Texto de la contratapa de mi próximo libro

Nació en el año de gracia de 1971, en Barcelona, cuando era ésta ciudad menestral y no una hidra podrida. Familia –blasón y orgullo- de mayor “cachet” social que el de los meros industriales o “botiguers”. Pobre y enfermo, vive ahora encastillado en su crisálida gallega, reconvirtiendo el “tempus fugit” en horas de lectura y estudio.

La revista “Le Décadent” escribía en 1886: “Religión, costumbres, justicia, todo decae…La sociedad se desagrega bajo la acción corrosiva de una civilización delicuescente. El hombre moderno es un hastiado. Los síntomas de la evolución social son el afinamiento de los apetitos vulgares, gustos, placeres, y neurosis, e histeria, hipnotismo, morfinomanía, inacabable charlatanería, mesmerismo”. Mutatis mutandis, el autor también cree a esta civilización un lugar absurdo, troglodita, papudo, y gelatinoso y hortera, donde no se calla cuando es preciso y se habla cuando nada seguro se sabe.

Platón comparó la vida a un juego de dados (República, 604c) No depende de nosotros el lanzamiento, sí, en cambio, aceptar convenientemente lo que nos viene del Azar. A los hijos que el autor no tuvo, les legaría estas palabras llameantes del drama perdido “Beleforonte”, de Eurípides:

No debemos irritarnos ante las cosas;

a ellas nada les importa. Pero quien encuentra

cómo situarlas correctamente, vivirá feliz.

Diario de una soledad

Su Alteza, tornada militar gaznápira, entre facinerosos y mamacallos, bastante culta para entender «write, wrote, writen» o artillería elemental (sin ecuaciones), pero, por otro lado, como cualquier mujer, bastante vanidosa y gansa para, en secreto, hablar consigo misma en francés: «je me verrai, je m´extasierai et je dirai: Reine comme Rosalía!»

Nota bene: No estoy de acuerdo con el escrito.

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«Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.

Y si todo va mal, si al final todo es duro,

como Verlaine, saber ser el rey de un ‘palacio de invierno’.»

Luis Antonio de Villena, «Un arte de vida».

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«… mas perdidos

en el bellísimo paisaje de tus libros,

elige la más noble

edición que poseas de ‘Treasure Island’.

Y mientras populacho y soldadesca

con fin de igual vileza se acuchillan,

tú lee sereno, escucha a Rubinstein

interpretando a Chopin. Acaricia

la frente de tu perro.

Y en la alta noche

encamina tus pasos hacia el sueño.»

José María Álvarez, «Wuthering Heights».

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Lutero no fue únicamente severo al escribir «Wer nicht liebt Wein, Weib, und Gesang / Der bleibt ein Narr sein Leben Lang», Quien no ame el vino, la mujer y el canto será un tonto de por vida.

Parecen unos versos de inspiración tabernaria goliarda. Por ejemplo: «In taberna quando sumus / non curamus quid sit humus, / sed ad ludum properamus, /cui semper insudamus» Sentados en la taberna/nada nos importa la tumba/ dedicados al jolgorio / hasta sudar a mares».

Corolario: Ay, no hay nada nuevo ni cierto -no importa.

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Réquiem a la mente. Aunque no me acabo de creer del todo estas profecías o hecatombes, a veces debo decir que sí las creo. Las gentes cultas y lectoras siempre fueron minorías y, en cualquier vida, llega un momento en que deja de interesarte el presente (Whattpad, Tik Tok, costumbres y modas…), pero eso no significa, claro claro, que el presente no sea interesante.

Insisto: No sé nada de hechos culturales ni sociales; solo de las impresiones de un autista solitario viviendo en una aldea boscosa y que se toma -a veces- demasiado en serio sus propios mitos.

Más: «Plebs sordida», así definía Tiberio a su pueblo, según nos relata Tácito. Poco mudó el Tiempo.

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Lo que critico a Marwán, Elvira Sastre, Irene X, Loreto Sesma, Defreds y toda esa larga patulea, es que inducen en sus lectores una deshonrosa formación de la conciencia, alimentando y fomentando sentimientos deleznables en lugar de elevados.

Admito -claro- que hay un público incapaz de distinguir entre lo sublime y la basura, pero el filtro editorial que no corrige sino que se beneficia crematísticamente de esa falta de instrucción de los lectores, se comporta exactamente igual que un directivo de Tele 5.

Los libros son afluentes u océanos donde te influyes a ti mismo y cuya ayuda necesitas para interpretarte y madurar. Los mejores escritores son siempre quienes más nos ayudan. Los que menos nos ayudan son los peores escritores. Este tipo de literatura no distingue tipos, peculiaridades, causas o motivos humanos, y su peligro es que diluyen el genio psicológico que es forzoso -casi un destino- deber alcanzar («Es necesario que seas» Goethe), en una papilla uniforme de psicología popular que iguala -mucho- por abajo. El deleite (estética), el consejo (cognición), la inspiración (sabiduría), se sustituyen por el burdo efectismo, el tópico sentimental y la frase hecha.

Si la idea de los libros como compañeros insustituibles empieza a ser ajena en nuestra cultura (su lugar lo ocupa el ocio tecnológico, audiovisual, o el ocio meramente festivo), flaco favor hacemos a los incipientes lectores con un sucedáneo de poesía de ínfima calidad. Y conste que no abogo indefectiblemente por una poesía minoritaria, alta o elitista. Al ser la literatura (y la poesía) más que milenaria, un género con muchas especies distintas, existe abundante poesía de calidad mayoritaria, abundante poesía de calidad minoritaria, así como también mala poesía de minorías, y mala poesía de mayorías.

Si las editoriales antes prestigiosas apuestan por la mala poesía popular (y saben a la perfección que lo es); ¿qué podemos esperar de su público? ¿y dónde está la función directiva o educativa de las instituciones culturales (también de las privadas)?

Caminamos velozmente muchas parasangas en mitad de un duro invierno, parece que dichosos de ir ciegos e ignorantes hacia el báratro.

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A LOS PROFESORES

«Aprender puede ser un placer, pero, insisto, requiere un esfuerzo y un trabajo. Hay que decírselo a los niños. Si no, les estamos engañando. Tocar el violín, por ejemplo, no es fácil. Requiere mucha práctica. Infinidad de estudios muestran que se necesita un esfuerzo prolongado para mejorar en cualquier cosa (tocar el violín o el piano, aprender matemáticas o historia, aprender mecánica de automóviles, dibujar, danza, programar, redactar, etc…) Para ser bueno en algo tienes que dedicarle muchísimas horas. Y hay que hacerlo de forma consciente y trabajar con un maestro. Todas las investigaciones serias avalan la idea de una escuela basada en el esfuerzo del alumno bajo la dirección de un profesor» Enkvist

No vendamos la moto a desarmados e ingenuos alumnos de un mundo feliz al alcance de su mano. Formemos a futuras personas adultas y maduras. A la escuela no se va a hacer actividades más o menos chill out, sino a trabajar y estudiar. Si por desgracia los profes se encuentran a alumnos que no han oído un «no» en su vida, no nos pleguemos a los síes o sus síes. Una cosa es un aula y otra muy distinta el salón de su casa.

