Hasta los huevos
del telefonino, del portátil portable, que calcula, que dicen que piensa -memeces-,
y que tecnólogos belcebús han logrado
que funcione hasta bajo el agua;
y el agua, al decir de Tales, es origen e iceberg emergente y subyacente,
y el agua destruye el alma cálida, fogosa, de los amantes,
y resquebraja -ruinas, ruinas- imperios y tejados,
y gotea en la clepsidra precisando el eros y thanatos que nos queda,
hasta el agua, decíamos, ya no puede con él,
con el organum diabolicum de los huevos…
Dancen, dancen, whatsappeen malditos,
en el bus y metropolitano (ah del arte
de ensimismarse aburrido, poquito a poco,
ahora un ars arqueológico
como la matemática sumeria)
en las ambulancias y los hospitales
en agro, campo, mar y aire
en cielo, averno y en el purgatorio dantiano
encima de la cómoda del poeta agropecuario
en el núcleo terrestre y en su corteza decadente
en Lugo, Ponte-Caldelas, Manresa, Bombay, Tombuctú y las sillyconadas Californias,
en la p.. m… que los parió a todos
el móvil de los h…
vino, vio y venció
con la aquiescencia mema general
(para no perder nuestra bucólica, borreguista costumbre)
