Eliot 101

Desde los dieciséis años pertenezco a Mensa. Supe casi desde siempre que tenía un cociente intelectual bastante mayor que la media, lo que me creó no pocos contratiempos, pues solo la mediocridad (en el sentido estadístico) es socialmente admisible. A mi juicio, los test de inteligencia miden determinadas capacidades cognitivas —memoria, razonamiento espacial, capacidad lógico-matemática, fluidez verbal…—, pero no agotan lo que entendemos por inteligencia. Conocí a bastantes memos en cinco idiomas.

Apoyándose en el Teorema de Incompletitud de Gödel, Roger Penrose argumenta (de un modo fascinante) que los seres humanos podemos entender verdades matemáticas que ningún sistema basado en reglas lógicas computables puede probar. De ahí infiere que la inteligencia verdadera implica un proceso mental no algorítmico, el cual, según su atrevida hipótesis, ocurre a nivel de la física cuántica dentro de los microtúbulos del cerebro. No lo sé. Acaso la inteligencia sí que sea un fenómeno computable (ya veremos)

Para Dennett, la mente no tiene nada de «mágico» ni cuántico. La inteligencia surgió mediante pequeños componentes (bacterias, neuronas) que, organizados jerárquicamente por la selección natural, crean conductas complejas. Dennett habla de los seres vivos como «máquinas de anticipación»: ser inteligente es ser capaz de prever el futuro inmediato para actuar en consecuencia. Me gusta la idea. La evolución seleccionó la inteligencia para que lográsemos sobrevivir. ¿La evolución diseñó una «inteligencia general», o acaso respuestas adaptativas diversas a entornos cambiantes? ¿De veras que se puede resumir en unos dígitos?

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