Si un docente al que su inconsciencia, inmadurez o lavado de cerebro por parte de pedabobos, cree que su función es respetar plenipotenciariamente el afán de descanso o entretenimiento de sus alumnos, creará monstruitos que, además, poco aprenderán, poco, muy pero que muy poco.

La escuela debe dar una base intelectual. El resto es timo del tocomocho. Amigos ex colegas ¡¡nunca os pleguéis al capricho de vuestros alumnos sobre qué estudiar y cómo!! En caso contrario, yo os acuso severamente de convertir el aula en una forma patética de ocio y en una fábrica colosal de ignorantes. Como ya lo es.

Nota bene: Aprender es un esforzado disfrute: pero quien no se esfuerza en aprender no lo sabe: no lo ha aprendido.

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A una Universidad que solo produce hombres de ciencia o de letras, y no damas ni caballeros, prefiero no ir.

Nota bene: Ahora fabrica ignorantes mamarrachos.

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La entropía del sistema (S) y la cantidad de información (I) extraíble del mismo están relacionadas por: S≥S−I≥0. En las redes abunda el DESORDEN.

Y debido a la inmediatez, a su propia ecología y diseño, la AUTOINDULGENCIA incita nuestra merma cognitiva y expresiva.

El corolario al alto desorden y el poco rigor es la PÉRDIDA DEL PENSAMIENTO CONTEMPLATIVO. Si la mente es un trozo de carne, las redes son ese trozo jugoso de carne que lleva el ladrón para distraernos de nuestra propia mente.

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WHAT THE INTERNET IS DOING TO OUR BRAINS?

Y en medio de esta ancha turbulencia,

retazos y harapos de un sanatorio vestiré

con el enrejado grisáceo de un cerebro pasivo.

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«Un hombre afirma que está mintiendo. ¿Lo que dice es verdadero o falso ?» declaró Eubulides de Mileto en la Grecia antigua.

Si miente, dice la verdad, si dice la verdad, miente.

AHORA SÁLTENSE ESTO:

Deducir, para toda fórmula cerrada A de £, \-t V((A))**A en donde (A) es el numeral que denota al número Gödel de A. Supongamos, pues, que los axiomas de T consisten simplemente de (i) los axiomas de PA y (ii) el esquema de axioma V((A)) A, que no es otro que el esquema de verdad de Tarski, cuya versión informal es discutida en muchos textos introductorios de Lógica y Teoría de Modelos. Con base en esta axiomatización, y bajo el supuesto que T está regida deductivamente por la lógica clásica, es posible demostrar que T es inconsistente. La razón es que los axiomas aritméticos de T permiten la demostración de un teorema conocido como el lema de diagonalización, según el cual, si G(v) es cualquier formula abierta de £ con variable libre, v, existe una formula cerrada B de £ tal que \-t B ** G((B))* Consideremos ahora la formula abierta de £. El lema de diagonalización garantiza la existencia de una fórmula cerrada B tal que B es, pues, una oración de £ que es intersustituible con la adscripción de la negación de verdad a su nombre. Pero el esquema de verdad de Tarski, que fue estipulado como un esquema de axioma de T, garantiza que K V{(B))<->B. En consecuencia, h r V((B))<^-V((B)) lo que en lógica clásica conlleva a K V({B))&-Vm), es decir, a una CONTRADICCIÓN EXPLÍCITA ( LA CONJUNCIÓN DE UN ENUNCIADO Y SU NEGACIÓN), lo que hace de T una teoría trivial, pues una contradicción tiene como consecuencia clásica a todas las fórmulas cerradas del lenguaje. Hasta aquí, la versión formal de la PARADOJA DEL MENTIROSO.

La solución propuesta por Tarski (y vuelvo a expresarme sin tecnicismos matemáticos) consiste en hacer una diferencia entre niveles del lenguaje para evitar la paradoja. Según su propuesta, ninguna oración tiene su valor de verdad en el mismo nivel del lenguaje en la que se manifiesta; si esto es así, concluye Tarski, no hay realmente enunciados autorreferenciales con respecto al valor veritativo, sino que dicha referencia se hace siempre desde un nivel superior. Lo que debemos hacer para hallar dicho valor de verdad es subir un nivel, pasando a un metalenguaje con respecto del cual el primer nivel sería el lenguaje objeto. La pregunta que se hace a continuación es, ¿qué sucede con lo que estoy diciendo en aquel metalenguaje?, pues si lo afirmado en este metalenguaje es la verdad del lenguaje objeto, ¿cómo se determina la verdad en ese metalenguaje? Tendría que ser en un meta-metalenguaje. Tarski propone entonces un esquema de jerarquías de lenguaje:

L3: metalenguaje de L2, aquí se predica la verdad de L2

L2: metalenguaje de L1, aquí se predica la verdad de L1

L1: metalenguaje de L0, aquí se predica la verdad de L0

L0: lenguaje objeto, aquí no hay predicados de verdad

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Entes – eventos

Ejemplificación:

(i) La nieve es blanca

(II) «la nieve es blanca» si y solo si la nieve es blanca

(iii) «»La nieve es blanca»» si y solo si «La nieve es blanca»

Nota bene: Si la oración NO está entrecomillada es usada y no mencionada. Doblemente entrecomillada, o triplemente o cuádruplemente, ETC…, significa doble (o triple o cuádruple) mencionada.

Se entenderá perfectamente la diferencia entre una expresión usada y otra mencionada, si observan que:

(a) Orense es una capital de provincia gallega

(b) «Orense» tiene seis letras.

(c) «»Orense»» es el nombre de la palabra «Orense»

QUÉ PLÚMBEO. Simplemente ocurrió que la enciclopedia del conocimiento de la humanidad avanzó más de 2500 años. Se han precisado matemáticamente conceptos como los de juego, verdad, probabilidad, información, aceleración, inercia, energía, ETC…

Ahora miremos atentamente el circuito de agua de la obra de Escher «Cascada» ¿Acaso no expresa un bucle autorreferencial contradictorio (entre muchas más cosas) exactamente igual a la paradoja semántica del mentiroso? ¡VIVA EL ARTE!

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Luis XVI exclamó: “C´est une revolte», a lo que respondió Liancourt: «Non Sire, c’est une revolution”. Larga noche de piedra.

Es cierto, mis trajes no puedo hacérmelos yo mismo, pero eso sí, ladies and gentlemen, no dejaré que nadie me prescriba mi filosofía ni amordace mi Libertad; los trajes sí que me los mandaré hacer, yo no puedo hacérmelos; mi vida, y mis ideas sobre todo, me las puedo (y debo) construir yo mismo.

La revolución, o el socialismo moderno, son un sarampión que presumió -y se jacta- de desentumecer al hombre. Pero ahí el derecho deja de ser una fuerza y la obediencia aplasta como un deber.

Estas letras de Fernando Vallejo lo analizan con lucidísima metáfora: «La revolución, y se lo digo yo, que he vivido tanto y tan errada aunque arrepentidamente, la revolución es fina operación que mata al paciente pero salva al médico».

Vivir bajo el socialismo es como vivir como polizones alimentándose de una aguada pitanza que los capitanes roban de los puertos. Marchar al propio aire; ¿acaso hay otro destino mejor? La jefatura de la manada reside en sus propios miembros, nos aleccionó Kipling. ¿Manada? Cómo goza la gentualla apiñándose.

