Diario del zalapastrán 79

La periodista Laura Barrachina escribe en X: «Javier Bardem habla de genocidio en Gaza, de libertad de expresión, del terrorismo de Hamás, del cambio climático, del antisemitismo. Un discurso claro y sereno con el que sigue posicionándose como ciudadano porque en él, dice, no se separa el actor del ciudadano».

Bardem da una cantiad aterradora de opiniones (sobre el feminismo, el cambio climático, la IA, la sociedad de masas, Aristóteles, Safo, la planificación urbanística, las leyes fundamentales de la termodinámica, la matemática sumeria etcétera etcétera etcétera)

El pensamiento se relaciona con la obtención de quietud en mitad del caos, no con no fijar la atención en el torbellino de las distracciones. Mover ininterrumpidamente la boca y expresar lugares comunes no es necesariamente pensar. Bardem, celebrity intelectual, tiene mucho de solo una de las dos cosas.

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Escucho a unos y otros. Mi ideal es ser justo, cauteloso e intelectualmente sensato. Pocas veces lo consigo.

Esquilo, «Siete contra Tebas», 593-594: «Cultivando a través de tu pensamiento rica sementera, de la que brotan prudentes ideas».

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Demasiado bla bla bla. Incontenible panoplia de bagatelas ametralladas. Heracles: «No hace más caso a palabras odiosas que a una mosca».

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«Fue una lucha feroz. Derribada en tierra, sujeta, estaba más hermosa que nunca … Sus pechos subían y bajaban al respirar cada vez más deprisa. Yo la agarré del pelo, de las muñecas, y la tenía bien sujeta a la tierra. Ella forcejeaba, se escurría … La mordí hasta la sangre, hasta que estuvo rendida y dócil como una yegua joven.

Me eché sobre ella y la copulé al menos once veces. Su virgo olía a tomillo. El sudor me excitaba. Cuando salí de allí saqué el falo dolido; la sangre me llegaba hasta las orejas. La chiquita no dijo ni pío; se limitaba a respirar deprisa, feliz y exhausta, como cuando echan el chivo macho a la cabritilla», Ignasi Guardans, «Yo, macho», Planeta.

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Esta mañana escuchaba la tertulia de Onda Cero. Participaba Ignasi Guardans, ese hombre. Más allá de la plausabilidad de sus tesis, de su persuasión, convencimiento o falsedad, eran sus maneras babosas, agresivas e irritantes lo que lo desprestigiaba.

La corrección y eficacia en la expresión oral tiene mucho que ver con las maneras. Ser innecesariamente bronco, no dejar hablar al interlocutor y pisarlo constantemente, el tonillo de suficiencia y superioridad, esa «hipervitaminosis» masculina a mí me irrita.

Todo lo verdadero se puede convertir en el embrión y resultado de una locución respetuosa y dulce.

Diario del zalapastrán 78

Si no detesto la vida, al menos no la adoro ni me interesa (a veces) Lo único que espero es morir de la forma lo menos dolorosa posible, y que nadie sufra por mí. Morir de una forma pacífica. Una infección o un infarto, por ejemplo.

Lo que más amo es pasear y pasar desapercibido. Ver los barcos cómo van y vienen. El viento y el sol en la cara. Leer periódicos locales, «La región» digamos, comerme un tomate grande con aceite, ajitos y sal.

Temo los rigores de la pobreza y me cansa la gente. Y creo una «carallada» la gloria, perdurar más allá de mí (idea tan vacua como irrisoria) En el fondo descreo del más allá literario. Y ni leer me gusta ya (bueno, a veces) Y si no tuviera tanto tiempo libre no escribiría ni una página -no estoy seguro-, y todo fenomenal.

