Trabajos y días 1

Giorgio Armani: “La elegancia no consiste en destacar, sino en ser recordado” (frase perfectamente aplicable a la literatura y al lenguaje)

PALABRAS: Colores acidulados, boleros bordados, chales vaporosos, abrigos capa, drapeados de raso o de tafetán que parten de la cintura o de la espalda, efectos de sombra y de luz producidos por el volumen de los pliegues, espectacular tratamiento de las telas: todo contribuye a deslumbrarnos.

PALABRAS: Modelos de jubones, casaquillas, camisolas y basquiñas […] La audaz combinación de los colores, […] el refinamiento de los detalles -dalmáticas bordadas de flores, chales abrochados por una joya en el hombro, cuellos plisados, mangas jamón, cinturones sueltos, cintas que desaparecen bajo el pelo, galones en los bajos de las faldas-, todo contribuye a crear la magia.

Mastines y memoria 16

Buenos días. Buscaré un gran quizás. Es altamente probable que no haya un significado inherente a nuestra vida. Nunca lo hubo ni lo habrá. Pero no podemos dejar que eso nos afecte, porque el nihilismo es peligroso, es «el dragón peligroso que todos debiéramos evitar». Dicho esto, es absolutamente esencial que creemos nuestro propio significado en este universo tan extraño y absurdo al que no le importamos ni usted ni yo. Por mucho que me encantaría creer que hay una justificación para todo el horror y el sufrimiento que vivimos, no veo un sentido universal para la vida. Excepto uno, por supuesto: vivir la vida. Creen su propio sentido, sáquenle el máximo provecho y disfruten los buenos momentos, y mantengan la calma en los malos. No sé qué más aconsejar. No soy un sabio.

El Tiempo me convirtió en un eunuco sexual y sentimental ¿Cuándo, entonces, me siento más vivo que nunca? Seguramente al escribir y leer (en general, al gozar de la cultura), al estar de tertulia con mis maestros y amigos, y al contemplar.

Sugiero una posibilidad de redención a través de la tradición cultural, la música y la introspección. Recuerden: “To do the useful thing, to say the courageous thing, to contemplate the beautiful thing: that is enough for one man’s life», T.S. Eliot, «The Use of Poetry and the Use of Criticism», «Hacer lo útil, decir lo que uno piensa aunque cueste, contemplar lo bello: eso le basta a la vida de un hombre». Solo hay un rincón del Universo que puedes estar seguro de mejorar, y es tu propio yo. Basta ya de adolescente reflexión matutina. Buenos días, señoras y señores. Tomen la vida como una comedia en la que tienen la orgullosa, mejor dicho, la generosa resolución, de no actuar como personajes mezquinos ni traicioneros. Poco más basta. No sé qué decirles, no soy un sabio. Solo deseo que su existencia, aunque inevitablemente breve, sea muy significativa. De veras.

Mastines y memoria 15

No voy a edificar sobre mis ruinas un nuevo castillo, y empezar a reinar en él. Mis mazmorras secretas, mis desvanes de ratas, mis osarios húmedos y cementerios invadidos por la cizaña, los murciélagos, las arañas, las maldiciones familiares, están ahí y son irremediables. Soy una ruina, vagando entre ruinas. Lo que amé fue muy alto, pero yo caí (y más que caeré) desde poca altura, y aún así…

Próxima está la hora de partir hacia las estrellas. Se acerca la última niebla en la costa ciega de los inviernos. Medita, pequeño escritor. Hora es de sacar las débiles y provisionales conclusiones. El Tiempo tomará -toma- tus ojos de barro de forma definitiva. Fuiste humo, vacío, pared, nada. Volverás al humo, vacío, pared, nada. Las ruinas de tu vida yacerán en las ruinas de la muerte. Acaso algo te consuela saber que el bullicio, la fama, el poder y los imperios, que la misma especie humana y sus poquísimos genios, que el planeta mismo, también están destinados al olvido, la ruina y la nada.