Solo me queda el consuelo de repetirme lo que escribió Flaubert el 23 de febrero de 1873 a Laure de Maupassant: «Para la gente de gusto, la vida ya no es agradable».

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Hoy he inventado una nueva palabra: plagio

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Felicitan a un lógico que acaba de ser padre: «¿Has tenido un niño o una niña?». Y contesta emocionado: «¡Sí!».

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La primera regla del club de la tautología es la primera regla del club de la tautología.

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«¡Agorafóbico!». «¡Eso no me lo dices en la calle!».

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Todos deberíamos ser solipsistas.

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Cada vez que un madrileño se muda a Barcelona, el cociente intelectual medio de ambas ciudades sube.

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Catulo se quejaba amargamente de un siglo lleno de generaciones de hombres ausentes de gusto y gracia, «O saeculum insipiens et infacetum!»

Policarpo, obispo de Esmirna y Padre de la Iglesia, dijo en el siglo II, según se lee en la Patrología de Migne: “¡Dios mío! ¡En qué tiempo me habéis hecho nacer!”

Leopardi, en una carta enviada desde Florencia a Pietro Giordani el 24 de julio de 1828, escribe «En suma, empieza a asquearme el soberbio desprecio que aquí se profesa por todas las cosas bellas y por toda literatura: sobre todo porque no me entra en la cabeza que la cumbre del saber humano consista en saber política y estadística. Al contrario, considerando filosóficamente la inutilidad casi perfecta de los estudios hechos desde la época de Solón para obtener la perfección de los estados civiles y la felicidad de los pueblos, me da un poco de risa este furor de elucubraciones y cálculos políticos y legislativos. […] Sucede así que lo placentero me parece más útil que todas las cosas útiles, y la literatura útil de una forma más verdadera y cierta que todas estas aridísimas disciplinas [la política y la estadística]» Nada extraña que el poeta tildara su siglo de «soberbio y estúpido».

«Yo renunciaría antes a las patatas que a las rosas» señaló cáustico -y muy certero- Gautier.

San Agustín consideraba la estupidez un pecado original de Adán; acepto la alegoría; en cualquier civilización simplemente tendremos menores o mayores grados de estupidez. Ahora es especialmente estúpido el evangelismo tecnológico, la obsesión de los amantes del «subiti guadagni» (es decir, de rápidos beneficios monetarios) y una especie de «universae ignorantia».

No hace falta esperar a los bárbaros.

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Una vez le informaron de modo entusiasta a Borges: «¡Argentina ha vencido a Holanda». A lo que él respondió titubeante: «Será que once argentinos han vencido a once holandeses. Además…yo no quiero vencer a Erasmo»

«El pueblo tiene opiniones muy sanas. Por ejemplo, haber elegido el divertimiento y la caza más bien que la poesía. Los sabios a medias se burlan de ello y triunfan demostrando con ello la locura de la gente, pero por una razón en la que ellos mismos no penetran, la gente tiene razón» Pascal.

«¿Cómo me hubiera gustado ser? Yo mismo, pero logrado.» Mauriac

«Abunda tanto la tontería humana que la mayor parte de ella ha ido a parar a los inteligentes, quienes la emplean con más soltura y confianza de lo que lo haría un tonto» Monterroso

Mi epitafio: «Murió hace mucho tiempo, y su familia aún sigue buscándolo en el sillón»

«Toda la gloria que pretendo de mi vida es haberla vivido tranquilo» Montaigne

«Somos grandes locos. Se ha pasado la vida ocioso, decimos, no he hecho nada hoy ¿Cómo? ¿Es que no habéis vivido? Es esa no solo la fundamental, sino la más ilustre de vuestras ocupaciones. Componer nuestra conducta es nuestro oficio, no componer libros, y ganar no batallas ni provincias, sino el orden y la tranquilidad de nuestro proceder» Montaigne

«Es breve la vida de los atareados» Séneca.

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Además de la pertinaz bibliocastia, los libros encontraron otra amenaza más extensa: el papel ácido. A partir del siglo XIX, y para abaratar el papel, su pasta se dejó de fabricar con lino, cáñamo o algodón, y se sustituyó por la pulpa de madera. Pero la pulpa de madera contiene lignina que, con el paso de los años, se oxida al contacto del aire y se amarillea el papel. Y para más inri blanquearon la pulpa de madera con ácido clorhídrico o bien con colofonia y sulfato de alúmina que era un encolante que permitía permeabilizar el papel (así la tinta no se filtra sobre la página o entre ellas) Ya tenemos entonces servida la tragedia; el sulfato de alúmina en contacto con la humedad se transforma en ÁCIDO SULFÚRICO. Los libros entre 1850 y 1980 aproximadamente (a partir de los ochenta, a dios gracias, se empezaron a popularizar libros con papel libre de ácido) primero amarillean, después se tornan quebradizos y acaban convertidos en polvo.

Véase lo anterior como una parábola del actual desplazamiento de la centralidad del libro hacia la acracia electrónica y la oralidad audiovisual.

Creo percibir un ocaso del libro molecular o físico y del libro como concepto y cómplice. Descifrar desentrañar y esclarecer el tema de un libro mediante el escrutinio, el análisis, la reflexión y el estudio, es algo que estoy convencido no se logra mediante el discurso audiovisual o la navegación internáutica. EL MUNDO PUEDE SER LEÍDO COMO UN LIBRO, nunca como una película, un programa de televisión, una emisión radiofónica, o una web.

En 1985 Steiner escribió «»estamos asistiendo hoy en día, todos nosotros, al paulatino final de la era clásica de la lectura.De una época de una alta y privilegiada literariedad, de una cierta actitud hacia los libros que, en líneas generales, duró aproximadamente desde la época de Erasmo hasta el colapso parcial del orden mundial de la clase media […] y de los sistemas de educación y valores asociados a ella»

Réquiem a la mente, y también al libro ¿Fue todo tan solo el sueño breve de cinco siglos?

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«Sobre la especie humana se alza un inmenso y tutelar poder que asume la carga de asegurar las necesidades de la gente y cuidar de su destino y desenvolvimiento. El poder en cuestión es absoluto, minucioso, ordenado, previsor y bondadoso. Equivaldría al amor paterno si su misión fuera educar a los hombres en tanto alcanzan la edad adulta; pero, contrariamente, lo que pretende es mantenerlos en una infancia perpetua; es partidario de que el pueblo viva placenteramente a condición de que sólo piense en regocijarse. Convertido en el árbitro y origen de la felicidad de los humanos, el gobernante, con la mejor disposición, actúa y se preocupa de que nada les falte; satisface sus necesidades, facilita sus placeres, cuida de sus preocupaciones más importantes, dirige sus actividades mercantiles, regula el incremento de su patrimonio e interviene en su transmisión hereditaria. ¿Qué resta a las gentes por hacer cuando se les ha ahorrado las inquietudes de pensar y las tribulaciones que la vida comporta?», Tocqueville, citado por Hayek como encabezamiento de la tercera parte de su esplendoroso (genial) libro «Los fundamentos de la libertad».

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«El teatro español es el pueblo español», Max Aub, 1944.

