Demencia digital 6

«Wanderlust» es un término alemán que se refiere a las personas que tienen un espíritu viajero y sienten pasión por viajar. Se compone de las palabras «wandern«, que significa «vagar», y «lust» que significa «pasión».

Aunque viajé mucho, ahora lo detesto. Se afirma que viajar es cosa buena. Acaso lo sea, no sé, como máximo, hasta los treinta o cuarenta años, para enriquecer el espíritu y formar el carácter con novedades, ternezas, y experiencias inusuales. Pero después, y con tajante diferencia, lo mejor es quedarse en el pueblo, y no ir más allá de tu pedanía o comarca.

No lo olviden. Horacio, en la carta I, XI, 27: “Coelum no animum mutant qui trans mare currunt”.  O bien Lao-Tse: “Sin salir de casa puedes conocer mundo; sin mirar por la ventana puedes conocer el Tao del Cielo […] Por eso el sabio conoce sin viajar, distingue sin mirar y cumple su destino sin actuar”. El húngaro Frigyes Karinthy escribió un libro en su tiempo famoso: “Viajes alrededor de mi cráneo”. Xavier de Maistre se pasó cuarenta y dos días en arresto domiciliario por participar en un duelo y escribió: “Viaje alrededor de mi habitación”. Punzante y abrasivo -certero- fue Pascal: «Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación».

Piénsenlo. Filóstrato se manifestaba a favor de la vida sedentaria.  Veleyo Patérculo recomendaba no ir a banquetes multitudinarios y quedarse en casa en “petit comité” gozando de una conversación. Ludolfo de Sajonia nos incitaba a recluirnos y rezar sinceramente al Altísimo. Marciano Capela alabó el hogar como lugar predilecto de inspiración. George Alsop confesó: “Prefiero los paisajes mentales a los físicos”.

Si te quedas en casa puedes escuchar la séptima sinfonía de Beethoven, ver “Ser o no ser” de Lubitsch o “Encadenados” de Hitchcock, estudiar geometría local de curvas y superficies, hidrogeología subterránea, derecho contencioso-administrativo, o epigrafía y numismática, y también leer de modo inagotable, y hablar irónica y elegantemente con tus amigos y amantes.

Marco Polo fue a la India, Ibn Batuta a Asia, Burton a La Meca. Yo corro mundo leyendo novelas desde mi sofá. Quédense en casa esta Semana Santa. Ni se les ocurra abarrotar aeropuertos y carreteras. En fin, háganme caso. Resumo mis ideas amparándome en Agustín -sobre el año 400-: “Los hombres viajan para maravillarse de las gigantescas olas del mar, de la altura de las montañas y del curso de los ríos y las estrellas, pero nunca viajan al interior de sí mismos para conocerse”.

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