Natividad

Photo by Magda Ehlers on Pexels.com

Polvo no seré, ni reliquia en la nada.
Ante el obispo, ante el rey, ante mis antepasados,
ante los barrizales con luna y los ojos de los ciervos,
se irá mi cuerpo huesudo,
pero no así el afán de claridad e infinito de mi alma.
¡Jesús vivo!
Es un paseo elegante la vida.
La piel de los melocotones brilla en el más allá.
El campo nevado insiste sus diversiones.
Las estrellas altas son mujeres cuajadas.
Eres invulnerable Señor y ninguna cruz puede matarte.
La vida es un tufo dulce de leche de infancia.
¡In manus tuas!
No se resquebraján ahora los labios por el duro invierno.
y el alma no morirá encerrada en el vil cementerio del cuerpo.
Las tinieblas no gozarán ahora de su maldito temblor ciego.
No existen infiernos excavados en la lluvia,
ni existen noches de soledad y Orfidal.
No, la muerte no arrebata al Mejor de los Mejores,

y nosotros descansaremos en la orilla de un mar muy rubio.
¡Jesús es vivo!

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