Electra en el domingo caliente y sideral

woman with orange petaled flower on her lips

Quién porfía tal sublimidad exacta
qué maestría es esta que hay tras el biselado espejo
qué uncida belleza de rostro ático fiel reflejo
qué maravilla lo que mi mano y lengua trata.

Dominguera Electra de perlada simetría, ámote y desmáyome. Tu curial y ancho pecho, la largura irreal de tus piernas, el dulce abril de gato de tus labios, es nieve de altas terrazas donde hurto y bebo. Tu desnudo vibra adyacente al valle, te unto de besos lentamente, igual a una tortuga capciosa que se demora en tu cremallera a la busca del pubis. Subo al cielo al besarte en tupida claridad, subo al cielo excavando lluvia, excavando el hálito de la fruta mordida de la pasión. Y fenezco. Y fenezco. Me desmayo en el origen de tu enjambre, en la pura vida de maíz de tu boca, en la solitaria orquídea orquestal de tu espalda. Me excito, me aniquilo y me conozco. Te amó como jamás amé una hora toda.

Infeliz de mí por ti Electra sufí
bien hago al mirarte y proclamarte
bien hago al por tu piel solazarte
infeliz de mí en horas de rubí.

En la terraza de tu piso oímos música. Ah mi muchachilla o perrilla dormida. Me cuentas que la vida es dura. Tomamos un par de coca-colas (en mis labios el sabor de tus labios) Es romántica y rara la tarde de domingo en la gran ciudad. Amo tu sexo húmedo. Tu belleza que se pega a mí como olor de poma a los dedos. Alguien tan sumamente hermosa jamás puede ser vulgar. Te pregunto si has pensado trabajar alguna vez de modelo. Estoy completamente K.O. en el ring de tu desnudo. Necesito orfidal. Tu belleza me perturba hasta el insomnio.

Querida mocita al río me lanzaste
al río de las aguas de la isla del abismo
al río donde Narciso se enamoraba de sí mismo
querida mocita tu luz es arte, planeta donde te holgaste.

LLamo a mi amigo el vate orate. Voy a ver la final al bar. Pienso en el poniente y en el vapor de la ducha cuando me duchaba contigo. La piel de la noche emite su pornográfico olor a soledad. Recuerdo sus ojos oxonienses y tus pezones robustos. Ya no soy joven. Cada vez tendré menos ocasiones de amar tales calidades de belleza. Sin follar y sin leer, ¿qué será de mí? El amor es tan melancólico como corruptible. Mañana en el jardín pensaré en mi novia de una tarde.

Avenidas de la madrugada tan truculentas.
La noche como una navaja a ras de cuello.
La noche como un bisturí de trementina.
Avenidas de la noche tan amargas.
La noche como memoria pasada sin promesa de futuro.

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