Todo el polvo antiguo vuelve vana riqueza, gloria y fama. Estamos aquí -un lapso infinitesimal- al abrigo del no-ser. El Todo existe rozando su futuro final. La Nada (ese destino del universo) no es evocador ni susceptible de memoria. Fíjate, hoy viste un río espumear y burbujear alrededor de la roca; su vivacidad escondía una reliqia erosionada por el tiempo. Vanidad de vanidades. Ahora mismo la humedad y las plagas infestan tu biblioteca. No somos ni la uña del cuerpo de los muertos.

Mastines y memoria 14

Rara vez nos damos cuenta, por ejemplo, de que nuestros pensamientos y emociones más íntimos no son en realidad nuestros. Porque pensamos en términos de lenguajes e imágenes que no inventamos, sino que nos fueron otorgados por nuestra sociedad. Cuesta la autonomía intelectual. La cultura de masas es como una ilustración al revés. Su objetivo es precisamente acabar con esa última pequeña guarnición o rinconcito de independencia humana. Vivimos en medio de las agresiones o la violencia hacia nuestros espíritus. Las noticias son chismes glorificados. Lo proclamado como cultura en realidad no es verdadera cultura. Y se cubren, se opacan las opiniones alternativas (radicadas en un yo elaborado) sustituidas por las opiniones voceadas en los medios.

«Defenderé el valor absoluto de Mozart sobre Miley Cyrus, por supuesto que sí, pero debemos ser cautelosos con las falsas dicotomías. No hay que elegir entre uno u otro. Se pueden tener ambos. La jungla cultural humana debería ser tan variada y plural como la selva amazónica. Todos somos así más ricos en biodiversidad. Podemos decidir que un puma vale más para nosotros que una oruga, pero sin duda podemos estar de acuerdo en que el hábitat es mucho mejor al ser capaz de sustentar a ambos», escribe Stephen Fry. Meditando la idea, sí, estoy a favor de la convivencia entre la cultura de masas y la alta cultura (esta división acaso ya resulta paradójica y opinable, una división antigua)

Pero las fuerzas culturales son fuertemente anti-culturales. El desprestigio cultural se convirtió en una moda cultural. No precisa defensa Shakira, el fútbol, Masterchef, Defreds, Hollywood, o Taburete. Lo que vive en una reserva india, lo que la gente empieza a no tolerar como un tumor o una desgracia, son Bach, Mozart, Milton, Auden, Henry James o Cervantes.

Con un recubrimiento de alta cultura, en lugar de convertirte en un engranaje fácil de ignorar y bien engrasado, te transformas en una arista afilada difícil de pulir y aplanar por las energías populares del mundo. Elaboras una individualidad. «La libertad de la mente requiere no solo, o ni siquiera especialmente, la ausencia de restricciones legales, sino la presencia de pensamientos alternativos. La tiranía más exitosa no es la que usa la fuerza para asegurar la uniformidad, sino la que elimina la conciencia de otras posibilidades», Allan Bloom.

No leer buenos libros debilita la visión y fortalece nuestra tendencia más fatal: la creencia de que el aquí y ahora es todo lo que hay. Huyamos de las vidas empacadas comercialmente y busquemos la mayoría de edad de la razón. Desasnados se vive mejor. Para ese fin, sirven Thomas Mann o Darwin o Schumann, en absoluto Tik Tok, Ana Rosa Quintana, Silvia Intxaurrondo o Iker Jiménez.

Mastines y memoria 13

Como el gato de Cheshire, algún día me iré de repente, pero la calidez artificial de mi sonrisa, esa curva falsa y bufonesca, la que se ve en la gente triste y los villanos de las películas de Disney, permanecerá como un vestigio irónico, como el resto de un tipo que pudo ser brillante, o dejar huella, y solo fue el subproducto, el héroe de la peor subliteratura, de manicomios y esquizofrenias.