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Tácito sobre Petronio -ideal de vida sabio-:

«Se pasaba el día durmiendo y la noche en sus ocupaciones y en los placeres de la vida; al igual que a otros su actividad, a él lo había llevado a la fama su indolencia, pero no se lo tenía por un juerguista ni por un disipador, como a tantos que consumen sus patrimonios, sino por hombre de un lujo refinado. Sus dichos y hechos, cuanto más despreocupados y haciendo gala de no darse importancia, con tanto mayor agrado eran acogidos, por tomárselos como muestra de sencillez. Sin embargo, como procónsul de Bitinia y luego como cónsul se reveló hombre de carácter y a la altura de sus obligaciones. Después volvió de nuevo a los vicios, o a la imitación de los vicios, y fue acogido como árbitro de la elegancia en el restringido círculo de los íntimos de Nerón, quien, en su hartura, no reputaba agradable ni fino más que lo que Petronio le había aconsejado».

La escena de su suicidio (nuevamente relatada por Tácito):

«Pero no se quitó la vida precipitadamente, sino que tras cortarse las venas, se las ligó y se las volvió a abrir de nuevo según le vino en gana, mientras hablaba a sus amigos, no en términos serios o que le procuraran fama de valeroso; y escuchaba lo que le decían, que no era nada acerca de la inmortalidad del alma y de las opiniones de los filósofos, sino canciones ligeras y versos ocasionales. A sus siervos, a unos les hizo larguezas y a otros le dio de azotes. Se puso a la mesa y se entregó al sueño para que su muerte, aunque forzada, se pareciera a la natural».

Nada de gestos melodramáticos, nada de sentencias profundas, sólo canciones ligeras y versos de circunstancias.

Petronio; cualquier cosa menos un estúpido. Lo que más odio es la estupidez, incluyendo la mía. O la espontaneidad. Ambas cosas refutan el calificativo soberbio de Petronio: «arbiter elegantiorum».

Diario del zalapastrán 77

El apologista Tertuliano, gran jurista de origen africano, hace referencia al «Edictum Neronianum» –del que nada más se sabe– según el cual el simple hecho de ser cristiano era un crimen merecedor de castigo. Ser opositor es un crimen en Venezuela. Ser discrepante está mal visto en España y puede que sea susceptible de censura.

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«No hablaré de su comercio obsceno con hombres libres, ni de sus adulterios con mujeres casadas. […] Hizo castrar a un joven llamado Sporo y hasta intentó cambiarlo en mujer; lo adornó un día con velo nupcial, le señaló una dote, y haciéndoselo llevar con toda la pompa del matrimonio y numeroso cortejo, le tomó como esposa; con esta ocasión se dijo él satíricamente que hubiese sido gran fortuna para el género humano que su padre Domicio se hubiese casado con una mujer como aquélla». Esta es solo una de las múltiples críticas que el historiador Cayo Suetonio lanzó contra el emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico en su libro « Vida de los doce Césares ». Pero no fue la más inocente, pues también le tildó de obseso sexual, asesino y parricida (entre otras tantas cosas).

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El historiador y político Cornelio Tácito (también del siglo II d. C.) dejó escrito que este emperador fue el culpable del gran incendio que asoló Roma en el verano del año 64; «el más grave y atroz de cuantos se produjeron por la violencia del fuego».

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El historiador hispano Orosio (así como su maestro, Agustín ) también le definieron como «el primer perseguidor del naciente cristianismo» y el responsable de la condena a muerte de los apóstoles Pedro y Pablo . En este sentido, el obispo de Constantinopla llegó a colgarle el adjetivo de «anticristo».

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Ánimo Sánchez y Maduro. Vuestras tiranías o anhelos de tiranía pueden ganar todavía calidad, perversidad y quilates. Todavía sois unos angelitos de teta.

