Eliot 140

Pieza muy poco elegante porque abusa de sustantivos abstractos y de fórmulas enfáticas. La prosa avanza por abstracciones morales encadenadas. Comparada con un gran articulismo ensayístico —Ortega, Pla, Ferlosio, Chaves Nogales, incluso Marías cuando polemizaba— hay aquí poca materialidad verbal, escasa ironía, casi ninguna sorpresa sintáctica y demasiado vocabulario político prefabricado. También posee un vicio retórico curioso: las preguntas interrogativas hacen parte del trabajo que debería efectuar la argumentación. Muchas palabras y pocas ideas.

El resultado es, a mi juicio, un artículo intelectualmente muy pobre. La temperatura moral aumenta («alarmante», «sospechosa», «patética», «impunidad», «inquietante», «repugnantemente», «pérfida», «insoportable») a medida que disminuye la demostración causal.

Convierte una crisis hispano-marroquí en una interpretación total del estado moral de Europa. Aparecen Alemania, Francia, Meloni, Le Pen, AfD, Vox, Feijóo, la socialdemocracia, la xenofobia, los derechos y finalmente «la condición humana». Es mucho campo semántico recorrido en muy poco espacio y con escasa diferenciación entre fenómenos distintos.

Decir que «el desplazamiento de las dos principales potencias europeas hacia la extrema derecha […] es un hecho» es una formulación excesivamente gruesa. Una cosa es que partidos de derecha radical hayan aumentado considerablemente su peso electoral; otra, que Francia y Alemania, consideradas como sistemas políticos completos, se hayan «desplazado hacia la extrema derecha». El verbo desplazarse borra diferencias entre crecimiento electoral, gobiernos, instituciones y opinión pública.

Sucede lo mismo con «la deriva hacia el autoritarismo posdemocrático que amenaza a las democracias europeas». “Autoritarismo posdemocrático” es aquí un concepto de enorme carga teórica utilizado sin definición. ¿Habla Ramoneda de Colin Crouch y la posdemocracia? ¿De democracia iliberal? ¿De erosión constitucional? ¿De mera derechización electoral? Son fenómenos relacionados, pero distintos. No debiera amalgamarlos.

Ramoneda prioriza el juicio moral e ideológico sobre la precisión analítica. El texto funciona más como un manifiesto político contra el avance de la derecha y contra la gestión española de la crisis que como un análisis riguroso de la crisis de Ceuta.

No entiendo el prestigio intelectual de Ramoneda. Más que razonar en este artículo, Ramoneda oficia como un sacerdote laico dedicado a confirmar y administrar dogmas. Sus artículos constituyen a menudo un pequeño museo de los horrores argumentativos.

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