El calor es deletéreo. Le entran a uno ganas de follar —lo que reblandece la glándula pineal, según el paper de Wiel (Oxford, 2018)—, de matar a un moro sin ton ni son (El extranjero) o de exhibir las propias adiposidades antiestéticas en una playa con restos de sandía sobre el arenal. El frío, en cambio, atempera los ánimos: lees la Saturnalia de Lilio Gregorio Giraldi y estudias el cálculo de secuentes para probar las propiedades metalógicas de un sistema.
Eliot 60
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura. Ver todas las entradas de christiansanz71
