Diario del zalapastrán 50

DESFILE DE MODELOS

Me avergonzaban los lloros y aullidos
que salían de mi habitación los veranos
de mi adolescencia: raudal de lágrimas:
ni un alma que echarse entre las piernas.
El silencio entraba como un aro de espinas,
mi dentadura mordía mariposas disecadas
-vaga disposición sentimental al suicidio-;
unos justificados modelos de brusca soledad.
Recuerdo esa vida tras muchos años pasados.
¿Ahora? Lo mismo, pero corregido y aumentado.


			

Diario del zalapastrán 49

SENTIDO

(Àlex Susanna)

Ayer, mirando a través de la ventana,
el campo ligero de equipaje,
el viento como una misa cantada
de piedra, aquellos sueños
en que creíste posible una
vida mejor, de repente te asustaste
y tuviste miedo: todo te pareció
carente de sentido, nada te decía nada.

Querido, así funcionan la Vida y la Historia;
nos empeñamos en revestirlas de pulseras
y collares, cadenas, brocados y lacas,
pero esto es un cuento contado por un idiota
que nada significa. A poco que rasques,
y no le busques tres pies al gato,
ves la realidad tal cual es: muda, ciega,
bastarda, desnuda, lisa y precaria.


			

Diario del zalapastrán 46

EQUILIBRIOS

Estoy solo en casa, como un animal, hibernando,
casi ni veo el sol -las persianas bajadas-,
me cepilla un poco la luz al amanecer.
Muy al Sur de mi cuerpo, goce y serenidad.
Cómo me joden aquellos que lo han tenido
todo y no valoran nada, y qué dura es la
vida de fajador, mantenerse derecho
mientras todo se tuerce. Pronto de noche.
La noche verterá su sangre sobre el cielo
de la albada, como aquella daga que
apuñaló a Marat. El poniente me ignora.





Diario del zalapastrán 45

EPITAFIO

Huésped, detente y lee atento:
aquí yazgo, alguien que, pese a
aguzar su razón, se volvió loco.
Y amargado por la penosa pobreza.
Amé el caliente y poético Arte,
al griego, y el grabado de Dürer:
“San Jerónimo en su gabinete”.
Pero morí por intentar abrazar la Luna
reflejada en el amado río Miño.


			

Diario del zalapastrán 43

ALBADA

Como un centauro galopé a la scort;
su vientre, aroma marmóreo de magnolias,
su sexo, día y noche de sueños o quetzales.
Ella era un coral que conmovería a cualquier rey,
princesa libia o alejandrina, ceniza o fuego.

Todo, el hotel, la ciudad, la Luna,
se han vuelto sensación para mí,
recuerdo que honrará mis últimas horas.



Diario del zalapastrán 42

DÍAS DE 1992

(Kavafis)

Olimpiadas de Barcelona. Paseos nocturnos
entre el Parque Güell y la Plaza Lesseps sin dejar
de besarnos. Labios tan pronto perdidos
que no volví a encontrar nunca más, labios
de pronto olvidados en la noche cerrada de la ciudad.

Que casi fueron míos y no reencontré, frescos
como espumas, cálidos y solitarios como ramas
de julio, como péndulos y frutas verdes,
aquellos labios que no logré volver a besar más.


Diario del zalapastrán 41

DESEO DE SER PIEL BLANCA

(L. M. Panero)

No se extinguen los centauros en la planicie
y el Cielo es golpeado por la aldaba de la Luna.
Deseo de ser piel blanca.
Estampido de búfalos y jinetes, universitarios
y políticos, ingenieros y banqueros, mientras
se enamoran de rubias operadas con los
labios apisonados como pochas grosellas.
Deseo de ser piel blanca.
Las serpientes enroscadas bajo las piedras
no se distinguen del general Trump.
Y reverdece el trote de Europa en cientos
de grafitis: “Sitting Bull vive”. Deseo de ser
piel blanca. Lo hicimos lo mejor que pudimos.