Eliot 114

Jim (en el Lord Jim de Conrad) es un joven oficial de marina idealista, pero cobarde. En el momento decisivo de su vida, presa del pánico, abandona el barco Patna junto con el resto de la tripulación corrupta, dejando a cientos de peregrinos a su suerte creyendo que el barco se hundiría. Aunque el barco finalmente no se hunde, la mancha de su cobardía lo persigue incansablemente. Su final -que no contaré- es trágico.

Fabrizio del Dongo pierde repetidamente las grandes oportunidades de su vida por dejar que otros decidan por él. Thomas Buddenbrook encarna una prudencia burguesa tan extrema que termina siendo incapaz de adaptarse al cambio histórico. Piggy, en El señor de las moscas, representa el intelecto y la razón, pero carece por completo de la fuerza de voluntad, el coraje y la firmeza física para hacerse respetar. Su actitud apocada, sumisa ante la autoridad de Ralph y constantemente aterrorizada por Jack, lo convierte en el blanco perfecto del acoso.

Paradójicamente, Gracián, en el Oráculo manual y arte de prudencia, no identifica la prudencia con la timidez. Para Gracián, la verdadera prudencia es previsión y resolución; la excesiva cautela es una forma de necedad.

P.S.: Para un bibliófilo resulta especialmente atractiva la edición facsímil de la princeps del Oráculo de Huesca (Juan Nogués, 1647), publicada por la Institución Fernando el Católico en 2001 con prólogo (magnífico) de Aurora Egido. Reproduce fielmente la composición tipográfica, las capitulares, la ortografía y la paginación originales, permitiendo apreciar el aspecto material del libro barroco sin tener que acceder a un ejemplar del siglo XVII.

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