Diario del zalapastrán 76

QUIEN ACTÚA APRESURADAMENTE, PIERDE EL DOMINIO DE SÍ MISMO (TAO TE CHING, XXVI)

Madrugada. La ventana abierta. Oigo el viento.
Con el sosiego más extremado leo el volumen V
de los “Moralia” de Plutarco, en la edición de Gredos.
Una paz ardiente llena de sueños mi corazón.
Se crea en mí la perfecta plenitud.
Guardo la más completa calma: el libro y yo.
Todas las cosas surgen de la Noche
y regresan a ella, llenándose de trapitos suaves.
Para quien lo sabe amar, el Mundo
saca su rostro de benevolencia y placer.
Cada momento nos revela su propia tarea:
la frase entendida, la estrella roja y reflexiva,
el bosque retocado con oros, la grandiosidad
de la Luna en silencio. Esta noche no sucederá más.
Ni el cielo, el aire o las nubes serán igual.
La cima es cualquier hombre leyendo de noche.
No nos perdamos en consumir, criticar o anticipar:
leamos tranquilamente. Sin reproches: tú y Plutarco.

Diario del zalapastrán 75

Como dice Lamas, hombre muy brillante dedicado a la lectura y la escritura de libros fabulosos, los primeros escogen entre sus colaboradores a los primeros, a sus pares, mientras que los segundos a los terceros.

Omitiré el claro corolario político de esta observación.

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El lenguaje a veces puede arrastrar masas de histerismo dogmático. Eso lo vemos especialmente desde la puesta en marcha del ecosistema de las redes sociales. Yo también a veces caigo en el “cuñadismo”, en la opinión no mediada ni meditada ni filtrada, en la opinión no reposada, en un mero reflejo instintivo a la estructura Estímulo-Respuesta.

A menudo nos aferramos a nuestras ideas, solo porque son NUESTRAS ideas, no por su fuerza cognitiva o epistémica. Nos gusta pensar unas cosas, y nos disgusta pensar otras, hasta el punto de agarrarnos a ellas INCLUSO cuando son o se demuestran falsas. El grado de compromiso con nuestras opiniones no pocas veces roza lo ilógico. Si lo pensamos bien, nuestras ideas invocan todo tipo de creencias insuficientemente asentadas. Si, incluso tesis científicas fuertes y sólidas están sujetas a la inclemencia de la duda y la discusión, qué diremos entonces de nuestras tesis. La ciencia, a diferencia de nosotros, rehúye juicios inmediatos, automáticos, firmes, perentorios y tajantes. Nos engatusan demasiado fácilmente nuestras convicciones. Deberíamos acostumbrarnos ante cada aserto o afirmación X nuestra, retraducirla con modificadores léxicos del tipo “A mi juicio X”, “Desde mi punto de vista X”, “Me parece que X”, “Según mi estado de ánimo, X”, “Es posible que X”, “Quizá X”, “Sin más base que mi impresión subjetiva, sostengo que X” etcétera.

La palabra “skepsis”, que algunos filósofos griegos usaban para denominar su manera de pensar, no significa “duda”, sino “examen”, “investigación”, “observación”. Podríamos aprender de esa escuela y así someter a prueba nuestras evidencias o presupuestos. Ese camino, facultad o disposición escéptica es -creo- un bien irrenunciable.

Probablemente más que nuestras falibles doctrinas, lo importante es saber dudar de esas doctrinas. Para los escépticos el asentimiento irracional a las ideas sobre esto y aquello creaba turbación en el alma. Una sabia filosofía.

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No quiero ser escritor de best-sellers, meros ejecutivos de prosa avulgarada y con ideas como anabolizantes didácticos. No quiero ser escritor «maudit», aquellos bebedores locos y extravagantes de absenta y mentes estrambóticas. No quiero ser escritor de culto, afamado por más o menos selectas cofradías.

Deseo ser escritor rural clandestino, que escoge cada vez piezas más naturales y hondas del museo de su soledad -estrellas rosadas, eucaliptos fragantes, hocicos húmedos de perro- Y en la indistinta paz agraria seguir unos ritmos claros y armónicos, ser fiel a una lunar euritmia. Escritor y propietario rural. Escritor de cosas del campo.

