
El Arte es como el mar.
Permite que sobre la falena no sea nunca Psiquis lúgubre
y que, entre ternura y sensualidad, aparte la sordidez del Orbe
y resten, como en una isla donde ella bracea desnuda,
las melodías de lagartos que invocan un ser de Lunas.
Permíteme el poder oracular de un cadáver nunca de Dios
– me voy con el Papa Urbano VIII a comer pulpo a feira-
y que el Arte sea pececillo rojo enhebrado al pelo rubio
El Arte es como el mar y como la tela de araña y como la mora en agraz.
No. No hay que envilecer la vida. No es noble ni santo hacerlo.
El Arte es un inmenso mar sin vileza y olas de magnificencia.
Nunca tú envileciste tu mirada ante bibelots posmodernos.
Porque tu ojo -y su mente- vive en el mar.