Fui el caos que no dio a luz una estrella danzante, un púlsar asíncrono y descronometrado. Enredado en las cavernas de la mente, la locura forjó su realidad.

Pero permanece en mí una omnipotencia, una irresistible intensidad, un deseo egomaníano. A lo mejor, tras cientos de párrafos, asome aquí o allá una línea memorable, una frase digna de recordación. Un tejido que, por sus efectos o causas, interese a algún lector ¿Acaso, por ser loco, no me perfumó, siquiera infinitesinalmente, el arte, el arte con a mayúscula?

Proust: «Le caía el cabello [se refiere a Albertine] a lo largo de su cara rosada y se posaba junto a ella en la cama, y a veces un mechón aislado y recto producía el mismo efecto de perspectiva que esos árboles lunares desmedrados y pálidos que vemos muy derechos en el fondo de los cuadros rafaelescos de Elstir. Si Albertine tenía los labios cerrados, en cambio, tal como yo estaba situado, sus párpados parecían tan disjuntos que yo hubiera podido preguntarme si estaba verdaderamente dormida. Pero aquellos párpados entornados daban a su rostro esa continuidad perfecta que los ojos no interrumpen. Hay rostros que adquieren una belleza y una majestad inhabituales a poco que les falte la mirada». Nunca lograré (ni en sueños) ese coeficiente concentrado de belleza e inigualables hallazgos expresivos. Pero alguna gota de lluvia, entre volúmnes inmensos e infinitos de agua, de la Rue Saint-Honoré por la tarde, acaso les empape si me leen. Ese es el efecto de la literatura.

Mastines y memoria 12

Buenos días. El pueblo es vulgar, ágrafo, oportunista, malo, bobo, sensacionalista, ominoso, aciago, luctuoso y abominable. Un eterno menor de edad (Flaubert) Carecen de sed de verdad y belleza, sus preferencias son la libertad sin ley, el alboroto, la insolencia burda. Un ejército de mediocridades seguido de una multitud de necios, mediocridades y necios formando la inmensa mayoría; de ahí que les sea imposible elegir un gobierno inteligente, una buena literatura, una moral digna y no corrupta, un trabajo no chapucero, un arte no sonrojante. La población, la populachería, es, con mucho, la peor contaminación.

¿Para quién escribes? Ignoran latinos y griegos, por eso los desprecian, nada saben del jovial, amigable, condescendiente gusto delicado. Del talante que disfruta con las encantadoras exquisitices del arte y la ciencia, con las habilidades nobles, con gracias intencionadas. De aquello que pone una afectuosa receptividad en lo que contempla y piensa, o escribe y compone ¿Quién admira las cacerolas de los bodegones holandeses, los afilados dedos y el oreado velo de las Madonas tardías, los pequeños, pastorales, escépticos paisajes de azules montañas? A mí solo lo mejor de lo mejor consigue no disgustarme. Debemos huir de la multitud y convertirnos en implacables aristócratas del gusto. Huye, Christian, huye, de la masa agolpada y roñosa. Tu destino fue -privilegios de cuna- lo más selecto, lo mejor. No traiciones ese destino.

Mastines y memoria 11

Soy un escritor (si lo soy) sin fama ni reconocimiento. Joan Didion: «Solo sabía lo que no era, y me llevó años descubrir lo que sí era. Que era escritor. Con esto me refiero, no a un «buen» escritor ni a un «mal» escritor, sino simplemente a un escritor, una persona cuyas horas más absortas y apasionadas las pasa ordenando palabras en trozos de papel. Si mis credenciales hubieran estado en regla, nunca me habría convertido en escritor. Si hubiera tenido la suerte de tener un acceso, aunque fuera limitado, a mi propia mente, no habría tenido sentido escribir. Escribo únicamente para descubrir qué pienso, qué miro, qué veo y qué significa. Qué quiero y qué temo».