Mi palacio de grifos dorados sea mi finquita, sea mi pazo antiquísimo y de muebles de madera. Sea mi sonido el de las gallinas al alba. Mi manto el canto nocturno de la lechuza y el búho.

Y escribir poemas sobre modestos bacines, sobre azadas y otros aperos, escribir sobre el suntuoso marrón de la avellana, sobre la aparición súbita de un corzo en el risco del bosque.

Nada más hermoso que la imperturbabilidad -lenta y silenciosa- de las horas iguales. O bien la espiga madura. Nada más noble que los cuentos o las charlas sobre patatas, pimientos, lechugas, tomates, cebollas y berenjenas. En esta plácida existencia intemporal deseo -a veces lo logro- escribir y constatar. Soy un labriego alfabeto. Vivo en aldea profunda. Soy casi pájaro o casi sesteante lagarto. Tengo tierras y animales.

En los adentros de mi pecho no moran imágenes televisivas ni estrellas del pop. Bulle y rebulle dentro el estremecido frescor de la mañana, la alberca, el encaramarse en la tapia, el tumbarse y ver las nubes, y oír historias, o los pajarillos.

Andar por un campo precioso, sentir el alma ancha y contenta, ser conducido a la delicia del orvallo, la dulzura en los labios. Reino del hielo duro en invierno, silencio de la noche; el pegujal se encepa. Y los vahos húmedos de la cuadra con los ojos de las vacas un tanto maliciosos.

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Yo no sé escribir (y en absoluto es falsa modestia o modestia falsa) Ocurrió que los dioses me proveyeron de una mediocridad embarazosa e insalvable. Lo acepto con deportividad.

La poesía en Internet (Facebook, X, Instagram, etcétera) es, salva excepciones, en general afrentosa. Y eso se debe -diría- a la informalidad de las redes sociales, a que a la primera pinchamos «Publicar», sin haber perfilado o corregido o limado el texto, sin haberlo dejado descansar en el cajón para una posterior (muy necesaria) revisión crítica. Un poeta no se hace con ocurrencias, sino con lecturas, trabajo e inspiración.

Seguramente, midiéndome con prevención, no soy tan buen escritor como eventualmente supone mi vanidad eufórica ni tan malo como regula el talento de la época. Entre Borges y sus pares (absolutamente inalcanzables) y la serie de escritores x, y, z a la moda, en esa tierra de nadie, se sitúa el valor de mi obra. Ni mediocre como son los tiempos ni sublime como la de los grandes.

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Mi pensamiento se está convirtiendo en una especie de bistec requemado y coriáceo, inflexible y disgregado. No puedo leer, escribir o concentrarme. Oigo y veo cosas que no existen. Mi horizonte se me ha cerrado. Me abismo en la locura.

Tres escolios para meditar de Nicolás Gómez Dávila:

“El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector”.

“Escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente”.

“Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque”.

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La sabiduría talmúdica declara «Hillel solía decir: Si yo no hablo en mi favor, ¿quién lo hace? Y cuando lo hago ¿qué soy? Y si no ahora ¿cuándo?» Hablo mucho en mi favor, pero no pretendo hacer de las mentiras una verdad.

Me llena de un sopor indescriptible la podredumbre del mundillo poético. Los novelistas -pocos- mueven dinero; parece ser que últimamente la poesía también. Y vale todo.

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Da igual,

sargento chusquero o general;

lo importante, el parné reinante,

y la mierda industrial.

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A veces pienso qué diablos hago en las redes o siguiendo un programa semi-analfabeto de radio sobre fútbol o interesándome por las vidas de dos casposas celebrities.

Ocupamos el tiempo o depositamos nuestros valores en cosas equivocadas. El dinero o el poder no sirven de sucedáneos al amor y la ternura, la vulgaridad no sirve de sucedáneo a la belleza. No llenan la televisión, la prensa rosa ni las redes sociales, sino el conocimiento, lo hermoso y delicado, dedicarte a los demás y crear algo que te aporte un norte y un destino. Llena vivir el pensamiento y la emoción intensamente, y, a la vez, poder desapegarte de ellos, ser capaz de dejarlos. Llena la soledad, la buena compañía, la seguridad espiritual de la familia.

