Summa logicae 18

CAPRICHO DE ARANJUEZ

Raso amarillo a cambio de mi vida.
Los bordados doseles, la nevada
palidez de las sedas. Amarillos
y azules y rosados terciopelos y tules,
y ocultos por las telas recamadas,
plata, jade y sutil marquetería.
Fuera breve vivir. Fuera una sombra
o una fugaz constelación alada.
Geométricos jardines. Aletea
el hondo transminar de las magnolias.
Difumine el balcón, ocúlteme
la bóveda de umbría enredadera.
Fuera hermoso morir. Inflorescencias
de mármol en la reja encadenada;
perpetua floración de las columnas
y un niño ciego juega con la muerte.
Fresquísimo silencio gorgotea
de las corolas de la balaustrada.
Cielo de plata gris. Frío granito
y un oculto arcaduz iluminado.
Deserten los bruñidos candelabros
entre calientes pétalos y plumas.
Trípodes de caoba, pebeteros
o delgado cristal. Doce relojes
tintinean las horas al unísono.
Juego de piedra y agua. Desenlacen
sus cendales los faunos. En la caja
de fragante peral están brotando
punzantes y argentinas pinceladas.
Músicas en la tarde. Crucería,
polícromo cristal. Dejad, dejadme
en la luz de esta cúpula que riegan
las trasparentes brasas de la tarde.
Poblada soledad, raso amarillo
a cambio de mi vida.

Guillermo Carnero

***

Es verdad, poeta. Tournedo Rossini en lugar de políticos, tela de Tweed Harris en vez de periodistas, y respirar siempre a Vermeer, Botticelli y da Vinci en lugar de oxígeno.

¡Príncipes de Aquitania, distribuir hasta los confines Charmeuse de Seda!

Je suis le Ténébreux, – le Veuf, – l’Inconsolé,
Le Prince d’Aquitaine à la Tour abolie :
Ma seule Etoile est morte, – et mon luth constellé
Porte le Soleil noir de la Mélancolie.

Raso amarillo a cambio de la vida.

Summa logicae 17

Buenos días. Qué pereza me da la Moncloa, Sánchez, Ábalos, la palurda abominable de Yolanda Díaz o el ridículo acomplejado de Albares. Gentuza de las tabernas, residuos de las más sórdidas cervecerías y prostíbulos. Las personas con sentido común son necesariamente vanas, porque machacan la eterna antífona de la vida aburrida. Haydn me arregla la mañana, esos estreptococos la arruinan.

Proust, siempre Proust. Ojo a la reflexión sobre el arte popular que nos deja ya a principios del siglo XX: “la idea de un arte popular (…) me parecía ridícula. Si se trataba de volverlo accesible al pueblo, sacrificando los refinamientos de la forma, “buenos para ociosos”, yo ya había frecuentado bastante la alta sociedad para saber que sus miembros -y no los obreros electricistas- son los verdaderos iletrados. Un arte popular por la forma habría estado destinado más a los miembros del Jockey que a los de la Confederación General del Trabajo”.

De la literatura, Proust nos regalará una de sus frases memorables: “la verdadera vida, la vida por fin descubierta y aclarada, la única vida, por consiguiente, plenamente vivida, es la literatura”.

***

«Durante mucho tiempo, me acosté temprano. A veces, apenas apagada la vela, mis ojos se cerraban tan deprisa, que no tenía tiempo de decirme: «Me duermo». Y, media hora después me despertaba la idea de que ya era hora de buscar el sueño: quería dejar el volumen que aún creía tener en las manos y soplar la luz; no había cesado de reflexionar sobre lo que acababa de leer mientras dormía, pero esas reflexiones habían tomado un giro algo particular: me parecía que era yo mismo aquello de lo que hablaba la obra: una iglesia, un cuarteto, la rivalidad entre Francisco Primero y Carlos Quinto».

Hay que oponerse al materialismo y a la mediocridad del mundo moderno. Mientras no oiga estas palabras, o similares, por las calles de España, no quiero saber nada de vosotros, nada de los vulgares hombres y de sus triviales y adocenados días, de sus noches de vómito y boliche.

Summa logicae 16

Inmerso en la soledad, sueño o bien leo hasta altas horas de la noche. Con la contemplación prolongada de los mismos pensamientos, mi mente se agudiza, y mis ideas vagas y sin desarrollar cobran forma.