Yo escribo para desobedecerme a mí mismo, para despertar de esa aletargada vileza que es hoy en día ser yo mismo, para purgar la soledad y desidia de una vida tan triste como pobre en experiencias, para contarme una historia a mí mismo sobre mí mismo, desde la mejor perspectiva de mí mismo. No escribo sobre abejas, árboles, playas y hojas, no escribo sobre ciudades, drogas o neones. Escribo para recuperar mi infancia, para restaurar el orden de mi infancia (una infancia, bien lo sé, más imaginaria que real, barroca y numerosa)

El subsuelo de cada una de mis frases es un abrazo a mamá, los adjetivos se hilan a los juegos de mesa con papá, las escenas reverberan del lujo y el dinero afortunado. Debo escribir sobre aquello, y cada cita, cada giro, cada ritmo, cada momento, son cortes transversales en las sensaciones memorables y majestuosas ocurridas entre mis tres y trece años.

No sé abrirme fácilmente delante de la gente. Mis huesos pronto se disolverán y derretirán en la tierra, y a casi nadie expresé verdades del corazón. Aunque me esconda tras la suntuosa erudición (trasunto de la suntuosa riqueza de cuando niño), no dejo de ser un adulto enfermo y perdido buscando el cariño de sus padres, un adulto perdido en mitad de la multitud. Las citas son como llamadas de atención y auxilio. Los poemas son cartas abiertas dirigidas a mis muertos. Las ideas son como secretos guardadados por un niño potencialmente loco. Y escribir me mantiene cuerdo.

¿Los resultados? Pobres. Me limité a poner mi enano granito de arena, a unirme con un eslabón secundario (o a dar lustre a uno predeterminado) a una milenaria cadena, a aportar un trocito minúsculo de pintura en una bola gigantesca.

Mi infancia es privada e indivisible, única, memorable y virreinal. Con mi literatura intento hacerla pública. He sanzenizado (lo probé al menos) alfombras encantadoras, butacas, bibliotecas de caoba, lámparas de pie, escritorios de acero inoxidable, gordas enciclopedias de economía, sillas giratorias, navidades y cumpleaños; he gomezizado talladas crines de caballos de piezas de ajedrez, dimensiones incorpóreas de «su» voz leyéndome un cuento, lloviznas dentro de algún día soleado, he gomezizado el derroche de dinero en algodón de azúcar en la feria de la felicidad. Por eso escribo.

Mastines y memoria 10

«Cuando las asociaciones que vuelan por el cerebro se autoorganizan para formar una nueva idea, el resultado es creatividad. Pero si fallan al autoorganizarse, o si lo hacen de forma errónea, el resultado es psicosis” , Nancy Andreasen.

«Muchas características de la personalidad de las personas creativas las hacen más vulnerables, entre ellas la alta apertura a nuevas experiencias, la tolerancia a la ambigüedad y una forma de enfocar la vida y el mundo relativamente libre de prejuicios», Nancy Andreasen.

«El loco, el amante y el poeta están hechos de la misma imaginación», Shakespeare.

“Las grandes mentes están emparentadas con la locura; una delgada línea divide sus fronteras”, John Dryden.

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Jean Dubuffet, el creador del «art brut» (cuyo interés se dirigía especialmente hacia las manifestaciones artísticas llevadas a cabo por pacientes de hospitales psiquiátricos), insistió en disociar creatividad de enfermedad mental, «no todos los creativos son enfermos mentales, ni todos los enfermos mentales son creativos».

Sin embargo, un estudio del Dr. Simon Kyaga, del Instituto Karolinska de Suecia, publicado en septiembre de 2012 en el Journal of Psychiatric Research, demuestra que sí existe una relación entre las personas creativas y las enfermedades mentales. No sé.