La mayoría de nosotros vamos por ahí como sonámbulos, con el piloto automático puesto, en un ciego «Seguir hacia delante». Hay que centrarse, descartar, meditar, ir a lo esencial, no diluirse, entender la prelación de lo en verdad necesario frente a lo accesorio. Te has dejado lavar el cerebro si solo buscas dinero, poder y fama. Sabiduría es orden y claridad, amar y dejar entrar el amor, casi los únicos actos racionales.

Yo no estoy en el negocio de la autoayuda. No pretendo salvar a almas atormentadas. Expreso ideas comunes y de sentido común, que, paradójicamente, la inmensa mayoría parece querer negar.

Aprecio la luz de sol cuando entra a raudales por la ventana, la vida que triunfa con su voz extraña, el perfil bruñido del murmullo otoñal, los sueños con piel de nieve. No los neguemos. En versos del gran Auden: «El destino hace sucumbir / a muchas especies: solo una / se pone en peligro a sí misma».

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EPITAFIO

No quiero que digan ante esta tumba
que no me compré un Lamborghini.

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El comandante Armstrong fue el primer humano que pisó la superficie de la Luna ,el 21 de julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC), al sur del Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquillitatis), seis horas y media después de haber alunizado.

Yo nací el 27 de diciembre de 1971 a las 17:26 (hora internacional UTC), de una madre que creyó humilde su empresa, pero no será humilde su gloria. Vine al mundo sin asomo del erizado jabalí, el tigre cruel ni el escamoso dragón.

Me ampara la Luna. Su real fortuna, su aventura. Será mi monumento, eterno y uno.

A 14 de septiembre de 2024, mientras gongs, tambores y violines agasajan por todo lo alto. Mientras la Luna rodea montañas blancas.

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[…] «Detesto los grupos, las sectas, las cofradías, los gremios y en general esos conjuntos de bichos que se reúnen por razones de profesión, de gusto o de manía semejante. Esos conglomerados tienen una cantidad de atributos grotescos: la repetición del tipo, la jerga, la vanidad de creerse superiores al resto». […]

Cita de «El Túnel» de Ernesto Sábato (argentino, 1911-2011)

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No di un palo al agua en la vida. De mí puede decirse lo que Ramsay MacDonald de Arthour Balfour: “Una gran parte de la vida la vio de lejos”. No, no me mezclé con el tumulto, pasé por todo como de puntillas. De niño resbalé en la opulencia. De adulto en la pobreza. Y lo que sueño ennoblecería el mundo.

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Toda noticia es heno, el menos nutritivo de los elementos de conocimiento. Conocimiento es coherencia de la información, sabiduría es coherencia del conocimiento. Abunda el heno y escasean los pastelitos de bizcocho de chocolate con coquitos de Brasil y sopa de piña.

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En los países donde hay libertad de prensa, también hay deformaciones ideológicas o incompetencia. Y la mentira, naturalmente, es la profesión de muchos políticos y también de muchos periodistas que, en lugar de buscar la verdad, quieren defender su causa. Es inevitable.

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Libertad de prensa no quiere decir verdad de prensa. Uno puede usar la libertad para decir otra cosa que la verdad. Los prejuicios son mucho más fuertes que el gusto por la verdad. Naturalmente, se incluyen los intereses corporativos, los económicos, los políticos…Es inevitable.

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Del Qijote:

Decidles que os engendraron

libres, y libres nacisteis,

y que vuestras madres tristes

también libres os criaron.

Decid/es que, pues la suerte

nuestra va tan de caída,

que, como os dieron la vida,

ansirnismo os de/l la muerte.