Recorro Europa en busca de manuscritos, cartas, autógrafos, incunables, y otros tipos de libros raros. Adoro percalinas o tarlatanas (trozos de telas que se pegan entre las cabezadas, para favorecer así la unión a las tapas) Y sigo admirado ante la belleza del guadamecil, ese que utiliza piel de carnero, más delicada y suave que la de cabra, sobre la que se estampan, labran o repujan los policromados, dorados o estofados.

Vivo dentro de mí mismo, dentro de mi biblioteca, nutrido de mi propia verbosa sustancia, como una criatura aletargada que hiberna en cuevas. La soledad actuó sobre mi cerebro como un narcótico. La confusa, abigarrada mezcla de meditaciones sobre arte, ciencia, lógica, matemáticas y literatura a la que me he entregado desde mi aislamiento, intentan rescatar la Grandeza, y tirar por el sumidero de la historia y la irrelevancia, la serie de nimiedades absurdas y episodios aburridos de la sociedad.

***

«Seamos razonables y añadamos un octavo día a la semana dedicado exclusivamente a la lectura», Françoise Aron Ulam.

“Estoy eternamente agradecido de mi habilidad para encontrar en los grandes libros, algunos de ellos bastante divertidos, razones suficientes para sentirme honrado por estar vivo, sin importar lo que esté sucediendo”, Marek Karpinski.

“La ficción es como una telaraña, sujeta quizás muy levemente, pero aun así unida a la vida por los cuatro costados”, Virginia Woolf.

“Porque cuando leo, en realidad no leo; me meto una frase bonita en la boca y la chupo como si fuera un caramelito, o la bebo a sorbos como si fuera un licor hasta que el pensamiento se disuelve en mí como el alcohol, impregnando mi cerebro y mi corazón y recorriendo las venas hasta la raíz de cada vaso sanguíneo”, Bohumil Hrabal.

“Mi vida es una lista de lecturas», Aleix Leví Carballo.

Summa logicae 15

«En el escaparate, identificas rápidamente la portada con el título que buscabas. Siguiendo este rastro visual, te abres paso a través de la librería, superando la gruesa barrera de Libros que No Has Leído, que te miran con el ceño fruncido desde las mesas y estanterías, intentando intimidarte… Y así, cruzas la muralla exterior, pero entonces te ataca la infantería de Libros que si Tuvieras Más de una Vida, Seguro que También Leerías, pero, por desgracia, tus días están contados. Con una rápida maniobra, los esquivas y te adentras en las falanges de los Libros que Quieres Leer, Pero Hay Otros que Debes Leer Primero, los Libros Demasiado Caros, los Libros que Esperas que Salgan en Rústica, los Libros que Puedes Tomar Prestados, Libros que Todo el Mundo Ha Leído… La manera más rápida de finalizar una guerra es perderla», Italo Calvino.

“Mi hija tiene siete años, y algunos padres de segundo grado se quejan de que sus hijos no leen por placer. Cuando visito sus casas, las habitaciones de los niños están abarrotadas de libros caros, pero las de los padres están vacías. Esos niños no ven a sus padres leyendo, como yo los veía todos los días de mi infancia. En cambio, cuando entro en un apartamento con libros en las estanterías, libros en las mesitas de noche, libros en el suelo y libros en la cisterna del inodoro, sé lo que vería si abriera la puerta que dice «PRIVADO-ADULTOS NO ENTRAR»: un niño espatarrado en la cama, leyendo”, Anne Fadiman.

«Mi lista de lectura crece exponencialmente. Cada vez que leo un libro, menciona otros tres que siento que tengo que leer. Es como una serie incesante de anuncios emergentes», Aleix Leví.

«Hay demasiados libros en el mundo para leerlos en una sola vida; hay que poner un límite en algún punto. El límite de la locura», Kurt Schneider.

“Quien merece más compasión es aquel que se siente solo en un día lluvioso y no sabe leer”, Benjamin Franklin.

«Recordó que una de sus novias le preguntó, sin darle importancia, cuántos libros leía al año. «Unos cientos», respondió él.

«¿Cómo es que tienes tiempo?», preguntó ella, atónita.

Entrecerró los ojos y consideró el abanico de posibles respuestas que tenía ante sí ¿Por qué no me paso horas mirando la televisión por cable quejándome de que no hay nada interesante? ¿Por qué no me paso el domingo entero con charlas, antes, durante y después del partido? ¿Por qué no ocupo todas las noches bebiendo cerveza o en locales de intercambio de parejas? ¿Por qué, cuando estoy haciendo cola, en el gimnasio, en el tren, comiendo, no me quejo de la espera, ni me quedo mirando al vacío, ni me admiro en superficies reflectantes? ¡Estoy leyendo!