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James Joyce tuvo una hija con esquizofrenia, y él mismo tenía rasgos que le situaban en lo que se llama el espectro esquizofrénico. Bertrand Russell tuvo varios familiares que padecían esquizofrenia. Einstein tuvo un hijo con esquizofrenia y mostraba algunas de las ineptitudes sociales e interpersonales que caracterizan la enfermedad. Por otro lado la lista de escritores y artistas que se han suicidado es muy larga.

La psiquiatra Nancy Andreasen trabajó estrechamente con Kurt Vonnegut. Vonnegut sufría depresiones y su madre se suicidó precisamente el día de la madre, cuando Kurt tenía 21 años. Su hijo, Mark fue diagnosticado de esquizofrenia. Pero, a la vez que mucha enfermedad mental, también hay mucha creatividad en su familia. Su padre fue un arquitecto importante, su hermano mayor un talentoso químico e inventor, su hijo Mark es escritor y las dos hijas de Kurt son artistas visuales.

Una primera conclusión que se desprende de los trabajos de Andreasen es que la alta inteligencia no predice creatividad, algo que ya fue estudiado por Terman, psicólogo de Stanford a principios del siglo pasado. Tener un cociente intelectual alto no equivale a ser muy creativo. Se propone sobre esta relación una teoría de umbral, es decir, que a partir de cierto nivel, la inteligencia no afecta a la creatividad. Un C.I. de 120 se considera suficiente para ser un genio creativo.

En cuanto a la relación entre enfermedad mental y creatividad, ¿existe realmente? Andreasen dice que sí, aunque no precisamente con la esquizofrenia, sino con los trastornos afectivos. Los diagnósticos que se encuentran en personas creativas (Andreasen ha estudiado a escritores y científicos) y sus familiares son: depresión, trastorno bipolar, ansiedad y trastorno de pánico, y alcoholismo. Sin embargo, la gente excepcionalmente creativa tiene más familiares de primer grado con esquizofrenia que los grupos de control.

Andreasen considera que creatividad es la capacidad de hacer asociaciones y conexiones y ver las cosas de una manera original, ver cosas que otra gente no ve. En estudios de neuroimagen, Andreasen ha encontrado mayor actividad en las áreas asociativas de la corteza cerebral en personas creativas.

Algo que Andreasen ha encontrado es que la gente creativa trabaja mucho más duro que la persona media, y ello se debe normalmente a que aman su trabajo. También son más perseverantes o, si preferimos decirlo así, cabezotas, en el sentido de que no se desaniman nunca y siguen adelante con sus convicciones a pesar del rechazo. Muchos de ellos son autodidactos, es decir, que se enseñan a sí mismos en lugar de recibir un conocimiento académico formal. Y también son polímatas, es decir, que están interesados en un montón de cosas, que, por ejemplo, aunque sean científicos, aman la literatura, la música, etc.

Un tema a discusión o debate es si los genios tienen más ideas o simplemente tienen mejores ideas. Y esto es interesante porque tener demasiadas ideas puede ser peligroso. Un problema de ver conexiones que otras personas no ven es que muchas de estas conexiones pueden no ser ciertas. En «A Beautiful Mind», la biografía del matemático John Nash, Sylvia Nasar cuenta la visita al hospital que le hace un compañero matemático al Hospital McLean. Este le pregunta: “¿Cómo puede ser que tú, un matemático dedicado a la razón y a la verdad lógica crea que extraterrestres te están mandando mensajes?” “¿Cómo puedes creer que aliens del espacio exterior te están reclutando para salvar el mundo?” A lo que Nash respondió: “ Porque las ideas que tenía acerca de seres sobrenaturales me vinieron de la misma manera que las ideas matemáticas. Y por eso las tomé en serio”.

Algunas personas ven cosas que otras no ven, y tienen razón, y les llamamos genios. Otras personas ven cosas que otros no ven, y se equivocan, y les llamamos enfermos mentales. Y otros, como John Nash, son ambas cosas.