«Pasé a Italia y llegué a Alemania, y allí me pareció que se podía vivir con más libertad, porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas: cada uno vive como quiere, porque en la mayor parte della se vive con libertad de conciencia» [Quijote,11,54]

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Cuadrillas de mochileros de algunas localidades del valle del Genil, pandas de catetos en los montes de Málaga, parrandas de troveros pendejos alpujarreños, pastorales de los cortijos de Mijas, cascamorras o cascaborras lelas de Guadix, Baza o Puebla de Don Fadrique. El parlamento español.

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Infanzones, hidalgos, caballeros y grandes de España, los ceporros padres de la patria rebañasandías, muerdesartenes y fartuscos, bajo el resplandor chorizo y de cojón morado de nuestra piel de toro.

Diario del zalapastrán 74

L´AFFANNOSA GRANDIOSITÀ DELLA SPAGNA

Es hermoso vivir en patria hermosa.
Colegiatas como cantiles de vértigo,
bosque de olivos donde la Luna sumergió
pechos y rosas. España, afanosa grandiosidad
que descubro en sus albas donde el lobo
amuestra luceros, devoto terciopelo tupido.
Demasiadas tragedias, demasiados retrocesos,
demasiada agua bajo la piel ácida.
Pero es hermoso vivir en patria hermosa.
Te vilipendié con palabras agraces, y soy
consciente de lo antiguo que un poeta actual
dedique un poema a España. Sean estas las últimas
palabras que te escribo, desde atalayas de
espejos rotos y cascarones de nieve en el abismo.
Miré los muros de la patria mía, sima a sima,
izado el espíritu…calles y árboles…izado, existo.

Diario del zalapastrán 73

Edward Kaplan, de la Universidad de Yale, y Charles Small, en el estudio «Anti Israel Sentiment predicts Antisemitism in Europe: a statistical study» (Journal of Conflict Resolution), demostraron que la crítica a Israel está relacionada con sentimientos antisemitas y que un 56% de quienes odian a Israel también son antisemitas.

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«El judío es banquero y bolchevique, avaro y dispendioso, limitado a su gueto y metido en todas partes. […] La judeofobia se alimenta de cualquier manera. El judío está en una situación tal que cualquier cosa que haga o diga servirá para avivar el resentimiento», Ernesto Sábato.

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En su obra «Diccionario filosófico», Voltaire se refiere a los judíos como «una horda de ladrones y de usureros» y que «son el último de todos los pueblos entre los musulmanes y los cristianos».

En su «Ensayo sobre las costumbres y el Espíritu de las Naciones», aseguró que los judíos tenían intenciones de dominar al mundo y que si habían sido esclavizados a lo largo de la historia, había sido por su culpa.

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​»La Isla de los Monopantos», de Quevedo, es una de las primeras obras en las que aparece la teoría de la conspiración judía para dominar el mundo y es probable que fuera conocida por uno de los dos autores del famoso e infecto libelo antisemita: «Los protocolos de los sabios de Sion».

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I´m the slime. Frank Zappa. «Quizá sea vil y perniciosa / pero no podéis apartar la vista / os hago pensar que soy deliciosa / con las cosas que digo soy lo mejor que podéis tener / ¿No me avéis adivinado aún?/ Soy la baba que rezuma vuestro televisor.

LIMINAR (primer esbozo)

“Zalapastrán”, “zalapastrana”, es un adjetivo en lengua gallega que viene a significar sucio o de aspecto descuidado. Tiene como sinónimos: baldreo, bandallo, fargallón, pastrán, pelandrán, pingón, zampallán.

También se puede usar como sustantivo, y entonces entre su sinonimia hallamos: adán, badanas, baldreo, baldroeiro, baldrogas, fargallón, pastrán, pelandrán, pingón, torgallo, zampallán.

