Eliot 170

McLuhan advertía que no percibimos cómo la tecnología reconfigura nuestra percepción hasta que ya estamos inmersos en ella. Una prohibición estatal por la edad es una reacción analógica y torpe frente a un entorno digital ubicuo. Probablemente consideraría ingenua la idea de que regular ciertos elementos de diseño vaya a «hacer el espacio saludable». Para él, cualquier tecnología reorganiza la cultura de forma inevitable; los parches legislativos rara vez detienen la reconfiguración sensorial de un medio hegemónico.

«El modelo de negocio de Internet se basa en la velocidad y la distracción. Cuanto más rápido naveguemos por la Red, cuantos más enlaces pulsemos y más páginas veamos, más oportunidades tienen las empresas de recopilar información sobre nosotros y de mostrarnos anuncios. Lo último que quieren estas compañías es fomentar la lectura sosegada o el pensamiento lento y concentrado. Su interés económico consiste en empujarnos hacia la distracción constante. Cada clic es un dato; cada pausa prolongada, una pérdida de ingresos», Nicholas Carr, «Superficiales».

Si entrenamos a nuestro cerebro para que responda a interrupciones cada treinta segundos, adaptará su estructura para buscar esa estimulación ininterrumpida y perderá la capacidad biológica para la contemplación, la memoria a largo plazo y la introspección.

Lo que hace la lectura, en última instancia, es mantener viva la peligrosa y estimulante idea de que una vida no es una simple secuencia de momentos vividos, sino un destino… El tiempo de la lectura, el tiempo definido por el lenguaje del autor resonando en el interior del yo, no es el tiempo del mundo, sino el tiempo del alma. Las energías que de otro modo tenderían a dispersarse hacia el exterior a través de mil canales de distracción son ordenadas por las cadencias de la prosa; se concentran por el hecho de que el lector ha entrado en un mundo ulterior y completamente nuevo. El yo flotante —ese yo con el que nos comunicamos difusamente mientras conducimos, caminamos o trasteamos en la cocina— es reclutado para la labor de dar vida a la narración. En ese proceso, somos capaces de sacudirnos la carga habitual del significado insuficiente y desplegar nuestras naturalezas más profundas.

NOTA BENE: Recomiendo la lectura de, entre otros, Keles, B., McCrae, N., & Grealish, A. (2020): «A systematic review: the influence of social media on depression, anxiety and psychological distress in adolescents» y Valkenburg, P. M., Meier, A., & Beyens, I. (2022): «Social media use and its impact on adolescent mental health: An umbrella review of the evidence».

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