Supongo que el pesimismo apocalíptico aflora en cualquier época. El análisis ponderado importa poco si se vive subjetivamente la decadencia. ¿Tiempos oscuros?…demasiados. Sobre la relación entre pesimismo y verdad se ocupan estas palabras de Cela: «Es difícil que los escritores del siglo XX -los hombres que, con la pluma en la mano, tenemos el deber de levantar acta notarial del tiempo que vivimos- podamos sentirnos íntimamente alegres, convencida y entrañablemente gozosos. Nuestro tiempo no es, de cierto, bueno ni amable, y la confesión de toda la verdad de su naturaleza, será puntualmente no halagüeña».

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Argumento de Steiner en contra de la moralidad de la alta cultura

«Después de haber pasado horas, días, semanas leyendo, aprendiendo de memoria, explicándonos a nosotros mismos o explicando a otros una de las trascendentes odas de Horacio, un canto del Infierno, los actos III y IV de El Rey Lear o las páginas sobre la muerte de Bergotte de la novela de Proust, volvemos a nuestros pequeños asuntos domésticos e insignificantes. Pero seguimos poseídos. El grito de la calle suena lejano a nuestros oídos, si es que lo oímos siquiera. Nos habla de una realidad caótica, contingente, vulgar y transitoria, que no se puede comparar con aquella de la que nuestra conciencia está poseída. ¿Qué vale ese grito en la calle al lado del de Lear a Cordelia, o al de Acab atado a su demonio blanco? Miles, centenares de personas mueren cada día, en las pantallas de televisión de un mundo aseptizado, en una completa monotonía. La destrucción de lejanas estatuas por fanáticos afganos, la mutilación de una obra maestra en un museo, nos hieren en el alma. El erudito, el verdadero lector, el hacedor de libros está saturado por la intensidad terrible de la ficción. Su formación le predispone a identificarse intensamente con las realidades textuales, con la ficción, a expensas de otras identificaciones», G. Steiner.

Sumergidos en una crestomatía de Shakespeares, Quevedos y Cervantes vivimos en una burbuja de cloroformo anestesiante.

Diario de una soledad

Hay que ver las cosas que se le ocurrían al bueno de Émile Faguet: “La Liberté s´oppose à l´Egalité, car la Liberté est aristocratique par essence”. «La libertad se opone a la igualdad, porque la libertad es aristocrática por esencia. «

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“La gente está perdiendo la capacidad de escuchar palabras o seguir ideas», Orson Welles (1915-1985)

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Simpatiquísimo La Bruyère: «Hay gente que pasó a la historia porque ha escrito libros, y gente que hubiera pasado si no hubiera escrito ninguno».

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¿ÚLTIMA DE LA BARBARIE Y EL DESPOTISMO? ¡NO!…MÁS DE LO MISMO

En el acto II de Manfred: “This man / Is of no commen order, as his port / And presence here denote…his aspirations / Have been beyond the dwellers of the earth”, “Este hombre no es de orden común, como su porte y su presencia aquí lo muestran…Sus anhelos se elevan sobre los moradores de la tierra”.

Siento conmoción por los Grandes, veneración por los Sabios, y admiración por los Ilustrados. La ignorancia no es una virtud y debe ser evitada. Me parece que ahora las manifestaciones de ignorancia se reciben con simpatía, y antipatía los ejemplos de conocimiento. Ser moderno, liberado, creativo, expresivo, o espontáneo, y comunicativo, y veraz, se iguala con ser analfabeto. Esta creencia chabacana e irracional se va infiltrando, va impregnándonos. En mi caso, hablar con la gente, significa ya rebajarme… Yo me rebajo, tú te rebajas, él se rebaja, nosotros Zara.

Idiolandia como un decorado de coches deslumbrantes, tetas de pop-stars, palpitantes anuncios de champús, una zona comercial suburbana de Norteamérica atestada de pizzerías y hamburgueserías, donde se increpa la actitud contestataria ante la película Barbie y hay una reacción positiva si tus gustos coinciden con los del público, donde la única fantasmagoría es la contradicción entre la bendita multitud y ese calor pegajoso, enfermizo y sofocante que esa multitud misma presiente ante el silencio y la soledad de un libro.

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¿Cómo veo esta Época? ¿Última de la barbarie y el despotismo?, ¡NO! … primera de lo mismo. Un siglo descuidado, atroz, pozo de víboras y miniletrado; un siglo tenebroso, cavernoso, necio y lisonjero, desabrido, escuro, pesado, triste. Un siglo IGNORANTE, pigmeo. Y donde el hombre quiere vivir como quiere, no como las leyes le mandan, con una democracia cautiva donde se guarda la Libertad, o de mala libertad que trae consigo el señorear de placeres sin arte, orden ni medida. Donde no está bien visto esforzarse y cubrir tus limitaciones.

Se desprecia el Conocimiento. Los patanes reinan y fustigan a los doctos. Se desdeña al hombre de estudio. Castiglione, en traducción de Boscán, indicaba que: “[…] viendo que ninguna cosa hay tan naturalmente deseada por los hombres, ni más propia a ellos, que el saber; y así gran bestialidad es decir o creer que no sea siempre bueno”; una cita que, letra a letra, deviene ahora elegíaca.

¿Qué hacer contra estas abyectas prácticas de brujería y erial educativo? Yo, y menciono a Henri Vogel “he nacido con el don fatal de sentir sinestésicamente la mediocridad”, así que, frente a las taras y el derrumbe, lo bizarro (fatal) y hueco, frente al dolor que me causa el enfrentarme con la bobería, cultivo mi jardín, mis mitos y mi desprecio. Lejos, y conmigo.

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«La voluntad de poder, lejos de ser una característica de los fuertes, se halla, como la envidia y la codicia, entre los vicios de los débiles, y posiblemente es el más peligroso», Hannah Arendt. Sobran comentarios respecto a la ambición del césar socialista.

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«When people accept futility and the absurd as normal, the culture is decadent. And crucially, the stagnation is often a consequence of previous development: The decadent society is, by definition, a victim of its own success», J. Barzun.

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Porque como decía Nazin Hikmet: «SER CAUTIVO NO ES LA CUESTIÓN…LA CUESTIÓN ES NO RENDIRSE».

«No te es posible aprender todo de la lectura; pero puedes abstenerte de cualquier acto de violencia; puedes sobreponerte al placer; puedes despreciar a la vanagloria; puedes evitar el irritarte contra los malvados e ingratos.», Marco Aurelio. El imperio -la rectitud- de mi alma es mía, y no los subsidios, la quejumbre, el salario del patrón, las dádivas del Estado. Humo, ceniza, leyenda, una vida sin Libertad.

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«La dictadura perfecta tendría apariencia de una democracia» -escribe Huxley- «Sería esencialmente un sistema de esclavitud en el que, a través del consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían sus servidumbres.»

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Quien no se aburre en el seno de un bosque es un imbécil y yo lo desprecio.

