
¿Se imaginan a George Steiner o Harold Bloom participando en un entretenimiento tan irracional como un reality show? Su autoridad mesiánica está a contrapelo de esta época de maoísmo digital, de democracia basura y de burros beocios.
La poesía en las redes es indiscernible del contenido de un talk show o de una entrevista «profunda» de un magazine cotilla de tarde. La crítica literaria en blogs se tornó populista, hooligan, un cesarismo de pulgar arriba o abajo con fraseología de retrete alcornoque. Hoy día, gracias a Internet, todos nos hemos convertido en potenciales Times Literary Supplement y New York Review of Books. Platón -cito de memoria- escribió que todo lo grande se mantiene firme en la tempestad. Creo -sé- que ahora no.
Se empeñan en hacer creer a esos artífices de las redes que no son borregos. Lo importante es que piensen que son singulares, distintos, únicos, pero lo secundario y no investigado es si REALMENTE son singulares, distintos y únicos. Todos se sienten tan diferentes de todos (una añagaza de las empresas de publicidad y las grandes plataformas digitales) que se da la paradoja que nadie se detiene a pensar EN QUÉ es distinto. Frente a la sustancia de lo igual interiorizan la apariencia de la diferencia. Pero sus deseos, acciones e ilusiones son fabricadas en serie y se demuestran tipos humanos imbecillis (que significa “débil”, “enfermo”, “pusilánime”) Temo expresar mi corolario: esos príncipes de la identidad particular actúan y llenan un mundo con lo que ellos sí son de veras: tontucios, babiecas, zambombos, ciruelos, maxmordones, marmolillos, zamacucos, zampatortas, bozales, tolondros, bausanes, zolochos, bonotes, o, sin tanto cultismo, tontos de remate.
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Aunque psicológicamente soy frágil, he asumido y elaborado mi identidad. Algo que se aleja de la chuchería.
Wittgenstein instaba a la invulnerabilidad de ver el mundo como un milagro, de no seguir el ejemplo de los otros, sino la naturaleza. No logré esa vida buena (seré autocrítico)
Aristóteles escribió sobre la felicidad: «¿Cómo puede el ser humano ser feliz si no puede resguardarse de la miseria de este mundo? Por la vida del conocimiento, precisamente… La vida del conocimiento es la vida que es feliz a pesar de la miseria del mundo» No logré esa vida feliz (seré autocrítico)
Maquiavelo declaró: “No son los títulos los que honran a los hombres, sino los hombres que honran los títulos”. No alcancé esa vida honorable (soy autocrítico)
Tarde tranquila. Las personas que veo y trato, no es que sean ordinarias, ¡ES QUE SON TREMENDAMENTE LIMITADAS! De cortos alcances. Constantemente he de defenderme de sus limitaciones. Me resulta casi imposible hallar en ellas un rastro de humanidad inteligente. En el bar, borrachos, tipos vulgares y tontos. Hombres consumidos, llenos de escoria y suciedad. No tengo NADA realmente que ver con ellos (soy realista)
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Hay situaciones a las que no se les ve la salida. Naphta murió escupiendo su baba venenosa: “No esperéis que de todo esto salga la libertad; lo que la humanidad necesita, y lo que tendrá, es el Terror”. La ascensión de las masas lerdas e iletradas es el Terror.
