
Poema del poeta griego clásico Íbico sobre el delicado brote de la estación de las frutas, que diría Alceo.
ἦρι μὲν αἵ τε Κυδώνιαι
μηλίδες ἀδρόμεναι ῥοᾶν
ἐκ ποταμῶν, ἵνα Παρθένων
κῆπος ἀκήρατος, αἵ τ’ οἰνανθίδες
αὐξόμεναι σκιεροῖσιν ὑφ’ ἕρνεσιν
οἰναρέοις θαλέθοισιν·
En primavera los membrillos,
regados por las aguas corrientes
de los arroyos, allí en el jardín
intacto de las vírgenes florecen,
y rebrotan y crecen los racimos
bajo los tallos umbrosos de los pámpanos.
Y permítaseme un poema de la Antología Palatina, de Filipo de Tesalónica (¿II a. C.?), poema cuya enumeración acumulativa aporta una delicada adjetivación y que encantaría a Borges:
Una granada de amarilla piel, higos de piel arrugada,
una verde ramita de rosado racimo,
una manzana de dulce aroma, recubierta de suave pelusa,
una nuez que brilla fuera de su verde cáscara,
un pepino fresco, que descansa en tierra entre sus hojas,
una aceituna de corteza amarilla ya ennegrecida,
a ti, amigo de los viajeros, Príapo, te [los] ofrenda el jardinero Lamón,
rogándote que florezcan sus árboles frutales y sus [propios] miembros.
Nota bene: Cuando había hambruna, las frutas habitualmente empleadas para forraje tomaban otro rumbo más pragmático. En un pasaje de su obra, Galeno se refiere a los campesinos de Asia y explica:
“La gente de campo come habitualmente el fruto del cerezo silvestre, las moras, las bellotas y el fruto del madroño, y un tanto menos los de otros árboles y arbustos. Pero cuando el hambre ataca a nuestra tierra, y hay bastantes bellotas y nísperos, ellos los almacenan en pozos y los consumen en vez de los alimentos de los cereales a lo largo del invierno y comienzos de la primavera. Las bellotas eran previamente comida para los porcinos, pero luego cuando los cerdos no podían ser mantenidos en invierno en la forma usual, primero los mataban y los usaban como alimento, después abrían sus pozos de almacenamiento y comenzaban a comer las bellotas, preparándolas como comida en una variedad de formas de un lugar a otro”.
Y no olvidemos a S. Butler: «Autumn is the mellower season, and what we lose in flowers we more than gain in fruits.”
