Mastines y memoria 9

Buenos días. La realidad es excrementicia, fecal. Solo se puede soportar si te refugias en el arte o la ciencia: la pintura o el busto vistos en el museo, la prosa de Proust ( «Y como en ese juego con que los japoneses se entretienen metiendo en un cuenco de porcelana lleno de agua pedacitos de papel, indistintos hasta entonces, que nada más sumergirlos se desperezan, se retuercen, se colorean, se diferencian, se convierten en flores, en casas, en personajes consistentes y reconocibles, así, en ese instante, todas las flores de nuestro jardín y las del parque de M. Swann, y las ninfeas del Vivonne, y las buenas gentes del pueblo y sus moradas pequeñitas y la iglesia y todo Combray y sus aledaños, todo aquello que iba cobrando forma y solidez, salió, ciudad y jardines, de mi taza de té»), las piezas para clave de Chambonnières, la poesía, los teoremas de la lógica matemática ETCÉTERA.

«Art still has truth. Take refuge there», «El arte todavía tiene verdad. Refúgiate allí», Matthew Arnold. Ya Picasso afirmó acertadamente que el arte nos quita el polvo de la vida cotidiana.

La vida es tediosa, árida y capciosa. Las radios y canales televisivos emiten su ración de «noticias», precisamente fragmentos de «realidad» para que ignoremos hondamente la realidad.

En las Sonatas de Beethoven nunca perdemos la orientación, siempre sabemos dónde estamos. Schubert, por el contrario, nos sitúa en un estado onírico. Beethoven componía como un arquitecto; Schubert como un sonámbulo. Schubert a menudo actúa sobre nosotros como un estado, una situación, como una serie de episodios que se comunican entre sí misteriosamente. Esa es la verdadera realidad; lo otro, añagazas, fruslerías.

Buenos días, queridos. Refúgiense en el arte y la ciencia.

Deja un comentario