con la mejor disposición, actúa y se preocupa de que nada les falte; satisface sus necesidades, facilita sus placeres, cuida de sus preocupaciones más importantes, dirige sus actividades mercantiles, regula el incremento de su patrimonio e interviene en su transmisión hereditaria. ¿Qué resta a las gentes por hacer cuando se les ha ahorrado las inquietudesde pensar y las tribulaciones que la vida comporta?» Tocqueville, citado por Hayek como encabezamiento de la tercera parte de su esplendoroso (genial) libro «Los fundamentos de la libertad».

Trabajos y días 17

Me irrita la confusión, no las verdades más dolorosas. Bajo las estrellas, deseo pasear y soñar. Viví con intensidad, amplitud y tumulto, pues presté poca atención a las formas de vida puramente externas. La contemplación es el único lujo que no cuesta nada.

Al leer, contemplo. Entre ayer y hoy me leí: VV.AA. : «Esquizofrenia», Editorial Síntesis, y «Un Tratado de melancolía», de Timothy Bright (editado por la Asociación Española de Neuropsiquiatría) El primero está lamentablemente escrito, con una prosa tambaleante, carente de ritmo y garrafales errores de estilo. Redundante y monótona, con adjetivos y adverbios de más. Libro muy aburrido.

Al contrario, el de Bright, pese a que su medicina está brutalmente desfasada y superada, tiene la gracia de los pioneros. Es el primer libro escrito en inglés sobre la tristeza, el primer antecedente acerca de este tema que tendría como colofón el largo y erudito y famoso ensayo «Anatomía de la melancolía», escrito en el siglo XVII por el clérigo y sabio también inglés Robert Burton.​ Bright se matriculó en el Trinity College, Cambridge, el 21 de mayo de 1561, y se graduó en Artes en 1567-68. En 1572 se marchó a París para estudiar medicina, pero huyó de la Matanza de San Bartolomé, uniéndose a otros ingleses y protestantes. Volvió a Inglaterra, a Cambridge, en 1574, para continuar sus estudios. Empezó a ampliar sus prácticas en medicina hasta que al final pudo doctorarse, en 1584. William Shakespeare lo consultó cuando se encontraba escribiendo «Hamlet» y buscaba asesoramiento para trabajar en el carácter melancólico de Ofelia. Por cierto, Bright escribe (valga una pincelada de humor) en la página 79: “los testículos de gallo joven proporcionan un buen alimento para los melancólicos”.

La locura tiene una dimensión mítica (debiera matizar esta opinión contundente) Las imágenes del Mito son reflejos de las potencialidades espirituales pofundas de cada uno de nosotros. Al contemplarlas, evocamos esos poderes en nuestras propias vidas para operar a través de nosotros mismos. Si perdemos nuestros mitos, perdemos nuestro lugar en el universo. De ahí que prefiera la mitomanía de Bright a la de una recua de psicólogos de prosa catastrófica.

Trabajos y días 16

Buenos días. Pasé una noche infernal. Solo -seré sucinto- dos recordatorios: las personas más fuertes son las que ganan batallas de las que no sabemos nada, y, también, hay esperanza, incluso cuando tu cerebro te dice que no la hay.

***

Le dije a mi psiquiatra que todos me odian. Dijo que estaba siendo ridículo; nadie me conoce todavía.

En mi opinión, nuestro sistema sanitario ha fracasado cuando un médico no trata una enfermedad que tiene tratamiento.

Llamarlo locura facilita justificar lo que no entendemos.

Hablar de los propios sentimientos frustra el propósito de tenerlos. Una vez que intentas expresar la experiencia humana con palabras, se convierte en poco más que un espectáculo. Todo debe tener una causa y un nombre. Cada pensamiento aleatorio debe tener una raíz en algo más.

No estoy de acuerdo con chamanes, brujos ni psiquiatras. Shakespeare, Tolstói o incluso Dickens comprendieron más sobre la condición humana de lo que jamás se les ocurrió a ninguno de ellos. Ellos, panda de charlatanes sobrevalorados, se ocupan de la gramática de los problemas humanos, y los escritores que he mencionado, de la esencia.

Es un deber y una alegría perfeccionar la propia naturaleza… Lo más difícil es el amor. Una persona sin amor, impulsiva, que solo compite en esta carrera de ratas, está lejos de la perfección.