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Política, qué asquerosidad. «No, no creo en la felicidad, sino en la tranquilidad. Por eso me aparto de lo que me irrita. Soy insociable. De ahí que huya de la Sociedad. Así me encuentro bien. Ahora, un viaje a París me supone una pesada carga. En cuanto remuevo el fango, remontan las heces y se enturbia todo. Me exaspera el más mínimo diálogo con quien sea, porque todo el mundo me parece idiota. Solo se habla de política ¡y de qué forma! ¿Dónde hay una apariencia de idea? ¿A qué aferrarse? ¿Por qué causa apasionarse?», Flaubert.

España se hunde como un barco podrido. Es una quimera la esperanza de que se salve. Chapoteamos en una chochez de políticos patrios y morlacos. «Claro es que en el campo de la acción política, el más superficial y aparente, solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela», «Juan de Mairena». Pruebas manifiestas ahora, hoy, siempre, todavía.

Habló Machado de Sánchez (de tantos, al sur, norte, oriente y occidente):

Se miente más de la cuenta

por falta de fantasía:

también la verdad se inventa.

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Nebrija, autor de nuestra primera gramática, dotó a la monarquía absoluta de una lengua oficial. El castellano de Nebrija era la lengua del Estado, o sea, de la Administración, el Ejército, de la Inquisición. El Sr. Sánchez permite ahora la literatura universal del silbo gomero y cumplimentar la declaración de la renta en aranés.

«Y para que sepas que no se puede alcanzar la verdadera reverencia por estas aparentes dignidades, has de saber este argumento: Si uno que ha sido muchas veces cónsul aportase a caso a tierra de bárbaros, ¿haríale aquel honor estimado de ellos?», Boecio, Las consolaciones de la filosofía, en «Los estoicos», Ediciones Ibéricas, Madrid, p.314

“Ser nacionalista en el sentido en que ahora lo exige la opinión pública sería, para nosotros, que somos más espirituales, no una mera insipidez sino una deshonestidad, un deliberado adormecimiento de nuestra mejor voluntad y conciencia”, Nietzsche.

Diario de una soledad

Hay escritores (no pocos, no pocos) que son la idea que tiene una persona estúpida de lo que es una persona inteligente.

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Marwán escribe la poesía de la época; la época comprendida entre los cinco y los doce años.

Querido, menos colorín y más latín; menos Rin Tin Tin y más magín.

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No soy feliz. Nunca lo fui.

Eurípides: «Omnis hominum vita est plena dolore», la vida de todo hombre está llena de dolor; como también son célebres los versos de Teognis: «Optima sors homini natum non esse», el más envidiable de nuestros bienes es no haber nacido. Byron: «Hay algo mejor que esto: no ser».

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«Después de haber pasado horas, días, semanas leyendo, aprendiendo de memoria, explicándonos a nosotros mismos o explicando a otros una de las trascendentes odas de Horacio, un canto del Infierno, los actos III y IV de El Rey Lear o las páginas sobre la muerte de Bergotte de la novela de Proust, volvemos a nuestros pequeños asuntos domésticos e insignificantes. Pero seguimos poseídos. El grito de la calle suena lejano a nuestros oídos, si es que lo oímos siquiera. Nos habla de una realidad caótica, contingente, vulgar y transitoria, que no se puede comparar con aquella de la que nuestra conciencia está poseída. ¿Qué vale ese grito en la calle al lado del de Lear a Cordelia, o al de Acab atado a su demonio blanco? Miles, centenares de personas mueren cada día, en las pantallas de televisión de un mundo aseptizado, en una completa monotonía. La destrucción de lejanas estatuas por fanáticos afganos, la mutilación de una obra maestra en un museo, nos hieren en el alma. El erudito, el verdadero lector, el hacedor de libros está saturado por la intensidad terrible de la ficción. Su formación le predispone a identificarse intensamente con las realidades textuales, con la ficción, a expensas de otras identificaciones.», G. Steiner.

Nada mala esta intuición de Steiner. Grandes dosis de objetos estéticos excelsos, con su recubrimiento de una película de perfección, velan las imperfecciones del mundo corriente, de los gritos y susurros comunes.

Sumergidos en una crestomatía de Shakespeares, Horacios, Quevedos y Catulos, es como si, dentro de esa nube o burbuja de cloroformo platónico ideal, nos anestesiáramos del dolor de nuestros semejantes. De alguna oblicua manera el usufructo del gran arte nos deshumaniza y narcotiza.

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EL VIAJE DEL SOL

El sol, el hijo de Hiperión,

en un cuenco de oro se embarca cada tarde,

para, una vez cruzado ya el Océano,

llegar a los abismos

de la sagrada Noche tenebrosa.

Estesícoro.

El testimonio de Platón en el «Fedro» sobre Estesícoro y su Palinodia (Phdr. 242e-243a; F 90 a) es, junto al de Isócrates, el más antiguo que conservamos. En el diálogo, Sócrates le dice al joven Fedro que ha ofendido al dios Eros, y que, por tanto, debe purificarse; afirma que Estesícoro, a diferencia de Homero, conocía una antigua purificación para quien cometiera una ofensa contra una divinidad.

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Admito que algunos poetas redondean y dan forma artística a sus impresiones interiores con una plasmación peculiar. Los tapacubos del coche también podrían valer.

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AL PESAO

Aunque el fuego no me alumbre,

excuso mi uso y costumbre

de cagarme, no en frío diciembre,

sino en tu alegría de fiambre.

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PABLO ME ESCRIBE

Eres puto y maricón, gran mamón,

rey y luminaria de la mancebía;

«Oh padre mío, ay cómo mola tía,

saberte califa de nuestra profesión».

Diario de una soledad

Sin soledad no hay verdad. Lean atentamente este consejo de Rilke:

«Hay solo UNA soledad, y es grande y no es fácil de sobrellevar, y a casi todos les llega la hora en que de buena gana querrían cambiar su soledad por una comunidad, aunque fuera banal y barata, por la apariencia de una escasa coincidencia con el primer llegado, con el más indigno…Pero quizás son esas precisamente las horas en que crece la soledad; pues su crecimiento es doloroso como el crecimiento de los niños y triste como el crecimiento de la primavera. Pero no puede equivocarse usted. Lo que se necesita, sin embargo, es solo esto: soledad, gran soledad interior. Entrar en sí y no encontrarse con nadie durante horas y horas, eso es lo que se debe poder alcanzar. Estar solo, como se estaba solo de niño, cuando los mayores andaban por ahí, enredados en cosas que parecían importantes y grandes, porque los mayores parecían tan ocupados y porque no se entendía nada de lo que hacían. […] atento a lo que surja en usted, y póngalo por encima de todo lo que observe en torno. Su acontecer más íntimo es digno de todo su amor; en él debe usted trabajar, de un modo o de otro, y no perder demasiado tiempo ni demasiado ánimo en explicar a la gente su posición».

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Por eso me encandilan autores con un ideario muy distinto al mío.

«En literatura, el asentimiento intelectual no es lo mismo que estar de acuerdo. La literatura puede producirnos placer sin necesidad de que estemos de acuerdo con su contenido, debido a que reaccionamos favorablemente ante la fuerza o la gracia de una mente, sin reconocer la bondad de sus intenciones o conclusiones. Podemos sentir placer ante la fuerza de convicción de una mente, sin necesidad de juzgar la corrección o adaptabilidad de lo que dice» L. Trilling.

