
Muerte, mi querido chapero con agudeza de navaja en punto…
El temor no crece cuando crece la sangrienta soledad.
Te saludo rodeado de llamas vacías y te suplico pactar
un buen precio para enviar de una maldita vez
a este vencido exhausto a tus labios bellos de perfecta Nada
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[Hay chaperos a los que no se debe contemplar en reposo; además, en las fotografías, no tienen ningún encanto. Pero en la vida real impresionan por la brutalidad de sus gestos y el movimiento que imprimen a sus navajas. Frente a ellos no funciona la técnica benigna de la vida.
Deseo esa danza, esa mortal y final picadura de serpientes]
