El filósofo

Photo by Pixabay on Pexels.com

Se encerró en su gabinete

pensando en la inmutabilidad del ser,

pero sonó un sutil pedete

y -despistado- sus ideas cesaron de coser.

!No distraigáis al filósofo!

!No lo perturbéis con vuestro careto gallofo!

Oh siglo veinte y uno,

caballuno, chotuno, cabruno

con seso y alma entre tuno y vacuno.

Solo das miasmas como materia al filósofo,

ritmo penoso de cinematógrafo

y un público recién salido del zoológico.

Su mente mutó en esquizofrénico espasmódico.

Deja un comentario