Eliot 23

En Antígona, del malogrado Goytislo, los conflictos morales reaparecen desde distintos ángulos; las voces parecen acercarse y alejarse; el lector siente que todo avanza hacia un desenlace conocido desde el principio.

Desde un punto de vista musical diría que es una escritura contrapuntística: distintas líneas independientes terminan formando un único tejido (creo recordar que Gonzalo Sobejano, Mainer y Echevarría dijeron algo muy similar)

Si pensamos en Antagonía como un todo, no estamos ante una narración lineal, esto es muy obvio, sino ante un sistema de vasos comunicantes, fugas y variaciones. La técnica fundamental de Antagonía es el contrapunto metaliterario. Expliquémoslo sin barroquismos innecesarios. Al igual que en una fuga de Bach, donde un sujeto (es decir, un tema musical) es expuesto, imitado por otra voz, invertido y contrapuesto a un contrasujeto, Goytisolo introduce un hecho de la vida de Raúl y luego lo hace reaparecer en los textos que el propio Raúl escribe, transformado por la memoria y la ficción. La escritura es aquí una arquitectura de voces autónomas que se superponen sin anularse. Creo que resuelve con admirable naturalidad este tour de force.

Así pensando, se me ocurren otros parangones: El Miserere de Gregorio Allegri, La Sinfonía Nº 4 de Brahms, El Cuarteto de cuerda nº 2, Op. 10 de Arnold Schoenberg, Béla Bartók y su Música para cuerdas, percusión y celesta, incluso la Sinfonía de los Salmos de Stravinski. Ya sé que son obras bastante heteróclitas entre sí, pero, a mi falible juicio, todas comparten alguna o algunas propiedades con el libro de Goytisolo.

D.E.P. maestro.

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