Mastines y memoria 9

Buenos días. La realidad es excrementicia, fecal. Solo se puede soportar si te refugias en el arte o la ciencia: la pintura o el busto vistos en el museo, la prosa de Proust ( «Y como en ese juego con que los japoneses se entretienen metiendo en un cuenco de porcelana lleno de agua pedacitos de papel, indistintos hasta entonces, que nada más sumergirlos se desperezan, se retuercen, se colorean, se diferencian, se convierten en flores, en casas, en personajes consistentes y reconocibles, así, en ese instante, todas las flores de nuestro jardín y las del parque de M. Swann, y las ninfeas del Vivonne, y las buenas gentes del pueblo y sus moradas pequeñitas y la iglesia y todo Combray y sus aledaños, todo aquello que iba cobrando forma y solidez, salió, ciudad y jardines, de mi taza de té»), las piezas para clave de Chambonnières, la poesía, los teoremas de la lógica matemática ETCÉTERA.

«Art still has truth. Take refuge there», «El arte todavía tiene verdad. Refúgiate allí», Matthew Arnold. Ya Picasso afirmó acertadamente que el arte nos quita el polvo de la vida cotidiana.

La vida es tediosa, árida y capciosa. Las radios y canales televisivos emiten su ración de «noticias», precisamente fragmentos de «realidad» para que ignoremos hondamente la realidad.

En las Sonatas de Beethoven nunca perdemos la orientación, siempre sabemos dónde estamos. Schubert, por el contrario, nos sitúa en un estado onírico. Beethoven componía como un arquitecto; Schubert como un sonámbulo. Schubert a menudo actúa sobre nosotros como un estado, una situación, como una serie de episodios que se comunican entre sí misteriosamente. Esa es la verdadera realidad; lo otro, añagazas, fruslerías.

Buenos días, queridos. Refúgiense en el arte y la ciencia.

Mastines y memoria 8

Mis mejores momentos son aquellos de una soledad tranquila, sin angustia a la vista, leyendo o delante del ordenador, escribiendo o pensando un poco. La mayor soledad es ser ignorado por aquellos a quienes no puedes olvidar (experiencia aterradora) Acaso nuestra eterna búsqueda consista en romper la soledad. No sé. Cuando estoy en la tertulia con mis amigos, o abrazado a mi perrita, noto, advierto, percibo un raro triunfo. Pero, solo, soy como una pupa que obtiene sus alas. Gracias a la soledad aprendo (a veces) a ser amable conmigo mismo, aprendo también mis fortalezas (y debilidades) En medio de esta tierra superpoblada, recalentada, ruidosa, bulliciosa y completamente loca, una cabaña en el bosque, un bosque cerca de una minúscula aldea, pueden ser la gran utopía, la única solución.

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Artaud, encerrado en distintos hospitales psiquiátricos (los repasa en sus cartas: su detención en El Havre, después sus estancias en los hospitales psiquiátricos de Ruan, Sainte- Anne, Ville- Evrard, Rodez), en medio de la guerra mundial y la Francia ocupada por el nazismo, después de siete años, suplica por su libertad. Clama contra su soledad.

Un resultado, la soledad por el aislamiento del encierro, termina convirtiéndose en dolorosa causa de su afección: “A fuerza de enclaustramiento, de soledad, de aislamiento, había terminado entumeciéndome”: ya no podía crear: ya no hay espacio para la literatura, la poesía, el teatro. El director del hospital de Rodez, Gastón Ferdiere le autorizó a salir. “No solo me ayudó a vivir usted, me invitó a vivir cuando yo me debilitaba. Efectivamente hay que ir, volver, salir, ver gente y cosas. No es bueno permanecer perpetuamente en frente de sí mismo, en lo mental, como hacía yo desde hace seis años porque ya no tenía amigos a mi alrededor … De puro estar encerrado se acaba imaginando que el mundo exterior no existe. Y la conciencia se resiente de ello. Termina perdiendo el sentido de lo concreto, de lo objetivo, y por consiguiente de lo verdadero. Y está bajo la amenaza de fijarse desconsideradamente en falsas imágenes, falsas impresiones. Y con el tiempo creer en ellas”.