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El fútbol femenino en este Mundial tiene el mismo nivel que una pachanga en el Instituto con mis amigos. Si no veo partidos masculinos de tercera división, ¿por qué tengo que ver este truño de Mundial? Y encima-qué recochineo- dan en las noticias un reportaje sobre la sub-19.

Solo una imposición política puede explicar la omnipresencia informativa de este subdesarrollo deportivo.

Diario de una soledad

Cuando tenía 20 años, y estudiaba Filosofía y Exactas, escribí un poemario titulado «Phoebe», muy influido por De Cuenca. Ahí van unos pocos poemas:

ONANISMO

( fotografías de actriz en una isla caribeña )

Azul mar de isla a solas…

Arrobado me sofocaban tus ojos y pestañas,

exploraba el imaginario planeta de tus largas piernas,

me inundaba el dulzor de tu piel

moreno como moras en sazón…

¡Metamorfosis! Mi joven varonía

plena de tu ardorosa delicuescencia

inició un tímido gesto de encabalgamiento,

y, sí, te besé (torpe, ineptamente),

te acaricié (toscamente, lleno de sudor y oro),

y, casi enseguida, fenecí, morí,

me disolví en un charco de placer,

en inexpresable láctea foundé…

Para ti, mi hembra amada, novia mía,

estas palabras, estas palabras privadas,

a través del sofístico túnel del tiempo,

a través de los congelados vientos de la noche.

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CAMARADAS

Leer al inmortal Platón, también

extasiarse ante nubes o pintura paisajística.

Pero nunca dejar de ser compinches –nunca-

Inundar de rosas los pasillos de los hospitales,

o blandir la espada en justas medievales,

o disfrazarnos de espantapájaros (ahora

que lo pienso, eso sí; de espantapájaros

dialogaríamos con el exclusivo poder de la mente).

Y por la noche de fiesta a una disco gay

al son de un mix de Madonna y Lady Gaga

y terminada la velada, ebrios de amor,

cual tribu caníbal, hambrientos,

devorar el respectivo fruto entre nuestras piernas.

***

NIGHTMARE

A ver si te espanta el sueño que ayer tuve:

eras una esclava que un comerciante te ofrecía,

morosamente se explayaba en lo moceril de tus años,

y besaba tus labios, y palpaba tus nalgas,

(el tipo era gordo y grasiento como un tonel),

y desplazaba viscoso su mano por tu espalda,

y jocoso y truchimán y ufano decía, decía el muy cabrón,

que acaricias y gozas al ser acariciada,

que palpas cuando eres palpada,

que amas con la lengua si la lengua te ama.

Desperté desvelado y saqué todos los sextercios del banco.

Nunca el amor debe ser el lugar del excremento.

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ME ACUERDO DE TI ( POEMA A LO MTV )

Me acuerdo de ti.

(no de tarde en tarde,

siempre

me acuerdo de ti).

Cada segundo

De las 00:00 a las 12:00.

Me gustan tus pechos

(y cuando refunfuñas)

tu coño

y tu culo respingón

y al ver

pechos, coños, culos

me acuerdo de ti.

(pero no de tarde en tarde,

siempre estás en mi cabeza).

Cada día

De las 12:00 a.m a las 12:00 p.m.

Me gustan tus pechos

tu coño

y tu culo

y al ver

blusas, faldas, jeans

me acuerdo de ti.

(pero no de tarde en tarde,

tu recuerdo ametrallea mi cerebro).

Cada siglo

De las 12:00 A.C. a las 12:00 D.C.

Si tú saltas de mi vida

si tú no te acuerdas de mí

salto un puente

visito un vidente

me pinto de verde

o vuelo en parapente

pensando en ti.

(eres una zombi

en mi cabeza

que me chupa los sesos).

No importa

que tú

caprichosa y malcriada

no te acuerdes de mí

yo

me acuerdo de ti

de ti

de

ti.

***

DANGEROUS

La policía nos pisa los talones, mon amour.

¿No te parece que disuena Mozart en el salpicadero?

(se acoplaría más aquí la música de algún rapero mafioso).

¿Nos iremos con la droga y los millones?

¿Entonces escuchas ya los motores y rotores en marcha?

Querida, no crees más factible cambiar de una vez de vida

y habitar una linda casita vallada en New Hampshire

con pérgola, barbacoa y fox-terrier.

No crees factible no engañar más al seguro

y escribir así con letra clara y cuidadosa nuestro amor,

que el amor en peligro es igual al peligro de no amor.

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FEMME FATALE

Acaba de ponerse la toalla entre las piernas

(las ingles recién depiladas)

Ah el sabor a galleta en la punta de su lengua,

los litorales sulfurosos de su culo,

las bayetas rojas de sus senos.

Me excita el bravío mar de sus gritos histéricos

o que eche a menudo somníferos en el champán.

Enfurecida por perder a las cartas o por el carácter

de su madre, con irrebatibles ideas de matar o suicidarse,

pende como la duda en la punta de un florete

el que me vueles o no la tapa de los sesos.

Acabas de colocar tus braguitas en la maleta con el dinero.

Vas descalza por la grava

y unas moléculas de buganvilla te pican en la nariz.

Vienes con el rímel corrido, agujereadas las medias,

ensangrentadas las uñas, sucio el pelo.

Tus ojos brillan como golosinas.

Tengo unas ganas locas de estuprarte.

O algo de poesía hay en todo esto

o estamos ante la última alucinación del poeta.

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Los poemas anteriores pertenecen a mi prehistoria. Otro tipo de poesía que ejecuto, son los ripios de ocasión. Los escribo en cinco minutos y los cuelgo en mis redes. Aquí algunos botones de muestra:

Sincero fue, Rubiales, ese toque,

la verba oculta y secreta,

el vinillo y ojillo tuyo aloque.

«¿Pueden mis manos pues tus tetas?

¿Mi cerebro, como Eros, enamorarte?

¿Ser mi calva del corazón saeta?»

Ni cáscara, ni hueso, ni pepita.

La trompeta pá tu abuelete.

¡Gañán!¡Pírate a asar papa frita!

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Rubiales, con pinta de sebo,

libidinoso y obseso,

morrea con un beso;

Jenni: «¡Monguer!, ¿y tu seso?»

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¿Exhibición del peludo Testículo

en el césped verde Mayúsculo?:

¿Lefa (o cerveza) que salpica

de Bristol a Macondo o Martinica?

Hoy el ovario -libre y suyo- español

como un girasol a ritmo de rock&roll

gritará «gol», «gol», «gol», «gol»…

y el varón no se afanará en estiercól.

Nos toca usar el Micolor.

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A QUIEN CORRESPONDA

De chichiribaile, piltofreras, truchas pellejas,

de zimitarras y zurrapas añosas tus guedejas,

colgado, legañoso, tocino, cornudo,

Don penseque, Don tonteque, mulatero flojo,

ladrón público, pelotudo carajote, muscoloco,

enorme tobogán de piojos, planeta espilocho,

ay mozo, doncel memo, alma de sepultura:

¡Ken chochona!, ¡Barbie con musculatura por coco!

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Eres de gimnasio huésped, gran capón,

rey y luminaria de la mancebía;

«Oh padre mío, ay cómo mola tía,

saberte califa de nuestra profesión».