«No lo sé», contesté, encogiéndome de hombros», Asaf Gavron.

“Leer bien es uno de los grandes placeres que la soledad puede brindarte”, Harold Bloom.

«Tengo buenas razones para estar contento, porque gracias a Dios puedo leer y quizás comprender a Shakespeare a fondo”, Keats.

“De hecho, aprender a escribir puede ser parte de aprender a leer. Por lo que sé, escribir es el resultado de una devoción superior a la lectura”, Salomo Friedlaender.

Summa logicae 14

Ante una imaginación suficientemente suntuosa y respetuosa como para no ocultar el desdén estético, mi casa me permite regocijarme ante la incuria de las horas.

La decoración de mi casa, sus telas, colores y diseños, las paredes forradas de cuero, las molduras y zócalos pintados de un intenso índigo, la enorme mesa de cambista del siglo XV, el alto atril, las ventanas de cristal azulado adornadas con cortinas recortadas de antiguas estolas eclesiásticas, todo se destina a un fin: olvidar la fealdad del mundo. El acuario y las ventanas opacas que, al igual que Des Esseintes, instalé en mi comedor para sentirme como si estuviera en un barco artificial en un gran crucero.

Viajar, conste, me parece una pérdida de tiempo para estamentos vulgares, una actividad de gente pobre; la imaginación ofrece un sustituto más que adecuado para la vulgar realidad de la experiencia empírica. Atardeceres rojos, resplandor lunar brillante, Nueva York, París, etc…, naderías y bostezos. Lo que se necesita es la estética de la Belleza Absoluta.

***

Hoy leí de las cinco de la mañana a las tres de la tarde. Y casi ningún escritor me colma.

Mi admiración por los escritores no es excesiva, y mi entusiasmo por sus efusiones, digámoslo ya, excepcionalmente discreto, y el asco que siento por las tonterías vulgares de los elefantiásicos fabricantes de súper-ventas, por el parloteo estúpido que mantienen mientras sonríen a su público como enanos payasos pintarrajeados, ese es absolutamente ilimitado.

Madera carbonizada la literatura española, casi pomposa y sentimental, pedestre, turgente y descolorida, larvaria y linfática, tabernaria y putera. Sus vagas insinuaciones no me importan, y los volatines de genio soez y sórdido me repelen. Libros como fétidas y neblinosas torres en ruinas o arcaicos puentes caídos.

Libros con avances torcidos e inválidos, con el impacto sólido de los tentáculos tumultuosos de la idiocia. La literatura española son salpicaduras frías de olas silvestres, una boñiga, vaya. El traqueteo de mierda veteado de leprosos analfabetos.

Summa logicae 13

Coco Chanel: “Hay quienes piensan que el lujo es lo opuesto a la pobreza. No lo es. Es lo opuesto a la vulgaridad”. O Karl Lagerfeld: «El lujo es la comodidad de una camiseta con un vestido muy caro». Le preguntaron al gran fotógrafo y modista británico Cecil Beaton -la anécdota es muy conocida- qué es la elegancia, y contestó: «Agua y jabón» (citado por Marta Riezu)

Yo soy una persona poco moral. Como una buena parte de la comunidad, no me preocupo más allá de mí mismo, y el egoísmo es mi afán más cercano. Si pienso en el lujo social, en el necesario lujo social, me desespero. Solo me interesa MI LUJO MENTAL, que la cultura ni huya ni muera en mí: picatostes, natillas, gelatinas rojas, champán rubiáceo, libros y música. También consumo narcóticos, alojamiento noble, servicios, adornos, ropa de gama media, accesorios «mainstream», diversiones, supersticiones, ídolos o divinidades, pero no me importa, me importa poco la verdad, si son de peores calidades.

Perdonen, me oriento, fijo mi meta hacia el lujo. Es mi forma de conquista y avance. Eurípides y Tácito, Mozat y el barnizado Tolstoi, Bocángel y el cejijunto Góngora. Yo vivo encastillado en mi crisálida, entre mis vallecillos y hondonadas. Donde la aurora rosa tirita en el verde Cañón del Sil. A bordo de un paquebote, con institutrices, meretrices deslumbrantes y doncellas. Y, al abrigo de la sombra de un árbol indulgente, filosofo ¿La gloria literaria? Rompe y olvida tus miles de páginas. Poco más recuerda que el cuepecito rosa de Marta, tierno, suave y almohadillado, delicioso para amar y acariciar. Como un felino confinado, LEO y ESPERO. Mi horror representa estar sentado entre la mediocridad. Ser como la inmensa mayoría.

