La idea comunista poseía la inmensa fuerza de presentarse como la culminación lógica de la Ilustración y de la Revolución Francesa: la promesa de una igualdad absoluta y del fin de la alienación humana. Fue esa apariencia de racionalidad histórica lo que cegó a tantas mentes brillantes y permitió que el siglo XX asistiera a una de las mayores quiebras civilizatorias de la historia. Lo trágico de la experiencia comunista no es que haya fracasado en realizar su utopía, sino que, para intentar aproximarse a ella, consideró que la sociedad real, con sus tradiciones, sus libertades concretas y sus imperfecciones humanas, era una materia prima moldeable mediante el terror. La inversión total de los valores civilizatorios se produjo cuando el crimen de Estado pasó a ser visto como el precio necesario del progreso, y la tiranía más absoluta se vistió con los ropajes de la emancipación. Al final, el desplome de la Unión Soviética no fue solo el fin de un imperio, sino el despertar brutal de una ilusión que demostró que cuando la política pretende redimir al hombre por completo, solo consigue deshumanizarlo (ideas inspiradas en François Furet)
Burton 55
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura. Ver todas las entradas de christiansanz71
