La novela a reseñar es El amor al revés. Son las memorias sodomíticas del autor. Explica el trance autobiográfico de una homosexualidad en principio no asumida hasta su plena asunción. Todo parece la vida de un santo gay, con su vía crucis y camino de purgación, concluyendo en una suerte de vía unitiva feliz y plena. Se transparenta muy bien el carácter del protagonista. Es una biografía correcta pero no puedo mostrar por ella un entusiasmo fingido o superior al sentido. Hay memorias pero no historia y la conciencia del protagonista no es superior, sino limitada. Es triste que el secreto más profundo de una psique signifique autodesprecio. Y muchas veces Luis G. Martín parece más un ideograma que un acabado personaje. En el libro no hay una visión profunda del mal o del bien. La ficción real sugiere que no hay detrás una inteligencia de verdad, una voluntad fáustica o un punto de vista original sobre el mundo y la vida. Hay como una densidad de basalto que oscurece la verdadera voz. No hay ideas espirituales férreas. Su mente baila de puntillas porque no posee una verdadera melodía. Me alegro que el autor haya superado traumas y sinsabores, pero su identidad me parece postiza, manufacturada en serie. Me alegro que huya del infierno. Pero me desagrada que no exista singularidad en la concepción del estilo; todo deriva o acaba en un gay autosatisfecho pero en el fondo con poco volumen y latitud.
Lectura de Luis G. Martín
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura. Ver todas las entradas de christiansanz71