El lujo tiene un aroma inconfundible (agua de rosas de espuma laberíntica), un aroma, ladies and gentlemen, tan inconfundible como el sexo o la muerte.

Summa logicae 12

“Si quieres averiguar la mente de un hombre, omite lo que lee, y cuéntame lo que relee”, Francois Mauriac.

“¿Realmente leíste todos esos libros?», pregunta popular que me sueltan al entrar en mi casa.

“Me encantan los libros, y, por cierto, mucho más que las películas. Las películas te dicen qué pensar, qué crear. Te dan el dibujo pintado. Un buen libro te permite elegir algunos pensamientos por ti mismo. Las películas te muestran la casa rosa. Un buen libro te dice que hay una casa rosa y te deja agregar algunos toques finales, tal vez elegir el estilo del techo, la forma de las ventanas, el color de la luz, o aparcar tu propio coche en la entrada. Mi imaginación siempre superó cualquier cosa que una película pudiera concebir», Myriam Moscona.

«El problema con los libros es que terminan”, Emma Watson.

“Leer sin reflexionar es como comer sin digerir”, Edmund Burke.

“La literatura añade propiedades a la realidad, no la describe meramente. Enriquece las competencias que la vida diaria requiere; y en este sentido, irriga los desiertos en que nuestras vidas suelen convertirse”, C.S. Lewis.

«Leo mientras camino. Leo mientras como. Leo mientras escucho música o veo la televisión, o también mientras pienso. Mi familia sospecha que leo incluso cuando duermo, pero quizás no duerma en absoluto», Christian Sanz.

“En un instante mágico de tu infancia temprana, la página de un libro -esa cadena de signos confusos y ajenos- se estremeció en significados. Las palabras te hablaron, revelaron sus secretos; en ese momento, se abrieron universos enteros. Te convertiste, irrevocablemente, en un lector”, Alberto Manguel.

«Lo que más se asemeja al acto de amar y a la lectura es que en ambos se abren tiempos y espacios, pero diferentes del tiempo y el espacio medibles”, Aleix Leví Carballo.

“Alguien que solo lee periódicos y, en el mejor de los casos, libros de autores contemporáneos, me parece una persona extremadamente miope que desprecia su vista. Es completamente dependiente de los prejuicios y modas de su tiempo, ya que nunca llega a ver ni oír nada más”, Albert Einstein.

“Los libros, evidentemente, no están hechos para ser muebles, pero no hay nada que embellezca una casa tan maravillosamente”, John Cleese.

«Si leo, estoy mentalmente viva. Si navego por las redes, mi mente se extravía como la de una zombi psicótica», Noemí Chaudarcas.

“No fue hasta que comencé a leer y encontré libros que no nos dejaban leer en la escuela, que descubrí que uno podía estar loco y ser feliz y tener una buena vida sin ser como todos los demás”, John Waters.

Summa logicae 11

“Haec autem est dialectica, cui quidem omnis veritatis seu falsitatis discretio ita subiecta est ut omnis philosophiae principatum dux universae doctrinae atque regimen possideat”, “Se trata, sin embargo, de una dialéctica de la que, en efecto, todo valor de verdad o falsedad, está sujeto y gobernado por la doctrina filosófica”, Abelardo.

“Lockius aliique qui spernunt non intelligunt”, «Locke, y otros, que desprecian, pero no entienden”, Leibniz.

“Neque enim leges intellectui aut rebus damus ad arbitrium nostrum, sed tanquam scribae fideles ab ipsius naturae voce latas et prolatas excipimus et describimus”, «Porque no damos leyes a nuestro entendimiento según capricho, sino que como escribas fieles, las definimos y describimos como generosamente pronunciadas por la voz misma de la naturaleza misma», Cantor.

“Inimicus Plato, sed magis inimica falsitas” «Platón es un enemigo, concretamente un falsario -falaz, sofista- enemigo», Tarski.

Citado en: Binswanger: “A History of Formal Logic, ancient, medieval and modern schools”, Princeton University Press, 2001, a lo que solo puedo añadir, entre el pasmo y la admiración, que la lógica en particular, las matemáticas en general, brillan como blancas velas volando sobre el océano, brillan como luz de dinastía astrológica transportada de universo a universo.

