Eliot 35

Hay algo profundamente benetiano en esa imagen de una marcha nocturna bajo la lluvia, donde los caminos de herradura se vuelven torrenteras de arcilla y el avance carece de sentido militar. Es el peso de un otoño perpetuo, el eco de una artillería invisible y la sospecha de que, al final, solo quedará rencor.

Lo dejó escrito de forma lapidaria Philippe de Commynes en el siglo XV: «Se les pide que odien al vecino porque así lo dicta un heraldo, y mueren sin saber por qué causa se baten, mientras que los señores que provocaron la discordia cenan en sus cámaras de oro…».

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