Mastines y memoria 7

Buenos días. Entre enero y abril de 1900, Rachmaninov se sometió a sesiones diarias de hipnoterapia con el doctor Dahl, con el fin de mejorar sus patrones de sueño, el estado de ánimo y apetito, y reavivar su deseo y ganas de componer. Ese verano, Rachmaninov sintió que nuevas ideas musicales comenzaron a agitarse y reanudó con éxito la composición entre 1900-01: La Suite para dos pianos nº 2, la primera gran obra del periodo, su Segundo Concierto para piano y la Sonata para cello y piano.

Una vida tranquila y aislada en el campo, un trabajo en el que uno espera ser de alguna utilidad; y luego, descanso, naturaleza, libros, música, moderado amor al prójimo: tal es mi idea de la felicidad. Porque todos llegamos a ese punto en la vida en el que nos enfrentamos a una encrucijada, y la forma de afrontar los dilemas fue volcarme por completo en la lectura, la escritura y la música. Porque, después de la cerveza, la música es lo mejor.

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El influjo de la voluntad constituye un capítulo importante en la historia de la medicina y las enfermedades. Si no te concedes nada bueno y te odias a ti mismo, acabarás por agravar tu mal y empeorarás. Acaso de esto se rían los psiquiatras, pero no se pueden ni imaginar remotamente la parte de la enfermedad mental relacionada con la voluntad. La voluntad genera como unos espíritus de los que descree el médico racional. Por propia experiencia, yo no desdeño, ni mucho menos, los poderes (enormes y decisivos) de la propia -mágica- voluntad.

Mastines y memoria 6

EPITAFIO

(Fama)

«Bien sea que llegue, como yo creo, fuera de mi conocimiento, bien sea que, como han pensado sapientísimos hombres, alcance a alguna parte de mi alma, ahora por lo menos me deleito con pensar en cierto modo en ella y esperarla», Cicerón.

“Convertir su obra (…) en patrimonio de la humanidad, entregándola a una posteridad que la juzgue mejor: ese es el fin que para él prevalece sobre todos los fines y por el que lleva la corona de espinas que alguna vez habrá de reverdecer en corona de laurel. En la compleción y afianzamiento de su obra se concentra su afán, tan decididamente como el del insecto en su última forma se concentra en asegurar sus huevos y tomar las precauciones en favor de una prole cuya existencia nunca conocerá: pone los huevos allá donde, según sabe con seguridad, encontrarán un día vida y alimento; y muere tranquilamente”, Schopenhauer.

Nadie lágrimas me rinda,
pues, aunque vilipendiado
y de vida oscura, oculta,
unos pocos (sueño que los mejores)
en su boca bien vivo,
y alabado y nombrado
como uno de los suyos,
me dejarán un modesto rincón
y perpetuarán mi Fama
en el Salón de los Inmortales.

Mastines y memoria 5

El primer humorista es Felipe VI. Tiene la viveza madrileña y borbónica, lleva la cornucopia con pachorra, y, al igual que el resto de los reyes de nuestra historia, es un completo esperpento.

Siempre Valle-Inclán: «Para medrar hay que ser agradador de todos los Segismundos» (doblegarse ante los poderosos), “España, en su concepción religiosa, es una tribu del Centro de África”, “Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol”, “España es una deformación grotesca de la civilización europea”, “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”, “En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero”.

Los españoles son solo un montón de campesinos guiados por un montón de curas, dijo Napoleón. Ahorita: los españoles son solo un montón de analfabetos guiados por un montón de «influencers».

Mastines y memoria 4

Con veinte años me impuse cuatro propósitos:

(i) No ser arrastrado por opiniones y estimaciones vulgares.

(ii) Poder valorar placeres y ocupaciones de naturaleza epiritual.

(iii) No exponerme a los peligros de la ociosidad, encontrando tareas altas y nobles.

(iv) Saber lo que es y acercarme a la dignidad intelectual.

Treinta años después, con desmedido orgullo, debo afirmar que, en líneas generales, esos fines no los traicioné y se cumplieron.

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Dicen que unas de las artes de madurez es la aceptación. Más o menos, estoy contento con el tipo en que me he convertido (desde el punto de vista moral), y satisfecho con la elaboración de mi yo intelectual a lo largo de décadas (aunque, tras miles y miles de horas estudiando advierto que no sé prácticamente nada, o sin el «prácticamente», y me agobia el síndrome del impostor)

No es fácil ser Christian Sanz. Pero, acaso, no soy un completo y deleznable gilipollas.

