Eliot 60

El calor es deletéreo. Le entran a uno ganas de follar —lo que reblandece la glándula pineal, según el paper de Wiel (Oxford, 2018)—, de matar a un moro sin ton ni son (El extranjero) o de exhibir las propias adiposidades antiestéticas en una playa con restos de sandía sobre el arenal. El frío, en cambio, atempera los ánimos: lees la Saturnalia de Lilio Gregorio Giraldi y estudias el cálculo de secuentes para probar las propiedades metalógicas de un sistema.

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