Trabajos y días 15

LEY GENERAL DE SANIDAD

Mirad el paso altivo de la Locura.
Chasquido de viejas ratas tomando
baños de sol, o donde besar pelucas
de piojos con hilos franciscanos de semen.
Pasan los locos, no como pasó
Atenas, Sócrates, Palmira, y Descartes,
sino como la Nada recuerda a la Nada.
Hierro y nubes, la Nada, alcanfor en ojos,
la Nada que igualará montes y llanos,
hierro y hielo donde se queman las uñas,
eternamente, con su carga atroz,
girando, donde giran muertos los locos,
donde giran y giran locos los muertos.

Trabajos y días 14

Temo ese estado final que Kraepelin definió como «affektive Verblödung», «entontecimiento afectivo». Ninguna conservación intelectual, ninguna apertura a la realidad. Una retracción sin resonancia empática, la imposibilidad de establecer relaciones de objeto externas a mí. Un desuso del yo intencional que de alguna manera me «demencie». Si no puedo interesarme por la realidad, entonces no puedo dar rendimiento de ella; como si mi inteligencia dejara de existir. Me disgrego en un autismo con forma casi definitiva de ataxia intrapsíquica. Me domina la «ratlosigkeit», «perplejidad», una esquizoidia insociable, silenciosa, retraída, grave, solitaria, tímida, vergonzosa, delicada, sensible, nerviosa. Me posee la abulia, la indeferencia, la catexia. Me siento humillado (pésimo pronóstico) por la involución de mi parafrenia. A lo mejor debiera poner el foco fuera de mí.

Trabajos y días 13

«La cuna se balancea sobre un abismo, y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas. Aunque ambas son gemelas idénticas, el hombre, por lo general, contempla el abismo prenatal con más calma que aquel otro hacia el que se dirige (a unas cuatro mil quinientas pulsaciones por hora)», Nabokov, «Habla, memoria», Anagrama.

Recorro con la yema de los dedos algo manchadas de ceniza de tabaco la página 299: «CONGOSTRA: s.f. Camiño de carros estreito e profundo, que discorre xeralmente entre valos, cómaros ou outras elevacións do terreo»; al azar, me desplazo a la página 982: «RAÑEIRA: s.f. Proído intenso e molesto nunha parte do corpo». Lenguaje: escalera de piedra hasta las aguas de la bahía, palmerales y cuadrados coralinos, cortada tarde calurosa en lascas y después sopladas por el sol como si fuesen papelotes. No, no escribiré mis memorias.

Soy solo un pobre animal indotado de razón y recuerdos, que proyecta sobre las cosas una oscuridad de incertidumbre. Mi visión es dudosa, borrada a cada instante por el olvido; linterna mágica sin cristalito, cada realidad precedente desvanece la subsiguiente. No, no escribiré mis memorias.

No tengo amigos, ni tampoco los deseo. Aletea caliente el aire denso. Mi creatividad tiende por naturaleza a la terminante soledad. Me aislo de un entorno tosco e incapaz de comprender mis libros. Las conversaciones vanas me arrancan de mi mundo interior. Mi vida fue un osario de huesos de sirena. No, no escribiré mis memorias. Los hombres no merecen unas últimas palabras.

Trabajos y días 12

Buenos días.

«Hubo un tiempo en que tuve tiempo libre para la filosofía y para la contemplación del universo y su contenido, cuando hice mío su espíritu en toda su belleza, hermosura y verdadera bienaventuranza, cuando mis compañeros constantes fueron los temas y las verdades divinas, cuando me regocijaba con una alegría que nunca me empalagaba ni me saciaba», Filón de Alejandría, «De Vita Contemplativa».

«Debemos la verdadera felicidad a lo inútil y sin propósito, a lo intencionalmente enrevesado, a lo improductivo, indirecto, exuberante, superfluo, a las bellas formas y gestos que no tienen ningún uso ni propósito», Byung-Chul Han, «Vida Contemplativa».

***

La Cofradía de Nuestro Padre Genarín, recorre desde 1930 en la noche de Jueves Santo las calles del Barrio Húmedo de León en homenaje a Genaro Blanco, pellejero de profesión, aficionado al orujo, las mujeres y el tute, que murió la noche de Jueves Santo de 1929, atropellado por La Bonifacia, el camión de la basura.

(Para Becky Gijón)