
Si mi nombre y deseo quieres saber, caminante,
yo soy Christian, el aldeano,
a quien los poetas enseñaron a vivir,
y los filósofos a morir.
Recorre el áspero camino y búrlate de mí,
que mucho ceceé en mis versos.
Procuré hacer el bien y evitar el mal,
no fui nunca feliz,
y mi riqueza fue una pequeña alma
que aquí reposa.
Duermo ahora la noche perpetua
y espero ver la cauta sonrisa cómplice, caminante,
que esbozas al leer estas palabras.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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