Del «Diario» de S. Plath:

“Creo que ahora sé lo que es la soledad, al menos la soledad circunstancial. Procede de un núcleo difuso del yo… como una enfermedad de la sangre que se extendiera por todo el cuerpo y cuyo origen, cuyo foco de contagio, fuera imposible identificar. Estoy de nuevo en mi habitación en Haven House, han terminado las vacaciones de Acción de Gracias. Nostalgia es la palabra que se usa para nombrar lo que siento ahora. Estoy sola en mi habitación, entre dos mundos. Abajo están las pocas compañeras que ya han regresado (ninguna estudiante de primer año, ninguna a la que conozca realmente) Podría bajar con papel de carta para justificar mi presencia, pero no lo haré todavía… todavía no. No, no intentaré escapar de mí misma refugiándome en conversaciones forzadas: «¿Han ido bien las vacaciones?». «Muy bien, sí, ¿y a ti qué tal?» Me quedaré aquí e intentaré examinar esta soledad. A duras penas consigo recordar los cuatro días de vacaciones: una imagen borrosa de mi casa, más pequeña que cuando me fui, las manchas en el papel de pared amarillo aún más evidentes, mi antigua habitación, que ya no es realmente mía, porque han desaparecido todas mis cosas, mamá, la abuelita, Clem, Warren y Bob, el paseo con los chicos antes de la reunión familiar y la cena, la charla con Bob antes de ver Las zapatillas rojas; mi pareja en la fiesta del sábado, alto, rubio y terriblemente popular, y luego el domingo, entumecida e indiferente, y justo cuando había empezado a acostumbrarme a las caras familiares tuve que regresar en coche”.

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Aristóteles: “El hombre solitario o es un dios o es una fiera”.

Epicteto: “No busquéis el bien fuera de vosotros: buscadlo dentro de vosotros mismos o nunca lo encontraréis”.

Marco Aurelio: “En ninguna parte puede encontrar el hombre un retiro más tranquilo y menos agitado que en su propia alma”.

San Agustín: “No salgas fuera de ti, vuelve a ti, en el interior del hombre habita la verdad”.

Francesco Petrarca: “He buscado siempre la vida solitaria (los ríos, los campos, los bosques lo saben) para huir de esos ingenios deformes y miopes que han perdido el camino al cielo”.

Leonardo da Vinci: “Si estás solo, serás todo tuyo, y si estás acompañado por una sola persona serás medio tuyo, y tanto menos cuanto mayor sea la indiscreción de su trato”.

Arthur Schopenhauer: “La paz de corazón verdadera y profunda y la perfecta tranquilidad del espíritu, estos bienes supremos sobre la tierra después de la salud, no se hallan sino en la soledad y, para ser permanentes, en la incomunicación absoluta”.

Friedrich Nietzsche: “En la soledad crece lo que cada cual lleva consigo, incluso la bestia interior. Así, hay que disuadir a muchos de la soledad”.

Miguel de Unamuno: “Hay que convertir en reflexión el instinto si se quiere que llegue a ser instintiva la reflexión”.

Michel de Montaigne: “En cierto modo encuentro más soportable estar siempre solo que no poder estarlo nunca”.

Lord Byron: “En la soledad es cuando estamos menos solos”.

Harry Emerson: “Todo hombre es sincero a solas: en cuanto aparece una segunda persona aparece la hipocresía”.

Gabriel Celaya: “A solas soy alguien. En la calle, nadie”.

Concepción Arenal: “La soledad se soporta tanto peor cuanto menos recursos espirituales tiene el solitario”.

H. D. Thoreau: “Jamás hallé un compañero tan sociable como la soledad”.