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LA LEFA DE LORCA

Sabe a gitana con colonia

a petit suisse en la tetilla

a potra empotrada en petunia

a idea en la mente sosa de Illa.

Liberal, esquiva, bulto de doble uve

oratoria, peregrina, festiva, astronauta,

libre liebre de libélula de seminarista

que solitario traduce a Ovidio, y la sabe.

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El mar es Federico, enterico

el falo joven rezuma Lorca

pero muere en la vil horca

el colorimétrico transatlántico

(olvido sea para el pistolero mico,

sucio Nadie en corte de porca;

Lorca bracea limpio en Mallorca)

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RIPIOS AL FUTURO PRESI

A mí Plín, a mi Plín Plán

que soy Sánchez Castejón,

me alío ora con un talibán

ora con un etarra melón

que soy Sánchez Castejón.

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Yo, Mulá de los marroquíes melocotones,

yo, más guapo que Rocco sin pantalones,

yo, Emir de España, Califa del protón:

¡Fascista putón! ¡Rufián a La Legión!

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Historia y decadencia de España

¡Qué basura es España,

qué escombro y qué deshecho,

cuando sirve de baja materia

para iluminar algo tan pobretón

y roñoso como Sánchez!

Diario de una soledad

«-Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?.

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?.

-El vacío es más bien en la cabeza».

Antonio Machado

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«Félix de Azúa, César Antonio Molina, Jon Juaristi, Fernando Savater, Luis Alberto de Cuenca, Julio Martínez Mesanza, Miguel d’Ors, Zoé Valdés, Enrique García-Máiquez, Andrés Trapiello, José Carlos Llop, y otros muchos, algunos de los cuales andan por aquí, ¿pertenecen o no al «mundo de la cultura»? ¿O sólo quienes digan Almodóvar, los hermanos Bardem o Juan Diego Botto? ¿O los opinadores de El País, la SER o La Sexta? Y los que he citado, ¿dejan de ser del «mundo de la cultura» y pasan a ser meros fachas, partidarios de la censura? ¡¡Cuánto sectarismo y cuánta ignorancia hay en España!!»

Palabras de mi buen amigo Emil Man Martínez en su muro. Roger Scruton comentaba que el 70% de los intelectuales tienen la ideología de la siniestra.

La inteligencia se distribuye entre la diestra y la siniestra. Vano mencionar inteligencias soberbias de la diestra: Hayek, Von Mises, Berlin, Friedman, Salisbury, Hume, Locke, Burke, René Girard, Rémi Brague, Robert Spaemann, Fabrice Hadjadj. También Menger, von Böhm-Barker, von Wiese, Lachmann, Kauder, Jay Nock, Chamberlein, Chodorov, Nisbet, y Aron, y Polanyi, y Ropke, y Rueff, y Oakeshott, y Strauss y Voegelin. O Jouvenel, Ortega, Weaver, Revel. Y tenemos a Kirt, y a Viereck, a Weber, o Julián Marías, Gómez Dávila, Balmes, Donoso Cortés, Bonald, ETCÉTERA ETCÉTERA.

Eso por citar unos pocos clásicos. Es ridículo presuponer la exclusividad moral y epistémica de la izquierda. Subrayemos lo obvio. Es totalitario excluir de la cultura a los autores no canónicamente «progres».

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«La mayor parte de los seres humanos prefiere antes adherirse al error que aislarse», Tocqueville.

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Como preámbulo a la cita que sigue de Ruskin, no se nos olvide la observación de Tocqueville:

«Estos pueblos [griegos y romanos], que no solo se gobernaban aristocráticamente, sino que eran cultos y libres, tenían, pues, que escribir sus producciones literarias con los vicios particulares y las cualidades especiales que caracterizan a la literatura de los siglos aristocráticos.

En efecto, basta hojear los escritos legados por la Antigüedad para descubrir que, si sus escritores carecieron a veces de variedad y de fecundidad en los temas, y de valentía, agilidad y generalización de pensamiento, siempre demostraron un arte y un cuidado asombroso en los detalles; nada, en sus obras, parece hecho con apresuramiento y a la ventura; en ellas, todo se dirige a los entendidos, y la búsqueda de la belleza ideal se hace patente de continuo. No hay literatura que ponga más de relieve las cualidades que por naturaleza faltan a los escritores en las democracias. Así pues, no existe otra literatura que más convenga estudiar en los tiempos democráticos. De todos los estudios, éste es el más adecuado para combatir los defectos literarios inherentes a dichos periodos; en cuanto a sus cualidades naturales, nacerán por sí solas, sin que sea necesario adquirirlas».

Y sobre el apresuramiento, Valéry:

«Nunca debemos llegar al fondo de nada; es una ley estricta de la literatura».

John Ruskin consideraba que arte y moral estaban inextricablemente ligadas. Que la fuerza ética englobaba a la estética, que el arte era una papirología o palimpsesto también de rectitud y educadas costumbres.

También consideraba el arte un asunto muy serio. En su magna obra Pintores modernos, escribió al respecto:

«El arte propiamente dicho no es recreo; no puede ser aprendido en ratos libres, ni emprendido cuando no hay nada mejor que hacer. No es una forma de entretener las manos en el escritorio, ni de aliviar el tedio en los tocadores; debe ser comprendido y entendido con toda seriedad, o no inmiscuirse en él en absoluto. Los hombres deben dar sus vidas para impulsarlo, y sus corazones para recibirlo»

En esta Era de Redes Sociales siento esa música como una invectiva, igual a un puyazo.

Apocalypse

Contra la traidora mente de un estúpido hasta Cristo lucha en vano. Son tontos todos lo que lo parecen, y no menos la mitad de los que no lo parecen. Lo primero se predica de Sánchez, lo segundo de sus votantes.

Aplauden los tertulianos chupacirios: en toda ovación hay claque.

¿Sociedad igualitaria, dicen? Todo el mundo tendría lo mismo, porque nadie tendría nada.

Sánchez tiene unas capacidades tan bajas como alta es su capacidad para sobrevalorarlas (ojalá llegue a la inteligencia que nunca aparenta).

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«Yo odio la chusma irreverente y la mantengo alejada de mí«, Horacio.

«Solo la mediocridad es socialmente plausible«, J. Pla.

“El papanatismo, la oclocracia y la vulgaridad zafia son ya tan grandes, que dentro de poco las personas inteligentes y cultas tendrá miedo a opinar o razonar por no enfadar a los tantísimos necios”, L. A. de Villena.

Mi oración: Señor, frente a la ira del resentimiento, a la turbamulta del resquemor, al duro atropello brusco de la animosidad, dame la benignidad, la benevolencia y la indulgencia. Que mi corazón sea custodio de la magnanimidad, la nobleza, la generosidad y la liberalidad. Pero todavía no.

