EL VIAJERO
De «El falso aristócrata»
Ibn Battuta, hijo de juez, viajó movido
por un impulso interior irresistible.
Su coraje hizo célebre su personalidad.
El mejor viajero que hubo.
Y no usó nunca un palo selfie.
EL VIAJERO
De «El falso aristócrata»
Ibn Battuta, hijo de juez, viajó movido
por un impulso interior irresistible.
Su coraje hizo célebre su personalidad.
El mejor viajero que hubo.
Y no usó nunca un palo selfie.