Mastines y memoria 3

Buenos días. Triste, pues advierto que cada vez soy menos capaz de articular lógicamente mis ideas (mi pensamiento es como una papilla disgregada y líquida, donde conservo y perpetuo nociones vulgares inhábiles para alcanzar la verdad o el sentido)

Enciendo la radio y me pongo a escuchar Radio Clásica. Abreviando o simplificando: las operaciones de mi mente están copadas de esquizofrenia. No puedo leer.

¿Leer? Leí mucho. Siempre lo hice, pero durante años me atiborré de libros con una voracidad voluptuosa, casi erótica. Iba a la biblioteca y sacaba todos los que podía, y luego me encerraba en casa y leía sin parar a lo largo de semanas. Buscaba libros clásicos, cuanto más clásicos mejor: Tolstói, Poe, tragedias shakesperianas, una traducción polvorienta de Laclos o Baudeliare, Homero, Quevedo, Garcilaso, Heródoto…; leía parpadeando y deslumbrado. Todavía recuerdo aquellos ritmos, la potente fiebre fresca, pulida y cristalina. Todo eso ya acabó. Empiezo a ser incapaz de leer, siquiera sea un artículo o noticia de periódico.

Mastines y memoria 2

En la soledad, la mente gana fuerza y aprende a apoyarse en sí misma. Además, ser tú mismo en un mundo que constantemente intenta convertirte (pervertirte) en algo diferente, es el mayor logro. En la agitación, en el ojo del huracán, es difícil meditar, sentir, reflexionar. Uno debe apartarse entonces del mogollón y la tropa.

«Déjame decirte esto: si conoces a alguien solitario, digan lo que digan, no es porque disfrute de su soledad. Es porque ya intentó integrarse en el mundo y la gente sigue decepcionándolo», Christian Sanz.

“Me cuido. Cuanto más solitaria, más desprovista de amigos, más desamparada esté, más me respetaré”, Charlotte Brontë.

“Si te sientes solo cuando estás solo, estás en mala compañía”, Jean-Paul Sartre.

«Ya había descubierto que no era bueno estar solo, así que busqué compañía en lo que me rodeaba, a veces en el mismo universo y otras veces con mi propio ser insignificante; pero mis libros siempre fueron mis amigos, sin importar lo demás», Aleix Leví Carballo.

“Mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que hablar con gente”, Patricia Highsmith.

«Siempre he odiado las multitudes. Me gustan los desiertos, las cárceles y los monasterios. También he descubierto que hay menos idiotas a 3000 metros sobre el nivel del mar que debajo», Jean Giono.

“Vivir solo es una habilidad, como correr largas distancias o programar computadoras viejas. Hay que conocer parámetros, protocolos. Hay que aprenderlos tan bien que se conviertan en un lenguaje: tener siempre música para que el silencio no te abrume, realizar tu trabajo con exquisitez para que tu tiempo esté lleno. Tienes que permitir abrirte hasta alcanzar el tamaño exacto del lugar donde vives, ni más ni menos; no más, o te inquietas, tampoco menos, o te ahogas”, Noemí Chaudarcas.

“Pero para el dolor faltan palabras. Debería haber gritos, grietas, fisuras, blancura que atraviesa las mantas de cretona, interferencia con la sensación de tiempo y espacio; la sensación también de extrema fijeza en los objetos que pasan; y sonidos muy remotos y luego muy cercanos; carne desgarrada y sangre a borbotones, una articulación repentinamente retorcida; bajo todo lo cual parece algo muy importante, aunque remoto, para simplemente ser contenido en soledad”, Virginia Woolf.

“El mundo es una prisión donde lo más preferible es la soledad”, Karl Kraus.

“En serio, creo que es un grave defecto en la vida que se desperdicie tanto tiempo en asuntos sociales, porque no solo te quita tiempo cuando podrías estar haciendo cosas privadas, sino que te impide almacenar la energía psíquica que luego puede liberarse para crear arte o lo que sea. Es terrible la forma en que nos despojamos del silencio y la soledad a cada paso; es casi suicida. No veo cómo evitarlo sin ser muy rico o muy impopular, y me preocupa, porque el tiempo se me escapa. No es que se gane nada con esta frivolidad social. Es simplemente un desperdicio”, Philip Larkin.