Summa logicae 10

Dos ideas de Nabokov que reelaboro:

(1) Incluso mientras escribas tus libros, date cuenta dolorosamente de lo poco que conoces tu planeta, tu planeta de uniformidades regulares, tu mundo de recurrencias simbólicas, tan torpes como tópicas, tu universo articulado en cápsulas lógicas previsibles, mientras intentas reconstruir otro mundo con floridos fragmentos irregulares extraídos de cerebros, cerebros enraizados en lo verdaderamente artístico, de cerebros quasi esquizoides.

(2) Así como la familia universal de escritores talentosos trasciende las barreras nacionales, y forman un club internacional o transnacional, el lector talentoso, geniudo, es otra figura universal, no sujeta a las limitaciones del espacio-tiempo. El gran lector salva a los escritores de ser aniquilado por reyes, dictadorzuelos, sacerdotes histéricos, puritanos papanatas, destemplados filisteos, moralistas políticos, policías, políticos ignorantes y mojigatos de cualquier ralea. Ese lector no pertenece a ninguna nación ni clase social. Y no permite que manejen su conciencia ni la autoridad canónica y menos ningún grupúsculo político o el timbre de la presión social, no permite (le asquea) que dirijan su razón ningunos diosecillos del mercado o la lista de “los más vendidos”. Su acercamiento al libro no lo gobierna emociones infantiles, sino la visión de la grandeza, de la grandeza de la que participa el escritor en concreto. Detesta el cliché y pondera con exactitud cuándo está ante la presencia de una gran mente, aunque no comporta ni suscriba sus enunciados particulares.

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“Si le dijera a un novato: «Escribe solo desde la experiencia», sentiría que es una advertencia bastante tentadora si no añadiera inmediatamente: «Intenta ser de esas personas a quienes nada se les escapa», Henry James.

“El rostro de la naturaleza y la civilización en este país nuestro constituye, hasta cierto punto, un campo literario muy completo. Pero solo revelará sus secretos a una imaginación realmente perspicaz. Para escribir bien y con dignidad sobre temas estadounidenses, se necesita, aún más que en otros lugares, ser un maestro”, Henry James (sustitúyase “estadounidenses” por “españoles” y el significado de la cita vale exactamente igual)

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“El creador de kitsch no crea arte inferior, no es un incompetente ni un chapucero, no puede ser evaluado por estándares estéticos; más bien, es éticamente depravado, un criminal que busca el mal radical. Y dado que es el mal radical lo que se manifiesta aquí, el mal per se, que constituye el polo negativo absoluto de todo sistema de valores, el kitsch siempre será malo, no solo kitsch en el arte, sino kitsch en cualquier sistema de valores”, Hermann Broch. Vivimos dentro de un radical kitsch ético y estético.

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“Su apariencia no da ninguna pista sobre su profesión, y, sin embargo, tampoco parece un hombre sin profesión. Piensen en cómo es: siempre sabe qué hacer. Sabe mirar a una mujer a los ojos. Puede plantearse cualquier pregunta en cualquier momento. Sabe boxear. Es talentoso, de voluntad fuerte, de mente abierta, intrépido, tenaz, apuesto, circunspecto, ¡pero no tiene ninguna cualidad o atributo! Lo han convertido en lo que es, le han marcado el rumbo, y, sin embargo, ese rumbo no le pertenece”, Rober Musil, “El hombre sin atributos”, Seix Barral, pág, 117. A la inmensa mayoría de la literatura de los escritores, presumiblemente no les interesa dotar de excelencia a sus libros; los condimentan con cuatro vulgaridades mal formuladas y cuatro esquemas fijos, y fin. Es una literatura sin atributos.

Summa logicae 9

Media mañana. Hojeo: «Set Theory: With an Introduction to Real Point Sets», de Abhijit Dasgupta. La optimista ventana encuadrada salediza de la biblioteca muestra un día de sol de mermelada. El libro, oscuro -para mis mientes-, suntuosamente ornado, aburrido, esmaltado de pruebas y teoremas, desentona con la inepcia de los españoles (y la mía) Apoyo, desmayo mi cabeza en listados cojines amarillos en ademán decadentista, subrayo a lápiz lo poco que entiendo, y el abstruso y deprimente tratado me hace pensar en el ritmo relojero, tic-tac, tac-tic, tic-tac, propio de los lógicos y matemáticos.

Pero se agudiza una percepción transversal, sinestésica. Los números, los infinitos, los conjuntos, asimismo los axiomas de que se derivan, los tópicos meta-matemáticos, tienen un aura coloreada de poesía. Son como verdes e infieles alcobas dentro de cañones del viento. Son rojos dibujos cretenses en pantallas de hierro. Los números son, alternativamente, verdes y rojos.