“De en lo que se ha convertido la vida, pensar en lo que éramos, lo que de verdad somos, lo que éramos capaces de crear, y nuestros límites… sin duda me siento muy extraño. Es más, creo que cuanta más distancia haya entre nuestro pensamiento y la atrocidad que hoy se proclama Cultura, es la mejor muestra de salud mental y moral, y de defensa de la verdadera Libertad” J.M. Álvarez

En 1984 Winston describe así la sordidez de la comida en las cantinas: “…una sala de bajo techo, llena de gente, con las paredes sucias por el contacto de innumerables cuerpos; mesas y sillas de metal estropeadas, colocadas tan juntas entre sí que uno tenía que sentarse tocándose los codos; cucharas torcidas, bandejas abolladas, bastos cubiletes blancos; todas las superficies grasientas, sucias en todas sus grietas; y un olor amargo, mezcla de mala ginebra y mal café y de puchero metálico y vestidos sucios. Continuamente había en el estómago y en la piel de uno una especie de protesta, el sentimiento de que a uno se le había estafado algo a lo que se tenía derecho”. Si queda alguna esperanza, no está en la plebe. Los españoles son examinandos charlatanes en materias que no requieren un conocimiento exacto; no les tocan los rigores de la abstracción; granito disuelto –con efectos desastrosos- se empasta a su encéfalo. Insolentes e ignaros son presa fácil del primer demagogo o aventurero político que se toma la molestia de explotar su ignorancia, credulidad y aldeanismo.

Vienen días oscuros y tristes. El halcón ya no puede oír al halconero. Las cosas caen a pedazos. El centro no puede sostenerse. La incultura atroz se desparrama: “los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores están llenos de fuerza pasional”. Somos mascotas domésticas comiendo el pienso del Poder.

***

No podemos decir lo que Shelley en Queen Mab:

Estos desiertos de arena inmensurable,

cuyos ardores reunidos por los siglos apenas permitían

vivir a un pájaro, brotar a una hoja de hierba…,

ahora rebosan de brillantes riachuelos y de umbrosos bosques.

Se aproxima el último hombre. Nos amoldamos más (describe mejor el ahora mismo), Byron en Darkness (1816):

El mundo estaba vacío,

lo poblado y poderoso era un montón,

sin estaciones, sin hierba, sin árboles, sin hombres, sin vida;

un montón de muerte, un caos de puro barro.

Thomas Campbell escribió un poema con este título en 1823. Empírico retrato de nuestro siglo:

¡El ojo del sol tenía un brillo enfermizo;

la Tierra, anciana, estaba pálida;

los esqueletos de las naciones estaban

alrededor de aquel hombre solitario!

¡Algunos habían expirado en la lucha,

en plagas y hambrunas otros!

En las ciudades no había sonidos ni pasos,

los barcos iban a la deriva con los muertos

hasta las costas donde todo estaba mudo.

Señor de los Cielos y los Infiernos, líbrame de vivir el futuro con analfabetos ricos corporativos, cantores y cómicos de la televisión y las redes, o políticos victoriosos de mente nula. Y líbrame de mis semejantes.


Sánchez

Dijo Lord Acton (lo cita Álvarez en «Sieg Heil!»): se malogró nuestra sublime oportunidad porque la pasión por la igualdad hizo vana la esperanza de la Libertad.

España a manos de nacionalistas y socialistas, mutatis mutandis, como Alemania en los años treinta.

Releí esta tarde «Sieg Heil!». A mi mente acudió una esclarecida frase de Cicerón: «El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes». El derecho positivo, en lugar de la ius naturae, identifica ley con sanción popular. Una puerta de entrada al peor totalitarismo. Podría escribir un artículo entre los paralelismos de la España actual con la Alemania que narra en su libro Álvarez. En la editorial Nausícaä editaron el tomito -también de Álvarez- «La insoportable levedad de la libertad», una conferencia que dictó en El Escorial en 2003. Veinte años después su diagnóstico se revela como profético. Ambos libros se comunican por corrientes subterráneas. Léanlos. No les defraudarán.

Pensando en el quincallero de Sánchez, gobernante de cayena, ácida pimienta y mentiras obsesivas, viene a mi memoria la certera observación de Eliot: «La mitad del daño que se hace en este mundo se debe a personas que quieren sentirse importantes». Y no se les olvide ante nuestro infausto futuro tras las elecciones: «Por ignorancia pereció mi pueblo», Oseas (4:6). Sánchez el tahúr, Sánchez el bocachanclas, Sánchez el trilero. Cicerón nos puso en alerta: «Los pueblos que ya no tienen solución, que viven ya a la desesperada, suelen tener estos epílogos letales: se rehabilita en todos sus derechos a los condenados, se libera a los presidiarios, se hace regresar a los exiliados, se invalidan las sentencias judiciales. Cuando esto sucede, no hay nadie que no comprenda que eso es el colapso total del tal Estado; donde esto acontece, nadie hay que confíe en esperanza alguna de salvación», «Contra Verres», II, 5, 12. ¿Otra vez frente al pueblo? ¿Otra vez su demagogia y trucos de vendepatrias y buscavidas de saloon? Habla un griego: «…y al frente del pueblo Cleón, hijo de Kleainetos, que se cree fue quien más dañó al pueblo con sus impulsos apasionados, y fue el primero que vociferó y dio gritos en la tribuna y profirió insultos, y hablo ceñido, siendo así que todos los demás habían hablado con decoro.»

Exhortación a los soldados antes de entrar en batalla; ¡POBRE ESPAÑA!: «Cum proelium inibitis (moneo vos ut) vos divitias, decus, gloriam, praterea LIBERTATEM atque PATRIAM in dextris vestris portare», Salustio, Bello Catilanarium, 58.

Y siempre Burke:»Spain, a great whale stranded on the shores of Europe». Desdichadamente la ballena continúa varada.

Oigo a Sánchez; es impertinente, interrumpe o incluso aniquila mis pensamientos. Pero él ni se extraña ni incomoda: en su mente no hay nada que interrumpir.

«Es más probable que más daño y miseria lo causasen hombres determinados a acabar con un mal moral, que por hombres intentando hacer el mal», Hayek, en el clásico «The constitution of liberty». «Lo único que falta para el mal triunfe es que los buenos no hagan nada», señaló Edmund Burke. También estas lúcidas palabras de Revel que se amoldan al hoy como anillo al dedo y que debiéramos grabarlas a fuego en nuestro espíritu: “Un grupo humano se transforma en multitud manipulable cuando se vuelve sensible al carisma y no a la competencia, a la imagen y no a la idea, a la afirmación y no a la prueba, a la repetición y no a la argumentación, a la sugestión y no al razonamiento”.

Como aconseja Chateaubriand: “hay ciertas épocas en que no debe uno derrochar el desprecio, dado el considerable número de necesitados”.

España no es un bellísimo kimono de seda tintado con colores naturales, que alguien aprieta en una mano y lo lanza al aire hasta caer sobre una bruñida mesa de caoba sobre la que se desliza hasta el suelo en la oscuridad iluminada por la Luna. España es tosca y carece de esa elegancia. España es a la elegancia lo que una peluca sucia a una cabellera rubia resplandeciente de adolescente. En España no tiran la basura, la convierten en gobierno. El demonio es optimista si cree que puede hacer peor el voto de los españoles.

La democracia degeneró ya en oclocracia.

«En un barco no debería decidir el más popular, ni las creencias populares, pues no por ser mayoría conocerán el camino», comentó un sofocrático o epistocrático o noocrático Platón. Porque la meritocracia cumple dos funciones: la primera, reconocer el mérito y la segunda -la más importante-, provocarlo (y conoce el camino)