Mastines y memoria 1

Buenos días. Escribo esta nota mientras escucho una suite de «Petrushka» por parte de la Sinfónica de Chicago (la música empieza donde acaba el lenguaje natural)

“Tu casa, al ser el lugar donde lees, puede explicarnos el lugar que ocupan los libros en tu vida, si son una defensa que pones para mantener a raya al mundo exterior, un sueño en el que te hundes como en una droga, o si son puentes que construyes hacia el exterior, hacia ese mundo que te interesa tanto que deseas multiplicar y expandir sus dimensiones a través de los libros”, Italo Calvino.

Summa logicae 31

SOÑANDO CON LAMAS Y EL Dr. GRACIA

Desperté lentamente soñando con ustedes.
Estábamos en una villa muy cerca de la playa,
y veíamos torrentadas de litografías minuciosas,
un ventalle de cedros que aire daba,
y el mar batir las rocas, o el horizonte
con su tímpano de gatopardo blanco y azul.
La charla era tranquila, como si cayese
nieve o acaso cellisca en un puente de piedra.
“La patria de la literatura y la ciencia es la
única valedera”, comentaba una muchacha rubia
en déshabillé que jugaba al ajedrez en la mesa
de al lado. Algún día –no sé- vendrán los soles
llagados del Vacío; mientras, bebamos
y conversemos, de Bach, botánica, del leonado Proust
y la Cimarosa Galicia. Levanto mi copa,
les saludo muy entrañablemente.

Y la celinda en la brisa no me alejará sus Voces.

Summa logicae 30

«La única manera de soportar la existencia consiste en aturdirse dentro de la literatura, como si fuera una orgía perpetua», Gustave Flaubert en un carta dirigida a su amiga, la señorita Leroyer de Chantepie.

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Reconozco ese signo en Ayuso. «Tu cognosce tuam salvanda in plebe figuram», «Debéis reconocer vuestra propia imagen ante el pueblo y conservarla».

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“Bajo la perspectiva moderna se cree que el método precede al conocimiento. Yo creo que el conocimiento es lo primero (…) no ha habido nunca un problema, una pregunta, que no haya ido precedida por el conocimiento”, Leo Strauss, «La República», curso del otoño de 1961.

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Sinònims de xurma: baixúrria, belitralla, bordissalla, bretolalla, briva, brivalla, canalla, escòria, fartufalla, gentalla, gentussa, pleballa, púrria, purrialla, rampoina, taülalla.

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Como dijo Sir Aldingar, cuando la infelicidad está en lo más alto, el alivio está a punto de llegar.

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Hablo de mí como σφόδρα σμικρὸς ὣν τὸν νοῦν.

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Vivimos una Era Chotacabras y Gallinácea, de felpilla sin valor, de oriflama de bisutería. Compensa por tanto leer los logros más felices de la historia de la literatura. Un desincrustante a esta Era Glacial Tecnológica de Irrelevancia y Ruido es Horacio y sus pares. Como un magret de pato al roquefort, como un crujiente de tapioca con tartar de cigala, igual a una alcachofa confitada con jugo de ibérico. Leámoslos.

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«Muchos miran al empresario como al lobo que hay que abatir, otros como la vaca que hay que ordeñar, pero muy pocos lo miran como al caballo que tira del carro», Churchill.

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A mi biblioteca y mi fe remito la cita de Persio 5, 22.

«Excutienda damus praecordia», «Entregamos nuestros corazones para que sean sacudidos».

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«…tunc nuda papillis prostitit auratis «, Juvenal, Sátira VI.

…una vez desnuda, enseña sus pechos dorados

Summa logicae 29

Se cumpliron mis mejores deseos. De adolescente me decía: «Cuando sea mayor y tenga mi propia casa, nada de sillones mullidos ni cortinas de encaje. Y nada de plantas de plástico o ficus. Tendré un escritorio cerca de la sala, paredes blancas, impresora, diccionarios y un par de ordenadores, una hilera de brillantes lápices amarillos y negros siempre afilados para escribir, libretas y cientos de folios, un montón de bolígrafos de todos los colores, un cuenco plateado con una flor, y la casa atiborrada de LIBROS… LIBROS… LIBROS…”.

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Buenos días. «A los libros les sucede lo mismo que a las chicas, donde las mejores y más interesantes a menudo son descuidadas. Pero finalmente aparece alguien que las saca de la oscuridad de su refugio gracias a la invitación a un baile», Ludwig Feuerbach.