Existen muchos insultos o palabras gallegas eufónicas, muy bonitas, así “barallocas”; el barallocas -uno de los vocablos más utilizados en su uso general- define a ese tipo de personas que hablan mucho, pero tan sólo dicen parvadas. O “chafallada”, chapuza, “rosmar”, refunfuñar; otros insultos de fonética ondeante son, por orden alfabético, bulebule, cacharulo, cacholán, caguiñas, camanduleiro, chapón, chocalleiro, farfallón, fazañeiro, garatuxeiro, langrán, lareta, lercho, mexeriqueiro, moinante, pailán, palabreiro, pándego, panxolas, prosma, raposeiro, remendafoles, rexoubón, rifeiro, rincheiro, trampuzas o xan.

“Zalapastrán” viene a ser lo mismo que persona sucia y desarreglada, más o menos como zarrapastroso. Los que los de aquí prefieren decir directamente “porco” (cerdo) O, en buen español, un “fargallán”, es decir, persona desaliñada y descuidada en el aseo.

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Por astroso y desaseado no se piense en mí, sino en la civilización que me rodea. En los liminares a otros libros de esta pentalogía, y por precaución, consideraba a mis mitos apocalípticos meras hipótesis. Ahora los creo certezas compactas y definitivas, indubitables. Está instalada una barbarie colosal.

Mis circunstancias, las de una soledad montuna, en mi huerto y mi finquita, no impiden que mis ojos vean. La valía de una vida recae en su “qualitas”, no en su “quantitas” ¿La civilización? Ningún escrúpulo, nada sagrado, nada verdadero, ningún respeto, solo el yugo de la atroz incultura, solo la salvaguarda de inútiles vidas mercenarias. La noche oscura nos sorprende en medio de los llanos. Ningún hombre en pie, gracias a su grandeza o su poderío. Todo decae y va a menos. Campos pedregosos, arrancando las escasas hierbas con las uñas y los dientes, como dijo Ovidio. Víboras en perlas que fueron ojos, viento cruzando la tierra parda, oseznos devorados en la isla de los cocodrilos.

Una CIVILIZACIÓN ZALAPASTRANA.

Sean dichosos, y adiós.

Diario del zalapastrán 72

Mi momento del verano fue cuando, una noche, cálida y con mamá alejando a mis enemigos, y leyendo a Tucídides, advertí la inmensa dicha -casi una epifanía- de la dulzura intemporal de mi existencia como propietario rural ilustrado.

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Recuerdo cuando iba con mi abuela al bancal a recoger melones. Los cortábamos y los comíamos allí mismo. Los tengo idealizados. Pero más que el melón, lo que tengo sublimado es el momento, la experiencia unida a su consumo. Y lo mismo sucede con los tomates.

Echo de menos las comidas con mamá de tomate de Montserrat con ajitos y aceite de oliva, y, de segundo, lenguado de la costa de A Coruña, casi para conquistar los paladares de la monarquía y la aristocracia, pero es que mamá era una baronesa salpimentada de plata. El Amor no es suficiente afirmarlo de palabra, sino hacer que se vea y uno se dé cuenta. Gracias, querida. Vivir contigo fue memorable y celestial.

Diario del zalapastrán 71

PASEO DE MADRUGADA POR LA ALDEA

Hoy me levanté a las cuatro de la
mañana y fui a pasear de noche.
En mi mente unos versos de Araúxo:
“Entre as gallas do castiñeiro
relumbrinca un pitorrei,
branco negro e vermello”.
Y de Novalis: “la noche eterna,
indescifrada, símbolo grave
de extranjera fuerza,
guardaba su secreto…”
Porque en la noche es inagotable
la consumación del cuerpo
y la sangre, el lobo de piedra
enciende racimos de uvas,
se calienta el oro y el
fresco verdor de la luz blanca,
cantan las chicharras,
rebrillan luciérnagas,
el jabalí es un hueco móvil
en el matojo solitario…
La noche brinca como corcel
sin brida y agosto se hace
esplendoroso. A favor, siempre,
siempre a favor, pese a todo,
de huir del harapiento invierno.