Respetarnos y disciplina

Polibio, historiador griego que vivió en Roma, asegura que también era el respeto una recompensa para que tuvieran tanto afán de lucha y superación las legiones. Luchemos por el bien de la patria para que sea imposible no sentarnos en la cima del honor y el deber; ganemos el trono con cascabel de oro que corona el laurel de los que se han merecido la memoria y la inmortalidad, Concluyo con una cita de la Reina Valera «El hombre sabio es fuerte, y de pujante vigor el hombro docto» (Pr. 24:5) La disciplina es una fuerza motriz más poderosa que la electricidad.

Ironía

Debido a mis problemas cardiovasculares, e incentivado acaso cariñosa pero también algo engañosamente por mi amada hermana Noemí, tuve que dejar mi chateau o dacha en una minúscula aldea orensana y venirme a la lacaniana Cataluña. Llevo tres noches seguidas soñando con aquella lejana biblioteca privada de mi Ítaca galaica con alrededor de veinte mil libros. Mi paraíso y mi patrimonio, mi alegría inevitable. Me enclaustraría entre libros a la busca de una educación plena (enkyklos paideía, que decían los griegos; enciclopedia que decimos nosotros) Me viene a las mientes una célebre cuarteta borgiana -de rosácea melancolía- «Que nadie rebaje a lágrima o reproche/esta declaración de la maestría/de Dios que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche».

Disciplina social

Leo en Burke: «Las mentes fuertes se caracterizan por la obediencia a la voluntad del Soberano del Mundo, la confianza en sus declaraciones y la imitación de sus perfecciones» Ese Soberano del Mundo» era el Dios de su religión anglicana. Trasponiendo la cita, ese soberano , en estos días aciagos, debe ser el Estado. Debemos confiar en sus designios, acatar sus órdenes, cumplir un papel de ciudadanos sumisos. La desunión es mezquindad. La rebeldía es mezquina. En griego usaban el sustantivo «areté», traducido generalmente y quizá de forma engañosa como «virtud». En tiempos de Homero el hombre que cumple la función o papel que le ha sido asignado tiene areté. La areté de un rey residía en su habilidad para mandar, la de un guerrero en su valentía, la de una esposa en su fidelidad, etc…En estos días de zozobra nuestra areté es la obediencia, nuestra areté es la disciplina, nuestra areté es suspender la crítica. Demostremos en nuestra vida cotidiana la grandeza de un Aquiles. Feliz confinamiento amigos.

Sin salir de casa

«Sin salir de la puerta se conoce el mundo / Sin mirar por la ventana se ven los caminos del cielo. / Cuanto más lejos se sale, menos se aprende» Lao Tsé.

 

 
Hagamos de la necesidad virtud y leamos «Viajes alrededor de mi cuarto» de Xavier de Maistre, instructivo y sabio. Múltiples ediciones y en pdf también.

Emocionalismo

Si cultivas la memoria en lo mejor que se ha dicho y escrito y pensado, si te educas en el rigor del conocimiento y la ciencia, si te esfuerzas en controlar tus emociones y te habitúas a ser susceptible a los argumentos lógicos y al matiz, entonces no caerás en supersticiosos y populistas oscurantismos ideológicos, en dogmas ayunos de ideas y autocrítica, no te decantarás por groseras simplificaciones frente a la complejidad, ni tampoco por emocionalismos de bisutería. Esta educación y sociedad sin norte, que puso muros suicidas con las nobles lecciones del pasado, que relega las costumbres a la novedad inane de la moda, que no consiente la trascendencia de la excelencia y la virtud, que vive ciega al latido vivo del pasado, que escoge la tarjeta de crédito en lugar del pabellón de oro o la tela de Vermeer, donde no leer compensa y el gran arte es el borrascoso grafiti, no es que con sus aplausos al personal sanitario a las ocho demuestren virtudes homéricas o comunidad de eruditos, sino que convertidos en masa callejera iletrada (como también pueden ser masa digital o votante) indican el mismo infantilismo emocional igual al de esa niña pelirroja de diez años a quien le han puesto muy buena nota en la asignatura llamada Emociónate (que, pásmense, les aseguro que existen) Sin ilustración no hay pueblo sino populacho. Sin cultura, Giotto y un urinario son lo mismo, siempre que nos emocionen. Sin cultura, Operación Triunfo y Bach valen lo mismo, pues ambos a algunos emocionan. Auguro lo peor para la crisis económica de origen vírico (para la humanitaria DESEO lo mejor, obviamente) Las élites son narcisos relativistas e incompetentes con conciencias muy frágiles. Descarnados tiburones que abogan por el mal común. Ojalá toda esta nota sea una alucinosis.

Deseo de apocalipsis

DESEO DE APOCALIPSIS
De «El falso aristócrata»

 

 
El elitismo no es un privilegio, sino un deber.
En llanuras sombrías o junto a las playas turbias
se enfrentan ejércitos de ignaros:
obreros con su gorra en la mano,
burgueses jocundos en Ikea,
aristócratas salivando mortadela,
banqueros con liposucción;
ejércitos de ignorantes se enfrentan en la noche
con esa mente color negro babosa.
Vagos, filisteos y populacho
difuminando el crepúsculo de jojmá.
No existe ya la nostalgia por la grandeza pastoral,
las masas destruyen con virus la antigüedad,
nadie aspira a lo perfecto y maduro,
tampoco a la claridad de la luz propia
o al esfuerzo y la mira elevada.
Estos adolescentes perennes no advierten -nada saben-
que cultura sin tradición es destino sin historia
y que destino sin historia es cultura que no es cultura.
Sin afán de conocimiento el ego se agusana,
y eructa el Hades sobre ti,
y tu corazón es nido de huevas de ortiga.
La memoria es el camposanto de la verdad.
La vocación del intelecto es la concentración.
El silencio perpetuo es la historia de la ciencia.
Maestro y Señor del Mundo, destrúyenos con tu fuego.
Que se desintegre este falansterio democrático de inepcia.
Y residan solo evasiones de ruiseñor,
y el aire solitario sobre un mar delicado como hueso de colibrí,
o reinen verdes pinos en la quimera matinal,
o el cocuyo sea centinela de toda sensibilidad.
Pero acállanos, y no holle más nuestro pecado la tierra.